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| 12/7/2013 10:00:00 AM

El año económico pinta bien

Todo indica que 2014 será mejor que 2013. Los pronósticos de los analistas sobre crecimiento económico se acercan al 5 por ciento. Hay optimismo en el país.

Buena parte del año que termina estuvo marcada por la incertidumbre. La economía arrancó con tendencia a la desaceleración –que venía desde finales de 2012– debido al debilitamiento económico del mundo desarrollado.

A medida que avanzaron los días surgieron fuertes choques internos, como la prolongada huelga en el sector carbonífero. La revaluación del peso, los temores frente a los TLC y el creciente contrabando exacerbaron los ánimos de muchos agricultores. Los cafeteros pararon y sobrevino una serie de protestas campesinas. La preocupación por la persistente caída en la industria y las continuas rebajas en las metas oficiales de producción de petróleo gravitaron a lo largo del año.

Pero sin duda, el mayor ruido económico se sintió entre abril y agosto, tras las noticias sobre el cambio en la política monetaria de la Reserva Federal (FED) en Estados Unidos. El anuncio de que comenzarían a moderarse las inyecciones de liquidez, que desde hace seis años se le dan a la economía estadounidense, provocó un periodo de turbulencia en los mercados de todo el planeta.

En Colombia, los efectos más notorios fueron el aumento en las tasas de los títulos de deuda pública (TES), la caída en las acciones y el alza en el precio del dólar. Esto les causó pérdidas importantes a los inversionistas de portafolio –institucionales y personas naturales– aunque luego retornó la calma. Las alzas en los TES repercutieron en las tasas comerciales de los créditos, que sufrieron un aumento.

Naturalmente, también hubo sucesos positivos este año. Una de las noticias económicas más importantes es la reducción en la tasa de desempleo. En octubre, llegó al 7, 8 por ciento, la más baja desde que el Dane hace una medición mensual.

El gobierno la atribuye a los estímulos a la construcción (con el programa de las 100.000 viviendas gratis), al desmonte de los aportes parafiscales (decretado en la reforma tributaria) y al Plan de Impulso al Empleo y la Productividad (Pipe). 

Algunos analistas señalan que esto es parcialmente cierto, pues la ven más asociada a la caída de la tasa de participación (la presión sobre el mercado laboral) que a la generación de nuevos puestos. Lo que es evidente es que han mejorado las cifras sobre el empleo formal, algo muy importante para el mercado del trabajo.

Otra variable macro muy importante es la inflación, que sigue controlada y con expectativas a la baja. Este es uno de los mayores logros de la economía colombiana, que la hace sobresalir en el contexto latinoamericano.

Todos estos hechos fueron impactando el ritmo de crecimiento de la economía colombiana durante 2013. Hasta ahora, solo se conocen los datos del primer semestre, cuando el PIB varió un 3,4 por ciento frente al mismo periodo del año pasado. La variación del PIB correspondiente al tercer trimestre se revelará la próxima semana y la del año completo solo hacia febrero de 2014.

Por lo pronto hay que decir que en el primer trimestre se tocó fondo y, a partir de allí, comenzó una mejoría. En el segundo trimestre la demanda interna –tanto la inversión como el consumo de los hogares y el gobierno– mostraron un mayor dinamismo. 

De igual manera, la expansión real de las exportaciones superó a la de las importaciones, un hecho que no se registraba desde el segundo trimestre de 2009. Entre abril y julio casi todos los sectores económicos mostraron un mayor ritmo de crecimiento, destacándose el agropecuario y la inversión en construcción y edificaciones.

Con la información hasta ahora disponible, no hay consenso entre el gobierno y los analistas sobre cuál será el dato con el cual cerrará este año. El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santamaría, desafía los pronósticos de la mayoría y sigue confiado en el 4,5 por ciento, que ha mantenido todo el año. Mientras tanto, la Anif y Fedesarrollo creen que el país saldría bien librado si logra un crecimiento del 3,8 por ciento en 2013.

El Banco de la República tiene un rango de proyección más amplio, que va del 3,5 al 4,5 por ciento, con una cifra más probable alrededor del 4 por ciento. Como siempre, hay analistas menos optimistas que afirman que no se llegará al 3,5 por ciento.

Optimismo a la vista

Respecto a 2014 sí hay un amplio consenso entre los analistas. La mayoría piensa que será mejor que el actual. Esperan un crecimiento del 4,6 por ciento, lo que significa volver al PIB potencial del país, es decir al nivel de producción máximo que puede alcanzar Colombia con el trabajo, el capital y la tecnología que tiene, sin provocar presiones inflacionistas.

Cabe anotar que se trata del dato promedio, pues los analistas se mueven en un rango que va del 4,2 al 5 por ciento. El gobierno está en el lado de los más optimistas, con una proyección del 4,7 por ciento. El Banco de la República sitúa la cifra entre el 3 y el 5 por ciento.

¿Por qué los economistas creen que viene un mejor año? Hay varias razones que tienen que ver con factores externos e internos. En el primer caso, se espera una recuperación de la economía global, aunque lenta y todavía frágil.

El factor más importante es la reactivación en Estados Unidos, el principal socio comercial del país. El FMI calcula que crecerá un 2,6 por ciento el próximo año, frente al 1,6 por ciento de 2013. En todo caso se trata de una recuperación importante pero que todavía es lenta.

Con este ritmo de crecimiento, los expertos no esperan que la FED corte de un tajo el chorro de liquidez que por 85.000 millones de dólares le inyecta a la economía cada mes. Seguramente lo hará moderadamente a partir del primer trimestre del año.

En cuanto a las tasas de interés de los bonos del tesoro estadounidense –un dato clave para los mercados y la economía internacional– se cree que seguirán bajas, mientras que el mundo se prepara psicológicamente para el alza hacia 2015.

Como quiera que ese escenario llegue, hay que estar preparados pues los vientos de cola que impulsaron las economías emergentes, entre ellas Colombia, han comenzado a soplar con menos fuerza. El ministro Cárdenas dice que ahora el país dependerá de los motores internos.

La buena noticia es que los sectores que impulsarán la economía son precisamente los que mejor dinámica están presentando y que tienen mayores perspectivas para el próximo año. Se trata de la construcción de vivienda y de la infraestructura.

La continuidad de la política de las 100.000 viviendas gratis seguirá moviendo este sector. En el tercer trimestre el inicio de área construida creció un 45 por ciento. Se trata de un ritmo muy positivo que indica que la construcción llegará impulsada a 2014.

Hay otros factores que permiten ser optimistas frente a este renglón. El próximo año comenzará la construcción de otras 86.000 viviendas de interés prioritario y, paralelamente, se mantendrá el subsidio a la tasa de interés que se otorga para inmuebles entre 80 y 200 millones de pesos.

Otro motor que impulsará la economía es la infraestructura de transporte. Se estima que después de tanta espera, la casa está en orden y que por fin comienza el paquete de megaobras que le cambiarán la cara al país. A comienzos de 2014 se conocerán los consorcios que harán los primeros nueve proyectos de obras de iniciativa pública. 

El efecto de esto es considerable. Su radio de acción impacta tanto a los proveedores como a la industria cementera y de otros insumos, pero también genera una importante mano de obra y hasta mueve el mercado de capitales. Para este primer paquete se requieren recursos de capital de 8 billones de pesos, que tendrán que proveer el sistema financiero y el mercado de valores.

Aunque la locomotora minero-energética bajó el ritmo y este año le aportó menos al PIB, se esperaría un mejor desempeño en 2014. La razón es que la huelga que afectó la producción de las dos principales empresas de carbón le restó 1.000 millones de dólares a las exportaciones del país, y esto se reflejó en el PIB. Es decir, el próximo año se esperaría una producción normal y por lo menor cumplir con los 94 millones de toneladas de carbón que se tenían previstos para este año.

Por los lados del petróleo, la preocupación radica en la dificultad de lograr el propósito de 1,2 millones de barriles diarios, programados años atrás. El lado bueno es que, de no ocurrir algo extraordinario, los precios internacionales seguirán en niveles históricamente altos. 

Los pronósticos para el petróleo Brent indican que estará el próximo año en 105 dólares, mientras que el WTI se podría mover entre 95 y 100 dólares. De mantenerse el petróleo en estos niveles, es muy probable que los flujos de inversión extranjera sigan llegando a este sector. De todas maneras, el precio del petróleo siempre será un alto riesgo para las finanzas públicas del país, de allí que muchos economistas piensen que es necesario hacer una reforma tributaria que aumente recaudo.

La industria manufacturera que ha estado postrada en los últimos trimestres podría tener un mejor desempeño. Fedesarrollo cree que el sector ya habría llegado al punto de quiebre y comenzaría a andar en territorios positivos. Por primera vez en varios años, la confianza industrial, según la encuesta de septiembre-octubre la industria, se ubicó en un terreo ligeramente positivo. Según dicha encuesta, las expectativas de empleo industrial fueron favorables, lo que no se veía en mucho tiempo.

Las mejores perspectivas para la industria tienen que ver con las expectativas de tasa de cambio. Dadas las circunstancias internacionales, se espera más una tendencia hacia la devaluación que hacia la revaluación.

Aunque esta variable es una bola de cristal, para el cierre de 2014 los analistas esperan una tasa de cambio de 1.934 pesos por dólar. El ministro de Hacienda afirma que no se verán dólares por debajo de 1.800 pesos, como ocurrió este año. Ahora bien, algunos no descartan que siga llegando inversión extranjera al país, incluso hacia otros sectores diferentes a la minería o el petróleo, que podrían poner el dólar en los 1.900 pesos en el promedio anual.

De todas formas, de mantenerse este piso, las perspectivas mejorarían para el sector agropecuario y para la industria, que han sido los más golpeados por la revaluación.

Se mueve la demanda

En general, para el próximo año se espera que el consumo privado se mantenga dinámico. Esto debido a que estaría comenzando un buen ciclo para el crédito, que creció a tasas del 20 por ciento en 2011, pero hacia 2012 perdió dinámica, una vez reaccionó a la política contracíclica que en aquel entonces aplicó el Emisor y cuando se enfrió la demanda interna.

Muchos de los préstamos que se hicieron en la época de auge ya han terminado de pagarse o están a punto de hacerlo, lo que abre un espacio para un nuevo endeudamiento. Para algunos no es extraño que el crédito crezca en 2014 a tasas del 15 por ciento, moviendo la demanda interna de bienes de consumo durable.

En cuanto a la inflación, hay tranquilidad. Esta dejó de ser un dolor de cabeza para el país. En los últimos 12 meses la variación acumulada (a noviembre) del IPC fue del 1,76 por ciento. Esto indica que la inflación estará por debajo del 2 por ciento, lo que significa que no se cumplirá la meta de inflación que se había fijado el Emisor de un rango entre el 2 y el 4 por ciento, con un punto medio del 3 por ciento.

La Junta Directiva del Banco de la República confirmó la meta de inflación de largo plazo del 3 por ciento. Como dice el gerente del Emisor, José Darío Uribe, una inflación baja y estable es la mejor contribución que puede hacer la política monetaria al crecimiento sostenible del producto y del empleo.

Sobre las tasas de interés de referencia del Banco de la República que están en el 3,25 por ciento, la expectativa del mercado es que se mantengan en este nivel hasta el final del primer trimestre del año, cuando comenzarían a subir.

Definitivamente los grandes riesgos sobre la economía colombiana vienen de Venezuela. La situación en el vecino país se torna cada vez más crítica. El FMI pronostica un crecimiento del 1 por ciento este año y del 1,7 el próximo.

Aunque Colombia se ha ido deslindando de esa economía, todavía las exportaciones hacia ese mercado son importantes, en especial para la industria. Hasta septiembre las exportaciones iban en 1.700 millones de dólares, con una caída del 14 por ciento.

Finalmente hay que decir que los grandes temores económicos por ser un año electoral parecen infundados. Los analistas no creen que sea un factor de tensión. En economía la confianza pesa mucho y los colombianos arrancarán 2014 optimistas. Ir al Mundial de Brasil contagia el ánimo. Ojalá que al país le vaya bien, tanto en el terreno de juego como en el económico.
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