Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1993/05/10 00:00

Oro es oro

A pesar de la desaparición del patrón oro, el metal sigue siendo uno de los principales activos de reserva de la economía mundial.

Oro es oro

DESDE QUE EMPEZO A INTERCAMBIAR unos productos por otros, el hombre ha buscado un patrón que le permita medir los valores relativos de los bienes. Un patrón común de referencia. Y a lo largo de la historia ningún producto ha representado mejor esa función que el oro. Como tampoco ha existido ningún otro bien -ni siquiera las piedras preciosas o las irrepetibles obras de arte de los genios- que lo supere como medio de atesoramiento. Por eso el brillante mineral ha sido tomado siempre como símbolo de riqueza -no sólo a nivel individual, sino de las naciones- y ha estado estrechamente ligado al desarrollo histórico de todos los sistemas monetarios.
Durante largos períodos de la humanidad, el oro se utilizó directamente para la acuñación de monedas. Pero a medida que la organización social se hizo más compleja -con la revolución industrial- fue sustituído por monedas de otro metal y por billetes de banco. Pero siempre contando con su respaldo. Tanto, que los emisores garantizaban que sus monedas podían ser convertidas en oro en el momento en que su tenedor lo decidiera. Ese fue el esquema que dominó todo el siglo XIX. El primer país en usarlo fue Inglaterra, en 1819, y los demás países no tardaron en imitarlo. Hasta el punto de que en 1870 prácticamente todos lo habían adoptado.
El esquema, sin embargo, sólo resistió hasta 1914, cuando varios países lo abandonaron por culpa de la Primera Guerra Mundial. En ese sentido, por lo tanto, el llamado "patrón oro" no alcanzó a durar ni siquiera medio siglo. Aún así, es rememorado por muchos economistas nostálgicos como el mecanismo ideal de regulación económica internacional. Pero aunque no lo sea, lo cierto es que marcó lo que podría llamarse una época dorada en la economía internacional. Una época en que los bancos centrales de todos los países se comprometieron a comprar y vender oro (y sólo oro) a una tasa fijada en términos de la moneda local, y en que los ciudadanos podían importar y exportar libremente el metal. Y en la que, por lo tanto, todas las transacciones se referían al oro.
Después de la Primera Guerra Mundial, y dada la gran inestabilidad económica surgida del conflicto, muchos países trataron de volver al patrón oro.Es más, en los primeros años de la década del 20 parecía que el sistema se podría restablecer. Pero el impacto de la gran depresión de 1929 y los problemas económicos sobrevinientes llevaron a que Gran Bretaña, que era la primera economía mundial y la que emitía la moneda más estable, abandonara el patrón oro en 1931. Esa misma decisión fue adoptada en los años siguientes por 35 Estados, los últimos de los cuales -entre los que estaban Francia, Holanda y Suiza- lo hieieron en 1936.
Pero el oro no estaba derrotado. Concluída la Segunda Guerra Mundial, en la conferencia de Bretton Woods se adoptó un nuevo patrón de cambios, en el que la base del sistema monetario internacional era el dólar, pero éste tenía una paridad fija con el oro: 35 dólares por onza de metal. El dólar, a su vez, mantenía con las demás divisas un tipo de cambio fijo que sólo podría variar dentro de los márgenes permitidos por el Fondo Monetario Internacional. De nuevo, sin embargo, las nuevas reglas de juego no duraron mucho tiempo. En 1971 Estados Unidos suspendió la convertibilidad oficial del dólar en oro y, por ende, se rompió también el lazo entre las monedas y el metal. Con esa decisión del gobierno norteamericano se acabó para los economistas la era del respaldo de las monedas por el oro y comenzó el mundo de las tasas flotantes.
Otra vez el oro salió herido, pero no derrotado. Porque si bien es cierto que en este momento no es el patrón de cambio, sigue siendo, quizás, el más importante de todos los activos de reserva. Como garantía frente a dificultades futuras, debilidades de la economía internacional o desconfianza en el papel moneda circulante, los principales bancos centrales del mundo mantienen todavía cantidades importantes de oro como el respaldo más seguro. Y no en vano son los países más ricos y cuyas monedas son libremente convertibles, los que poseen las mayores reservas en sus bóvedas.
Estados Unidos está a la cabeza de los países industrializados eon 262 millones de onzas troy (más de 88.500 millones de dólares), que representan más del 58 por ciento del total de sus reservas. Lo siguen Alemania con más de 95 millones de onzas (más de 32.000 millones de dólares) y Suiza con más de 83 millones de onzas (más de 28.000 millones de dólares), que representa más del 34 y el 51 por ciento respectivamente. Las 11 principales naciones europeas en conjunto, sin incluír a la antigua Unión Soviética, totalizan 397 millones de onzas troy (unos 130.000 millones de dólares). Esas cantidades son ligeramente inferiores a las de hace 10 años, cuando los mismos Estados europeos tenían 423 millones de onzas troy en reservas y los Estados Unidos 264.
En América Latina, en general, los niveles de reservas de oro son muy bajos, y se han mantenido estables en los últimos años. Chile, Perú y Ecuador han aumentado ligeramente su nivel de tenencia de oro en los últimos cinco años y los demás países presentan ligeras disminuciones en el mismo período. Esas disminuciones van acompañadas en todos los casos, con excepción del de Uruguay, de un aumento en las reservas en dólares. Es interesante ver aumentos muy importantes en los niveles de reservas en dólares en casos como el de México, Brasil y Venezuela que se vieron tan afectados por la crisis de la deuda externa durante la mayor parte de la década pasada.
Claro que no toda la riqueza está en oro. El mundo todavía confía en las "monedas duras" y hay muchos países que tienen la mayor parte de su plata en divisas. Sobre todo los que han acumulado su riqueza últimamente. Tal es el caso del Japón, que atraviesa por un severo período de recesión, pero que mantiene el nivel más alto del mundo en divisas con la nada despreciable cifra de 72.000 millones de dólares. Y el de España, que hasta poco antes de entrar a forma parte de la Comunidad Económica Europea no era vista como una de la economías más sólidas del mundo, y que hoy ocupa un honroso segundo lugar después del Japón en el ranking de nivel de reservas en dólares. Con cerca de 66.000 millones de dólares, supera a todos sus colegas de la Comunidad y aun a los Estados Unidos. Los analistas económicos explican fenómenos como el de España por la enorme afluencia de inversión extranjera y por el hecho de que ese país se haya convertido en la base de operaciones de muchos inversionistas internacionales que desean ingresar sus productos al mercado europeo.
Llama igualmente la atención el nivel de reservas de Tailandia que hasta hace poco era considerada como una economía del tercer mundo. Tras haber quintuplicado sus reservas en el último quinquenio, es en la acualidad el país en desarrollo que ocupa el lugar más alto en cuanto al nivel de reservas en divisas, ligeramente por encima de México que es el país de América Latina mejor clasificado. Ese resultado de Tailandia no es ilógico si se tiene en cuenta que ha sido una economía con índices de crecimiento promedio en los últimos cinco años superiores al 10 por ciento, lo que la ubica en el primer lugar del mundo en esa categoría. A Tailandia la sigue de cerca Corea del Sur, el otro dragón asiático que ha cuadruplicado el nivel de sus reservas pasando de 3.500 millones de dólares en 1987 a 14.000 millones en 1992.
Ante el fracaso de la utilización del patrón oro en el campo de las relaciones económicas internacionales, hoy existe un proyecto alternativo, aún sin estudio, que pretende crear un patrón basado en los stocks de un conjunto de materias primas, tales como petróleo, maderas, acero y energía hidroeléctrica. Experimentos como este no son nuevos en la historia. Muchos son los productos que han servido como patrón de reserva y como unidad de cuenta de intercambio en la historia. Desde las conchas, el arroz y las hojas de tabaco de los primeros pobladores de las colonias inglesas de América hasta las reservas representadas en tierra que se ideó un tal John Law para la regencia francesa a principios del siglo XVIII. Lo curioso es que pasan los siglos, cambian los patrones y la nostalgia del oro permanece.

LOS PAISES MAS RICOS DEL MUNDO
PAIS RESERVAS EN ORO RESERVAS EN U$ TOTAL R. ORO COMO
CONVERTIDAS A US$ % DEL TOTAL

ESTADOS UNIDOS 88.535 63.600 152.135 58,20
ALEMANIA 32.170 61.000 93.170 34,53
JAPON 8.189 72.000 80 189 10,21
ESPAÑA 5.279 65.700 70.979 7,44
ITALIA 22.534 42.000 64.534 34,92
FRANCIA 27.665 32.600 60.265 45,91
SUIZA 28.114 27.100 55.214 50.92
CHINA 4.292 42.800 47.092 9,12
GRAN BRETAÑA 6.310 40.000 46.310 13,63
HOLANDA 14,851 16.800 31.651 46,92
PORTUGAL 5.428 20.800 26.228 20,70
SUECIA 2.051 22.400 24.451 8,39
BELGICA 8.463 11.200 19.663 43,04
CANADA 3.619 14.600 18.219 19,87
AUSTRIA 6.749 10.300 17.049 39,59
Fuente: Fondo Monetario Internacional "Las reservas en oro fueron convertidas en una tasa de 338 dólares por onza troy"

Y AMERICA LATINA ¿QUE?

PAIS RESERVAS EN ORO RESERVAS EN US$ TOTAL RESERVAS ORO COMO
(Convert.a US$) %DELTOTAL


MEXICO 253 17.700 17.953 1,41
VENEZUELA 3.873 9.900 13.773 28,12
BRASIL 665 10.100 10.765 6,18
ARGENTINA 1.392 6.600 7.992 17,42
CHILE 632 6.900 7.532 8,39
COLOMBIA 182 6.100 6.282 2,91
PERU 615 2.400 3.015 20,40
URUGUAY 817 274 1.091 74,91
COSTA RICA 13 1.000 1.013 1,33
GUATEMALA 70 845 915 7,75
ECUADOR 148 748 896 16,58
PARAGUAY 10 571 581 1,74
EL SALVADOR 158 390 548 28,94
BOLIVIA 300 145 445 67,48
REP.DOMINICANA 6 390 396 1,70

Fuente: Fondo Monetario Internacional. "Las reservas en oro fueron convertidas a una tasa de 338 dólares por onza troy".

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