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| 7/12/1999 12:00:00 AM

PERDIENDO EL BRILLO

El oro, en otros tiempos metal precioso por su escasez, ha alcanzado el nivel de precios más <BR>bajo de los últimos 20 años.

Expresiones como "no todo lo que brilla es oro" o "vale su peso en oro" _que resaltan las
virtudes del legendario metal_ están siendo revaluadas. En días pasados el oro alcanzó la cotización más
baja de los últimos 20 años al romper la barrera de 260 dólares por onza, punto en el cual _según los
expertos_ las minas auríferas del mundo se encuentran inevitablemente en crisis. El oro, que se había
considerado como un elemento que conservaba su valor en el tiempo y que brindaba seguridad a sus
tenedores, ya no es ni tan valioso ni tan escaso. En el mes de abril los suizos votaron en un referendo para
eliminar la relación entre el precio del oro y la cotización del franco suizo _que, según el índice 'hamburguesa'
presentado anteriormente por SEMANA, está notablemente sobrevalorado frente al dólar_ y para permitir al
gobierno, a través del Banco Central Suizo, vender la mitad de sus reservas en oro. La importancia de las
decisiones tomadas allí radica en que sus reservas _2.600 toneladas_ son las terceras más grandes del
mundo después de las norteamericanas y de los países de la zona Euro. A su vez el Fondo Monetario
Internacional (FMI) planea vender parte de sus reservas en oro _cerca de 100 toneladas_ para financiar alivios
en las deudas que tienen los países pobres con la institución financiera.Los bancos centralesAlgunos bancos
centrales _incluidos los de Australia, Bélgica y Holanda_ han reducido paulatinamente sus reservas. Según
la firma de consultoría Gold Fields Mineral Services, las ventas oficiales de oro en 1998 ascendieron a
412 toneladas, el equivalente a una sexta parte de la producción de nuevas minas. Incluyendo al FMI, los
bancos centrales acumulan reservas por 34.000 toneladas, equivalentes al 30 por ciento de todo el oro que
jamás haya sido explotado y a la producción mundial en un lapso de 18 años _a niveles actuales_. Esto quiere
decir que todavía hay mucho oro por vender, lo cual sin duda seguirá empujando el precio hacia abajo.¿Por
qué, entonces, tienen los bancos reservas en oro? Existen dos razones históricas tradicionales. Por una
parte, el metal solía ser un activo monetario que jugaba un papel primordial en el sistema financiero
internacional. Durante el siglo XIX y los inicios del presente el oro era el estándar mediante el cual se
determinaba el valor de muchas de las monedas. Pero ese estándar ha venido siendo reemplazado desde
hace años por el dólar, pues el auge de la economía estadounidense en la posguerra hizo que su
moneda fuera adoptada como estándar de referencia internacional. En segundo lugar, el oro había sido un
instrumento tradicionalmente utilizado por los gobiernos para proveer estabilidad cambiaria y seguridad a sus
economías en momentos de crisis. La dura realidad Sin embargo durante las dos últimas décadas el precio
del oro se ha visto afectado por la desaceleración en las tasas inflacionarias mundiales. En esto coincide
Roberto de Beaufort, director de reservas internacionales del Banco de la República, quien afirma que
históricamente se ha demostrado una estrecha correlación entre la demanda del oro y la inflación
internacional. Además la caída en su precio, a pesar de las recientes crisis financieras en Asia y Rusia,
prueba que éste ya no es visto como un 'salvavidas'. De hecho, como añade Beaufort, los países asiáticos
han sido consumidores tradicionales, tanto a nivel industrial como a nivel cultural _percibiéndolo como un bien
de lujo_ pero las crisis han afectado su potencial de demanda.Adicionalmente, es menos líquido que las
monedas foráneas y no puede ser utilizado tan fácilmente para una intervención cambiaria con el fin de
defender una moneda en crisis. La realidad es que el oro ha dejado de ser un activo monetario y se ha
convertido en un commodity. La teoría de portafolios indica claramente que si los bancos centrales tuvieran
que construir hoy en día sus reservas a partir de cero muy seguramente reducirían sus posiciones en oro a
cambio de instrumentos financieros más sofisticados. Esto porque el metal ha tenido un desempeño muy
inferior al de las acciones y los bonos. Además se trata de un activo mu costoso de almacenar y que tiene
un retorno mínimo para los bancos _1 a 2 por ciento en promedio_ proveniente de realizar préstamos en oro.
De hecho, según un reciente estudio, el costo de oportunidad en que incurre un país como Suiza al tener
oro en lugar de bonos del Tesoro norteamericano _por ejemplo_ supera los 400 dólares anuales por
familia.¿Qué puede esperarse?Se ha estimado que si las reservas en oro de los bancos centrales fueran
súbitamente trasladadas a bonos el retorno de esta operación ascendería a 20.000 millones de dólares
anuales. De hecho, un estudio divulgado en 1998 por la Reserva Federal de Estados Unidos sostiene que
la tenencia de reservas en oro por parte de los bancos representa un elevado costo para la economía global.
Las industrias consumidoras del metal _semiconductores, joyería y dentistería_ enfrentan un costo de
extracción de oro 'nuevo' _261 dólares por onza_ que supera el eventual precio de mercado si las reservas
fueran liberadas. Según el estudio, el bienestar económico a largo plazo generado por la venta de las
reservas ascendería a 368.000 millones de dólares, de los cuales 342.000 millones irían a manos de los
gobiernos mientras que los consumidores industriales verían una ganancia de 198.000 millones. La parte
negativa de la ecuación afectaría a los tenedores privados de oro _quienes perderían 102.000 millones por la
caída en los precios_ y los productores de oro, quienes perderían 70.000 millones por la misma razón.¿Qué va
a pasar con los precios? Sin duda el mayor impacto en su deprimido precio en lo que va del año tiene que
ver con el anuncio hecho por el Tesoro Británico el 7 de mayo (ver gráfica), según el cual serán vendidas 415
de las 715 toneladas de oro que tiene el Reino Unido en sus reservas. La venta será gradual, con una oferta
inicial de 125 toneladas durante el año fiscal que concluye en marzo de 2000, iniciada por la subasta de 25
toneladas el próximo 6 de julio. Ante semejante oferta _y con pocos compradores potenciales_ se estima
que el precio puede caer a 250 dólares por onza e incluso menos _245 dólares según los más escépticos_.En
el caso colombiano la situación no es realmente preocupante. Las reservas en oro del Banco de la República
han tenido una significativa disminución desde mediados de los años 90. Mientras que a comienzos de la
década el banco central contaba con aproximadamente 120 toneladas en sus reservas hoy en día éstas
oscilan entre 11 y 12 toneladas, equivalentes al 2 por ciento de las reservas totales. Según Beaufort, esto
es producto de la visión de las directivas del banco, quienes se anticiparon a la actual situación. En este
orden de ideas la caída en los precios internacionales no afecta las reservas del país en forma dramática.Lo
que está claro es que si los bancos centrales con las mayores reservas siguen deshaciéndose de ellas en
forma acelerada el oro podría sufrir un destino similar al de la plata. En la década de 1870, tanto Alemania
como Estados Unidos, dejaron de acuñar monedas de plata, lo cual condujo a una pérdida en el valor del metal
del 70 por ciento para comienzos de siglo. En este orden de ideas, el oro podría convertirse en el próximo
siglo en lo que es la plata hoy en día.
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