Sábado, 25 de octubre de 2014

| 2012/12/30 00:00

Pacto fiscal en EE.UU.: ¿solo pañitos de agua tibia?

El trabajo a marchas forzadas entre el Senado y la Casa Blanca para evitar el ‘abismo fiscal’ no resolvería los principales problemas, solo los aplazaría.

Las nubes se posan bore la Casa Blanca este 30 de diciembre mientras que acerca el tiempo límite para que el gobierno de EE.UU. pueda evitar el denominado 'abismo fiscal'. Foto: AP / Jacquelyn Martin

Sea que fuere negociado de manera apresurada antes del Año Nuevo o dejado para principios de enero, el acuerdo presupuestal que forjen el presidente Barack Obama y el Congreso tendrá un alcance mucho menor al que concibieron inicialmente como una alternativa a incrementos fiscales y recortes al gasto que serían fastidiosos para los estadounidenses.

El acuerdo, en caso de alcanzarlo a tiempo, pospondría algunas decisiones relevantes sobre cambios en el fisco y en programas sociales, y dejaría pendientes otros plazos que posiblemente lleven a momentos similares de negociación al límite. En algunos de estos casos, el diferimiento sería cosa de semanas.

Los negociadores republicanos y demócratas en el Senado esperaban llegar tal vez el mismo domingo a un acuerdo sobre el límite de ingresos que comenzaría a ser gravado. También definirían si deben mantenerse los impuestos actuales a las herencias y cómo deben pagarse las prestaciones para los desempleados.

Asimismo, analizarían la manera de evitar los recortes en los pagos a médicos en el programa Medicare, que brinda atención a la salud de los jubilados.

Un acuerdo impediría la aplicación automática y generalizada de alzas fiscales para casi todos los estadounidenses, y quizás temporalmente evitaría reducciones de gasto en programas de la defensa y de otros sectores del gobierno.

Sin embargo, se ha dejado de hablar de una gran negociación que atendiera las exigencias de gasto e ingresos y que colocaría al país en la ruta de un déficit menor. Obama y el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, llegaron en algún momento a diferir en unos cuantos cientos de miles de millones de dólares en la consecución de un acuerdo que hubiera reducido el déficit en más de dos billones de dólares en una década.

Los republicanos se han quejado de que Obama ha exigido demasiado en materia del impuesto sobre la renta y no ha propuesto recortes o ahorros suficientes en los colosales programas de salud de la nación.

Durante una entrevista difundida el domingo por la cadena NBC, Obama aumentó la presión sobre los republicanos para que negocien un pacto fiscal, bajo el argumento de que los líderes partidistas han rechazado los intentos anteriores por lograr concesiones mayores y más amplias.

"Las ofertas que les he hecho han sido tan buenas que muchos demócratas se han disgustado conmigo", dijo Obama.

La entrevista fue grabada el sábado, mientras los asesores del líder de los republicanos del Senado, Mitch McConnell, y del dirigente de la mayoría demócrata en la cámara alta, Harry Reid, sostenían negociaciones en el Capitolio con la esperanza de poder presentar algo a los legisladores el mismo domingo.

"Yo estaba moderadamente optimista ayer, pero no vemos todavía un acuerdo", dijo Obama, en referencia a cuál era su estado de ánimo el viernes. "Y ahora, la presión está sobre el Congreso, para que produzca algo".

La expectativas ahora disminuidas distan mucho de la animada retórica bipartidista de hace apenas seis semanas, cuando los dirigentes del Congreso fueron a la Casa Blanca a preparar el escenario para las negociaciones.

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