Domingo, 21 de diciembre de 2014

| 2013/04/20 07:00

Pipe: ¿Dan las cuentas para apoyar a la industria?

El plan anunciado por el gobierno para impulsar la productividad y el empleo está bien focalizado, pero sus efectos no se verán tan pronto. En algunos puntos se quedó corto.

El presidente Juan Manuel Santos y su equipo económico presentaron en sociedad a Pipe. La vivienda tendrá el mayor monto de inversión con 2,1 billones de pesos. Las medidas arancelarias son el segundo con 1,2 billones. Foto: Juan Pablo Bello / SIG

En medio de un gran expectativa, el presidente Juan Manuel Santos lanzó un paquete de medidas para impulsar la economía y darles un timonazo a la industria y el agro. Lo primero que hay que destacar como acierto es que Santos no lo llamó plan de choque, un término que se asocia con una economía en crisis. Le puso un nombre más adecuado para el momento de desaceleración económico que vive el país. Lo llamó Pipe, o sea Plan de Impulso a la Productividad y el Empleo.

Pero más allá del nombre, lo que muchos se preguntan es si las medidas están bien encaminadas y serán suficientes para sacar a la industria y al agro de la situación en que se encuentran. Hay un amplio consenso entre los analistas en que el plan está bien focalizado, pero se quedó corto dado el impacto que se espera de él.

Según el gobierno, con Pipe la economía crecerá un punto adicional este año, para llegar a 4,8 por ciento. A muchos les suena a cuentas alegres. El total de inversiones asociadas con Pipe es de 5 billones de pesos, pero es un gasto para distribuirlo en dos años. “No creo que vaya a tener ese impacto en el PIB. Nosotros no vamos a cambiar nuestras proyecciones de crecimiento para 2013, que están por debajo de 4 por ciento para este año”, señaló Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, quien reconoce que las medidas son buenas en general.

Para los gremios económicos Pipe tiene cosas buenas y malas. El presidente de Fenalco, Guillermo Botero, destacó la lucha contra el contrabando, pero cuestionó que no se hiciera referencia a la implementación completa de la reforma tributaria. Rafael Mejía de la SAC señaló que se quedó corto en el agro. En particular, ve preocupante el tema de concentrados y fertilizantes que es crítico en algunos subsectores del campo.

Señala que el monto de los recursos destinados al agro es insuficiente frente a la problemática del sector.

El presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, es más optimista. Si bien hizo reparos en algunos puntos, afirmó que si se ejecuta con decisión y eficiencia, se recuperaría el crecimiento por encima del 4 por ciento y se podrían generar unos 300.000 empleos más. Raúl Ávila, vocero de la Coalición para la Promoción de la Industria Colombiana, encuentra algunos vacíos en temas de costos para la industria que debieron profundizarse.

Algunos piensan que muchos de los temas, como la racionalización de los costos de logística, del sector eléctrico, contar con una infraestructura adecuada, entre otros, debieron realizarse antes de firmar los tratados de libre comercio y no hasta ahora. Javier Hoyos, de Gestión Legislativa y Gobierno, ve con preocupación que la retención del Cree (impuesto para la equidad) será una nueva carga para los empleadores, y considera que “esta debería estar incluida dentro de la que hoy se hace sobre la renta, o en su defecto debería disminuir la retención en la fuente para ajustarse a la nueva tarifa de renta del 25 por ciento”.

En cuanto a las medidas anunciadas para enfrentar la revaluación, que ha sido el dolor de cabeza para el empresariado, el director de Fedesarrollo cree que no van a cambiar las cosas. De hecho, piensa que seguirán siendo más importantes las acciones del Banco de la República comprando divisas. La medida, que busca que los fondos privados de pensiones inviertan en el exterior para presionar la demanda de dólares en el mercado local, generó preocupación. Piden que no sea obligatorio. 

La verdad es que la medida será consultada. Según el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, el desempeño como gestores de portafolio dejará de ser evaluado con un criterio exclusivamente de rentabilidad como hoy y se pasará a una metodología que incentiva además una mayor diversificación y una mejor gestión del riesgo.

Pero sin duda donde Pipe tendrá un mayor impacto será en la vivienda. Tanto la reducción en las tasas para las viviendas entre 80 y 200 millones de pesos, como la segunda fase de construcción de 100.000 unidades apoyadas con subsidios directos a la tasa (diferentes a las gratuitas) tendrán un efecto multiplicador.

Frente a la lucha contra el contrabando es claro que todos los esfuerzos son bienvenidos. En síntesis, Pipe tendrá al final un impacto más de mediano plazo que de corto. Y como dicen todos los analistas, el reto será pasar de las palabras a los hechos. 

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