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| 2/18/2012 12:00:00 AM

Ojo con el guayabo

Las familias se están endeudando a un ritmo que preocupa a las autoridades económicas. La euforia por consumir al debe es tal que en el último año la banca ha expedido más de un millón de tarjetas de crédito. ¿Hora de frenar?

Mientras en Europa los ciudadanos están pasando las verdes y las maduras, reina el pesimismo y de lo único que se habla es de recortes, desempleo y recesión, en Colombia los hogares se mantienen optimistas y están dispuestos a seguir gastando. La última encuesta de Fedesarrollo, que mide el nivel de confianza de los consumidores, reveló que las familias consideran que este es un buen momento para comprar bienes durables como muebles y electrodomésticos y que las expectativas de mediano plazo son muy positivas.

Esta es la consecuencia de la buena marcha de la economía colombiana. El año pasado la venta de vehículos batió récord, con 324.000 unidades; el crédito de consumo creció 25 por ciento; el hipotecario, 18 por ciento, y los bancos expidieron más de un millón de tarjetas de crédito nuevas. Actualmente hay en el mercado cerca de 10 millones de plásticos.

El auge de las tarjetas se explica por la incursión de nuevos actores en el mercado colombiano. Falabella y La Polar, dos compañías chilenas que llegaron al país, lanzaron sus propias marcas. Las colombianas no se han quedado atrás. En poco tiempo Almacenes Éxito ha logrado competir con las grandes franquicias internacionales. Sin embargo, uno de los riesgos es que muchos consumidores no se miden a la hora de comprar con este medio y no tienen en cuenta que esta financiación es una de las más costosas.

El auge del consumo y la mayor demanda de crédito están explicadas por las tasas de interés, que se mantuvieron durante un buen tiempo a la baja; por el menor nivel de desempleo, y por la revaluación del peso, que se tradujo en precios más competitivos de bienes importados, como es el caso de los carros y aparatos electrónicos.

Que haya confianza en el país y en la economía es una magnífica noticia. Sin embargo, para las autoridades económicas comienzan a encenderse las alarmas. Los hogares se están endeudando a un ritmo que ya preocupa al gobierno y al Banco de la República, que piensan que es mejor ir enfriando la fiesta para evitar que el guayabo no sea muy fuerte.

En su primera reunión del año, la junta directiva del Banco de la República aumentó la tasa de interés a 5 por ciento, una medida que sorprendió a muchos sectores económicos que venían pidiendo que no la subiera. El objetivo de la decisión era ponerle freno al crecimiento del crédito bancario.

El dato que encendió las alarmas del Emisor es que la deuda que tienen en este momento los hogares colombianos frente a sus ingresos está en niveles similares a los de la crisis financiera de 1998. Es decir, las familias cada vez están destinando más plata para pagar los créditos que tienen contratados con la banca.

Eso es muy peligroso. El gerente del Banco, José Darío Uribe, advierte que cuando la gente se endeuda para consumir debe pensar primero si tiene suficiente capacidad de pago. El mensaje es igual para la banca a la hora de otorgar un préstamo o entregar una tarjeta de crédito.

Aunque algunos analistas ven un exceso de preocupación en la autoridad monetaria, para el Banco es mejor prevenir con el fin de evitarse dolores de cabeza en el futuro. El recuerdo de las últimas crisis financieras aún sigue fresco. Tras la debacle de Lehman Brothers en 2008, que generó una recesión mundial, Colombia, si bien no se vio tan afectada, sí sintió un impacto. El crédito, que venía creciendo a tasas superiores al 30 por ciento, se desplomó, mientras que la cartera morosa comenzó a acelerarse. No fue una situación dramática como la vivida en 1998 -cuando la crisis del Upac- pero el Emisor no quiere que en el país vuelvan a presentarse estos choques y prefiere un aterrizaje suave.

"No vamos a acabar con el país, subimos un poco las tasas para tratar de suavizar la fiesta", dijo la semana pasada el codirector del Banco de la República Juan José Echavarría, quien sostiene que la gente se está endeudando cada vez más y está destinando una mayor porción de sus ingresos para pagar sus obligaciones. Si no se pone atención al tema, más adelante podría verse un crecimiento de la cartera vencida en las entidades financieras.

Carlos Gustavo Cano, otro de los codirectores del Emisor, propone incluso que se busquen alternativas diferentes al aumento de las tasas de interés para frenar el crecimiento del crédito, porque hay que proteger a los hogares colombianos.

El superintendente financiero, Gerardo Hernández, también ha llamado la atención sobre el tema al señalar que "el peligro no es que crezca mucho la cartera sino que no lo haga de forma organizada y sostenida".

La ventaja es que todavía el nivel de cartera morosa no es alarmante. Hoy por cada 100 pesos en crédito de consumo, seis están vencidos, en promedio. En la crisis de 2008 el nivel de morosidad era tres veces superior. Esto obedece a que el sistema financiero aprendió de las dolorosas lecciones del pasado y es más cuidadoso y exigente al momento de otorgar un préstamo.

Y aunque también se han encendido algunas luces en el crédito hipotecario y se habla de una posible burbuja por los altos precios de los inmuebles, las entidades de crédito insisten en que no hay razones que hagan prever un aumento en la morosidad.

Las compañías de financiamiento comercial que prestan para la compra de vehículos también aseguran que la cartera no se ha deteriorado y que son exigentes a la hora de otorgar un préstamo.

Los banqueros aseguran que están actuando con prudencia. El presidente de la junta directiva del Grupo Aval, Luis Carlos Sarmiento Angulo, desestimó las alarmas por un desbordado crecimiento en la cartera. Según el banquero, la dinámica del crédito se debe a la mayor capacidad adquisitiva de los colombianos gracias a la mejora en la actividad económica.

Alejandro Gaviria, decano de Economía de la Universidad de los Andes, considera que hay que mantener un equilibrio y no cerrarle la puerta a la clase media que ahora tiene un mayor acceso al crédito. "Yo creo que Colombia está vacunada frente a un exceso de consumo. Todavía no se ve un deterioro del crédito", dice el analista al precisar que el país aprendió varias lecciones del pasado. Sin embargo, destaca como una medida prudente el aumento de tasas del Banco de la República, porque no sería deseable que se presentara una situación similar a la que vivió Brasil en 2010 con un desbordamiento del crédito de consumo, que pagó con creces y que se tradujo en una desaceleración económica.

El ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, el más optimista frente al desempeño de la economía, también es consciente de que hay que ser prudentes. Insiste en que las empresas y los hogares deben tener un colchón de caja para no tener afugias ni salir a conseguir plata prestada. Por eso el llamado que hace a todos los colombianos es que gasten con mesura.

Aunque la fiesta de créditos podría prolongarse en poco más, las medidas del Emisor comenzarán a bajarle al ritmo. El sector privado espera que se haga lentamente para no dejar a los invitados prendidos y con ganas de seguir en la rumba. Pero tampoco se puede prolongar mucho más porque es mejor evitar que haya muchos enguayabados.
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