Jueves, 19 de enero de 2017

| 1997/08/04 00:00

OTRO APAGON

Aunque el gobierno lo descarta hay quienes empiezan a hablar de un nuevo racionamiento de energía.

OTRO APAGON

A finales de junio el senador Hugo Serrano Gómez, miembro de la comisión quinta del Senado y uno de los parlamentarios que mejor conoce el sector energético del país, pronunció una de las palabras más temidas por los colombianos en los últimos años: apagón. De acuerdo con el político santandereano el país podría verse sometido a un racionamiento de energía en febrero del próximo año debido a la posible aparición del fenómeno del Niño, el mismo que produjo el tristemente célebre apagón de 1992."Hago la advertencia para que se ajusten los modelos hidráulicos y se haga el seguimiento adecuado del fenómeno", dijo el senador.Pero Serrano no ha sido el único que ha venido advirtiendo sobre la eventualidad de un apagón. La Contraloría General de la República también lo ha hecho. De acuerdo con los análisis de la entidad, basados en estudios realizados por la empresa Interconexión Eléctrica S.A. _ISA_, en la actualidad la cantidad de energía embalsada (contenida en las distintas represas del país) sólo alcanzaría para los próximos tres meses. "Eso lo que significa es que, en caso de que los embalses no reciban una sola gota de lluvia, las reservas de energía hidráulica sólo podrían durar 90 días", dijo a SEMANA un experto de la Contraloría General.
El cálculo de esta entidad, sin embargo, no tiene en cuenta la energía producida por las llamadas termoeléctricas, las cuales cubren el 20 por ciento de las necesidades de los colombianos y que en los últimos años han estado sometidas a un proceso de expansión y de optimización. No obstante no deja de llamar la atención el hecho de que, al igual que en 1992, casi toda la carga energética del país siga recayendo sobre el llamado sistema hidroeléctrico, precisamente el más vulnerable a fenómenos ambientales _como el del Niño_, puesto que depende exclusivamente del régimen de lluvias para su funcionamiento.Según los análisis de la Contraloría, la capacidad total de energía embalsada pasó de 11.700 GWh en 1992, cuando ocurrió el apagón, a 14.300 GWh el año pasado, es decir que creció 22,7 por ciento. Ello se debió, fundamentalmente, al ingreso de la hidroeléctrica del Guavio, la cual genera 2.174 GWh, y a la de Riogrande, cuya capacidad es de 326 GWh. Aunque el aumento de la capacidad hidroeléctrica es significativo los expertos consideran que la demanda de energía también se ha incrementado considerablemente, puesto que todavía no se ha creado conciencia sobre la importancia del ahorro y el uso racional de energía a pesar de haber padecido la tortura que significó el apagón de 1992.
En medio de tantas voces alarmistas la pregunta que surge es: ¿qué tan viable es la posibilidad de que al país se le aparezca una vez más el fantasma del apagón? De acuerdo con el viceministro de Energía y ministro de Minas encargado, Carlos Conte Lamboglia, el llamado fenómeno del Niño "no va a ocasionar racionamiento energético para el país".El funcionario basa su optimismo en dos hechos fundamentales: el buen nivel de los embalses _mucho mejor que el de 1991_ y, sobre todo, un buen respaldo térmico, suficiente para cubrir una eventual baja en la generación hidráulica. El Ministerio espera que entre mayo de 1997 y abril de 1998 ingresen al llamado Plan de Expansión 1.014 MW, producidos, entre otros, por la Termoeléctrica de Barranquilla (Tebsa IV, V y V). Esta inyección energética ayudará, por lo menos, a no sobrecargar el sistema hidroeléctrico. De acuerdo con los cálculos del gobierno, la novela de horror que fue el apagón de 1992 no tendrá un segundo capítulo, al menos por ahora. Ojalá que el Niño no disponga otra cosa.

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