Sábado, 3 de diciembre de 2016

| 2016/02/06 00:00

La tormenta de Pacific

La petrolera canadiense busca un acuerdo con sus acreedores internacionales. La prioridad de la compañía es lograr su continuidad. Por eso los próximos días son clave.

El CEO de Pacific Exploration, Ronald Pantin, dice que están haciendo las gestiones necesarias para sacar adelante a la compañía. Foto: Alejandro Acosta

Después de varios años de crecimiento vertiginoso y de ser la estrella más brillante del sector, Pacific, la segunda petrolera del país, afronta una difícil situación financiera que la tiene en una carrera contra reloj para conseguir recursos y evitar una cesación de pagos.

En las últimas semanas, directivos de la petrolera canadiense se reunieron con representantes de bancos internacionales y tenedores de bonos (del exterior) para lograr un acuerdo que permita extender los pagos de su deuda que asciende a 5.300 millones de dólares.

Los mercados han estado inquietos con Pacific, pues a comienzos de año anunció que no podría cumplir los pagos de intereses por 66,2 millones de dólares, que vencían el 19 y 26 de enero, y que se acogía a un plazo de gracia de 30 días. Esta situación financiera llevó a la calificadora de riesgos Standard & Poors a rebajar la nota de sus títulos, lo que aumentó la incertidumbre sobre el futuro de la compañía.

Adicionalmente, surgieron informaciones en el sentido de que EIG Pacific Holding, una subsidiaria de Harbour Energy –firma que ha mostrado interés en quedarse con Pacific– estaba dispuesta a comprar la totalidad de los bonos de la petrolera en circulación, que ascienden a 4.100 millones de dólares. Para ello, ofrecería 718 millones de dólares. Con esta operación, EIG estaría buscando quedarse con el control de Pacific, en una acción que se conoce en el mercado como una toma hostil.

Expertos dicen que la compañía tiene un escaso margen de maniobra y no le quedará alternativa que lograr un acuerdo con los acreedores en los próximos días. Directivos de la petrolera sostienen que para enfrentar esta difícil coyuntura han tomado acciones como reducir costos y aumentar la producción hasta los 155.000 barriles diarios de crudo. Adicionalmente, llevan a cabo un proceso de venta de activos entre los que se encuentra su participación en oleoductos y en Puerto Bahía, un terminal en la costa Atlántica.

Además, aseguran que su prioridad es lograr la continuidad de la compañía y analizar las opciones de una reestructuración financiera para “sobrellevar la tormenta de precios bajos”. Los próximos días serán decisivos para saber si la petrolera puede cumplir estos objetivos.

Varias razones se juntaron para que Pacific llegara a esta situación. La principal es, como sucede con todas las petroleras del planeta, el desplome en los precios del crudo. Hasta el tercer trimestre de 2014, Pacific registró utilidades pero de ahí en adelante la situación financiera comenzó a cambiar dramáticamente, periodo que coincide con esa caída, que alcanzó más del 70 por ciento.

Pero la tormenta la golpeó más duro que a muchas, por su elevada deuda, lo que está impactando negativamente sus balances. A septiembre del año pasado registró una pérdida de 617 millones de dólares mientras que el patrimonio se redujo en un año de 2.654 millones de dólares a 987 millones. Para Orlando Santiago Jácome, gerente de Fénix Valor, especializada en valoración de empresas, este descenso es preocupante porque una de las garantías que piden los acreedores internacionales es tener un patrimonio superior a 1.000 millones de dólares.

Este desempeño negativo de los indicadores financieros de Pacific se ha traducido en una caída en picada en el precio de su acción. En lo corrido del año el título se descolgó 51 por ciento, a niveles de 1.760 pesos. En los momentos de mayor prosperidad el título superó 65.000 pesos. En Canadá, el comportamiento de la acción ha sido similar. Llegó a un nivel récord de 33 dólares canadienses en 2011 y hoy se cotiza en 0,71.

A estos factores en contra se sumó la pérdida de la ‘joya de la corona’ de la petrolera. Se trata de Rubiales, el mayor campo productor de hidrocarburos del país, cuya exploración compartía con Ecopetrol. A partir de julio de este año Ecopetrol asumirá su control total, que representa cerca del 10 por ciento de las reservas de crudo de Pacific, que ascienden a 510 millones de barriles.

Los próximos días serán clave para saber cómo Pacific sale avante de esta tormenta perfecta por la que atraviesa, como el resto de petroleras.

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