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| 10/2/1995 12:00:00 AM

PAN DE NAVIDAD

La unión entre Bimbo de México y Noel de Colombia significa que, por primera vez, el país tendrá un gigante de la industria del pan empacado y la pastelería.

CUANDO EL PRESIDENTE de Noel, Rafael Mario Villa, tocó hace dos años las puertas de Bimbo, el gigante de la industria del pan y los derivados de la harina en México, los ejecutivos de esta compañía le dijeron sin muchos rodeos que no estaban interesados en lo que él les ofrecía: una alianza estratégica para que ellos vendieran sus productos en Colombia.
La sorpresa no fue cualquiera. Al fin y al cabo se trata de una empresa para la cual 'conquistar' paladares en América Latina se ha vuelto el pan de todos los días. Luego de incursionar en Guatemala, en 1989 decidió expandirse hacia El Salvador, Venezuela, Chile y por último a Argentina. Pero los ánimos de seguir abrazando la región 'con el cariño de siempre' -como dice su lema- no llegaron en ese momento hasta Colombia, pues además de tener uno de los índices de consumo per cápita de pan más bajos de la región, contaba con mala fama en el exterior por cuenta de la violencia.
"Nos tocó arrancar por vender el país más que nuestra propia idea, pero decidimos seguir en la tarea de convencerlos", dijo Villa. Y se iniciaron entonces las labores de convencimiento sutil, las invitaciones a conocer la empresa y otras atenciones. Las esperanzas cada vez eran mejores, hasta que hace un año consiguieron los primeros resultados cuando Bimbo se interesó por el proyecto y encontró que había empatía entre su organización y el Sindicato Antioqueño, dueño de Noel. En esa época, sin embargo, comenzó la crisis económica de México, lo que demoró un poco el proceso.
Pero nada de eso fue impedimento para que se iniciaran las conversaciones en firme entre los directivos de ambas compañías, todo con la idea de definir los detalles del negocio. Finalmente, hace unas cuantas semanas se llegó al acuerdo definitivo: firmar un joint venture, o contrato de riesgo compartido, en el cual Bimbo tendrá el 60 por ciento y Noel el 40 por ciento, el cual arrancará con una inversión de 30 millones de dólares para construir una planta en Bogotá. Después de eso seguirán con Medellín, Cali y Barranquilla. La nueva saciedad se llamará Bimabel de Colombia S.A.
Una vez quede lista la fábrica de pan en Bogotá, los colombianos verán cómo los abraza el osito del pan, las tostadas, los pankakes, los pasteles, donuts, tortillas y sweet rolls, entre otras cosas, que ha hecho verdaderas maravillas en otros países de América Latina.
La gran diferencia en el caso de Colombia es la alta participación del socio local, pues en la mayoría de los países las cosas han sido a otro precio. En Costa Rica, por ejemplo, Bimbo adquirió la división de pan de Cinta Azul, la mayor productora de embutidos de ese país, que hoy en día domina más del 50 por ciento del mercado del pan empacado. En Venezuela compró Holsum, en Chile hizo lo mismo con Pan Ideal y en Argentina decidió invertir, por su cuenta y riesgo, 12 millones de dólares para construir una planta de pan en molde.
Y es que los pasos del oso de Bimbo son más los de un gigante que los del tierno muñequito que aparece en su logotipo. De ahí que Rafael Mario Villa diga que "en tres años la compañía va a ser más grande que toda la actividad de galletería de Noel en el país". Y de hecho, no tendría nada de raro que así fuera.
Bimbo arrancó hace 40 años como una simple panadería mexicana y hoy en día es, no sólo la primera en su país, sino la segunda más grande del mundo en la industria del pan y los derivados de la harina con unos 40.000 empleados. Sus ventas superan los 1.700 millones de dólares al año, según datos de 1993, gran parte de ellas derivadas de sus negocios en América Latina. Ahora espera que la entrada a Colombia le reporte más abrazos de dicha.
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