Viernes, 20 de enero de 2017

| 1985/08/26 00:00

PESCANDO MOROSOS

Los bancos piden solución al problema de las deudas de dudoso recaudo

PESCANDO MOROSOS

Es el tema "in" en los círculos financieros y el que ha ocupado la atención de las autoridades del gobierno en las últimas tres semanas. Es un problema que el pasado 27 de junio llegó a la suma de 110 mil millones de pesos, amenazando la precaria estabilidad de los bancos colombianos y trayendo, de paso, memorias de la crisis de 1982, que condujo a las mtervenciones del Banco Nacional y del Banco del Estado.
Las archinombradas "deudas de dudoso recaudo" (obligaciones con más de un año de vencidas, que poseen los particulares y las empresas privadas y oficiales con los bancos que operan en el país), se han convertido en el gran dolor de cabeza de los banqueros y han estado, en varias oportunidades, a punto de conducir a la quiebra a algunos de los 25 bancos que trabajan en Colombia.
Las dificultades creadas por la cartera de mala calidad son características de la presente década. En 1978, las deudas de dudoso recaudo --excluyendo a los deudores del sector oficial-- ascendían a 2 mil 401 millones de pesos, cifra alta para ese entonces, pero no alarmante. Sin embargo, a partir de ese año la situación se empeoró en forma acelerada, de manera que a junio pasado las deudas de dudoso recaudo ascendían a casi 81 mil millones de pesos, más de 30 veces la suma de hace siete años.
En opinión de los especialistas, lo ocurrido es consecuencia directa de la recesión económica del período 1980-83, la cual hizo que una gran cantidad de empresas y personas se "colgaran" con sus obligaciones. Si a lo anterior se le agrega que los bancos no tomaron las precauciones suficientes al no exigir de sus deudores las garantías del caso, es evidente que la crisis era inevitable. Actualmente, se estima que por lo menos un 27% de la cartera de los bancos se clasifica dentro de la categoria de deudas de difícil cobro (dudoso recaudo, más obligaciones vencidas, más daciones en pago). Peor aún, hay analistas que consideran que una parte importante de esa suma jamás va a ser recuperada por los bancos. "Esto es como la deuda externa latinoamericana. Uno le echa números y números y se da cuenta de que los bancos van a perder una buena cantidad de plata", anotó un experto en temas financieros.
Ante tales predicciones, los banqueros y sus gremios se han apresurado a exigir una solución de parte del gobierno. Aparte de que la cartera vencida les crea problemas de liquidez, también afecta notoriamente los estados financieros de las instituciones, ya que la ley exige que los bancos hagan provisiones contables hasta por el 100% de las deudas de dudoso recaudo que no tengan garantía real.
En vista de la situación, el gobierno ha recibido ideas de todos los calibres, que van desde la propuesta del Banco cafetero respecto a que el Estado compre esas deudas, hasta las de los más apasionados que dicen que ahora sí se justifica una medida extrema como la de la nacionalización de la banca.
Al parecer, el paso que dará la administración en los próximos días va a ser relativamente intermedio. En opinión de varios de los economistas oficiales que han venido estudiando el problema, aunque éste tiene implicaciones globales, la crisis se concentra en unos ocho bancos (dos grandes, tres pequeños y tres intermedios), cuyas dificultades tienen raíces diferentes. Lo anterior, impide que el gobierno se comprometa con una medida global que ayudaría parcialmente a los que están en aprietos, pero que iría a beneficiar más de la cuenta a los que están bien. Más aún, se quieren evitar medidas que podrían generar presiones y desequilibrios en el resto de la economía. Es así, como prácticamente se han descartado las propuestas relativas a la disminución del encaje (proporción de los recursos captados que los bancos tienen que congelar en el Banco de la República), las inversiones forzosas y la compra de cartera. "Queremos minimizar el impacto monetario de lo que se decida", enfatizó un integrante de la Junta Monetaria.
Adicionalmente, el gobierno sostiene que las cifras más recientes indican que se ha logrado cierta mejoría. Es así como entre junio de 1984 y junio de 1985 las deudas de dudoso recaudo aumentaron en 66%, contra un incremento del 109% entre diciembre de 1984 y diciembre de 1983. Igualmente, el crecimiento de esas deudas durante el último semestre fue del 15%, cifra que indicaría que ya se han presentado los primeros síntomas de una recuperación. Aparentemente, tal factor fue determinante para que en el primer semestre del año los bancos obtuvieran una ligera utilidad operacional.
No obstante lo anterior, se reconoce que es necesario hacer algo. El menor crecimiento de las deudas de dudoso recaudo estaría explicado por el crecimiento de la industria durante 1984. Sin embargo, teniendo en cuenta las perspectivas para la economía en 1985, los especialistas insisten en que si se vuelve a presentar otra recesión prolongada, la cartera vencida "crecerá hasta las nubes".
Dentro de las alternativas consideradas por el gobierno, se ha tenido especialmente en cuenta ladistribución de las cargas. Es así como existe consenso respecto a que los bancos deben asumir por sí solos una parte de la mala cartera. Al fin y al cabo, se alega que del total de deudas de dudoso recaudo, más de 30 mil millones de pesos tienen garantía personal, lo cual indica que los bancos son responsables por no haber exigido las garantías reales del caso.
Por otra parte, se ha reconocido el peso que tienen las deudas vencidas del sector oficial dentro del problema. La iliquidez del Idema y otros institutos descentralizados ha llevado a que las deudas con más de un año de vencidas, del sector oficial, asciendan a casi 29 mil millones de pesos.
Aunque se reconoce que el Estado acaba pagando, la demora presentada le crea problemas de liquidez a los bancos.
Por lo pronto, se afirma que la estrategia primordial del gobierno se concentrará en dos puntos: estímulo a la capitalización de los bancos y ayuda a las empresas que han incumplido con sus obligaciones. De tal manera, se aspira a que, por una parte, los bancos adquieran mayor solidez a través de aumentos sustanciales en capital, al tiempo que se le dan mecanismos a las empresas que están en mora para que paguen sus deudas en condiciones muy favorables de plazo e interés.
Con todo, existe un sector que insiste en que todas las medidas sólo aplazarán una crisis de grandes proporciones, hasta tanto no se llegue a un acuerdo para reducir el costo del dinero. En los últimos años, los bancos han venido prestando dinero a tasas efectivas de interés cercanas al 55% anual y se alega que en esas condiciones son muy pocos los negocios que den lo suficiente para pagar la deuda y dejar un margen de utilidad. "El problema de fondo son las tasas de interés. Si no hubieran estado tan altas esta situación no se habría presentado y si siguen así de altas, aunque nos ayuden, esta situación se volverá a presentar", sostuvo lleno de escepticismo un industrial cuya empresa tiene obligaciones vencidas con los bancos.--
"Hay deudores que no quieren pagar"
Los problemas que las deudas de dudoso recaudo le han creado al sector bancario en general, se han concentrado con relativa intensidad en cerca de ocho instituciones que necesitan una solución rápida. En los últimos meses, es corriente que en los círculos financieros se hable de la inminencia de una intervención en tal o cual banco, rumores que hasta la fecha no se han confirmado en la práctica. Al parecer, existe dentro del gobierno cierta aversión a tomar medidas drásticas como las de 1982 pues se cree que las consecuencias se prolongan durante años, prefiriéndose medidas de "buena voluntad", tales como la capitalización y la intervención velada de la Superintendencia Bancaria.
Por lo tanto, una buena parte de la deseada recuperación de los bancos en problemas depende del tratamiento que se le dé a las deudas de dudoso recaudo. En opinión de Luis Prieto Ocampo, presidente del Banco del Estado, es necesario que algunas instituciones revisen sus criterios actuales para el otorgamiento de préstamos. "El crédito requiere ciertas seguridades, garantías reales y garantías que puedan convertirse en efectivo, en el momento en que el deudor no puede pagar o no quiere pagar. Porque hay deudores que no quieren pagar y otros que no pueden pagar. Si se ha llegado a ese monto (de deudas de dudoso recaudo), uno puede deducir que hubo cierta generosidad en el otorgamiento de los créditos".
La opinión de Prieto Ocampo es especialmente válida, teniendo en cuenta la historia reciente del Banco del Estado. Intervenido y nacionalizado en octubre de 1982, con pérdidas cercanas a los 6 mil millones de pesos, la entidad dio utilidades de 200 millones durante el primer semestre de 1985.
En opinión de Prieto Ocampo, gran parte del éxito se debe a la normalización paulatina de la cartera vencida y a políticas que se han ganado de nuevo la confianza de la gente.
Según varios especialistas consultados por SEMANA, la experiencia del Banco del Estado indica que las instituciones en problemas todavía no han llegado al punto de no retorno. No obstante, todo depende de las medidas que adopte la Junta Monetaria en los próximos días con las cuales se es tará definiendo el futuro inmediato de una buena parte del sector financiero colombiano.--

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