Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 2009/03/30 00:00

Obama fustiga a GM y a Chrysler

El presidente de Estados Unidos dijo que los planes de reestructuración de ambas empresas llegaron demasiado tarde y dió un ultimátum a Chrysler para que se fusione con la italiana Fiat.

El presidente Barack Obama pidió la cabeza del director de General Motors por su deficiente gestión ante la crisis automotriz después del salvamento del gobierno. Foto: AP

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, declaró el lunes que los planes de reestructuración de General Motors y de Chrysler fueron muy pequeños y llegaron demasiado tarde, por lo que se vio obligado a presionar para que despidieran al director general de GM y a darle un mes de plazo a Chrysler para que se fusione con la italiana Fiat.

Obama también planteó la posibilidad de una bancarrota controlada a fin de ayudar a ambas empresas a una "rápida reestructuración y a una fusión más vigorosa".

La Casa Blanca intervino en el golpeado sector automotor de Estados Unidos con una fuerza no vista en varias generaciones.

Las palabras de Obama causaron preocupación, pues tanto la industria automotriz como los sindicatos han señalado que esa quiebra controlada podría conducir al colapso de toda la industria automotriz estadounidense.

Obama, no obstante, intentó aplacar el impacto del golpe diciendo: "No estoy hablando de un proceso en que una compañía entra en quiebra, es vendida y deja de existir. Tampoco estoy hablando de una compañía que queda estancada en los tribunales durante años, sin posibilidad alguna de emerger".

En momentos en que se profundiza la recesión en Estados Unidos, la peor desde la Gran Depresión de la década de 1930, Obama ha expresado su insatisfacción con la industria automotriz y exige grandes reformas, a cambio de entregar más dinero de los contribuyentes.

El domingo, el gobierno decidió actuar, al acercarse el plazo del martes impuesto a General Motors Corp. y a Chrysler LLC para que entreguen aceptables planes de reestructuración.

Ambas empresas al borde de la quiebra se han mantenido a flote gracias a planes de rescate del gobierno. GM ha recibido hasta ahora 13.400 millones de dólares y Chrysler, 4.000 millones de dólares.

El presidente dijo que no piensa "disculpar más las malas decisiones" de los ejecutivos de GM y de Chrysler y que esas empresas no pueden seguir dependiendo "de un flujo interminable de dólares" de los contribuyentes.

"Esas empresas", añadió, "y esta industria, deben ponerse de pie por su cuenta, no como pupilos, bajo la tutela del estado".

Obama dijo que el colapso de la industria automotriz se debe "a un fracaso del liderazgo, desde Washington hasta Detroit". Detroit es conocida mundialmente como el centro tradicional de la industria automotriz estadounidense.

Al mismo tiempo, el presidente dijo que su gobierno intentará alentar a los estadounidenses a comprar más vehículos fabricados en Estados Unidos ofreciendo incentivos fiscales a los compradores de autos nuevos.

GM y Chrysler dan empleo a más de 140.000 obreros en Estados Unidos.

Ford Motor Co., la tercera de las empresas automotrices más importantes de Estados Unidos, no ha pedido dinero al gobierno y no le afectan directamente los planes de reestructuración exigidos a GM y a Chrysler.

A cambio del despido del director de GM, Rick Wagoner y de otros miembros de la junta directiva de GM, el gobierno proporcionará a la compañía dinero para operar durante 60 días.

En cuanto a Chrysler, recibirá unos 6.000 millones de dólares y un ultimátum para que en 30 días concluya su asociación con Fiat.
 
AP

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.