Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2016/01/14 19:00

Planta ancestral del Putumayo moderniza el agro

Los indígenas del cabildo Inga de Santiago de Putumayo están desarrollando una alternativa para sustituir el maíz en la alimentación de las aves de corral.

Proceso de colado para separar liquido de harina Foto: Archivo particular

Watsimba es un término desconocido en la mayoría de regiones del país, pero no en el Putumayo. Allí conocen desde tiempos ancestrales esa palabra con la que denominan una planta ornamental, comestible y medicinal que crece especialmente en el Valle de Sibundoy, en el suroccidente colombiano.

“Es una planta que nos regalaron nuestros ancestros, que no necesita mayores cuidados para su siembra, basta con regar las semillas y esperar a que crezca”, dice el taita gobernador del cabildo mayor Inga de Santiago Carlos Jacanamijo. Los habitantes del cabildo afirman que la Watsimba es un regalo de los dioses que se ha convertido en uno de los alimentos tradicionales de su comunidad. Y razones no faltan ya esta planta es un almidón semejante a la papa y al maíz, con la que se puede producir una harina para preparar galletas, coladas o tortas.

La Watsimba la siembran los indígenas en sus chagras, (porción de tierra destinada al cultivo de productos de pan coger y que tiene vínculos ancestrales con los miembros de la comunidad), junto con las plantas de aguacate, café, calabaza y árboles frutales que se dan en la zona. Tradicionalmente también se ha usado la Watsimba como un elemento protector y con fines medicinales. Según el taita Gustavo Mavisoy los médicos tradicionales tratan “los reflujos, la gastritis y la hinchazón del abdomen” por medio de infusiones y emplastes de la planta. Por otro lado, las mujeres utilizan la flor para producir una tintura rojiza que se utiliza en el maquille y para tinturar las ropas que usan, como las ruanas.

Por sus propiedades alimenticias la Flor de Tigre, como también se conoce a la Watsimba, ha sido utilizada para alimentar animales, en especial, gallinas. En épocas en que el maíz escasea, que por lo general es entre marzo y agosto, los habitantes del cabildo recuren al bulbo de la planta para alimentar a las aves.

Según el investigador Antonio Quinchoa, técnico en producción pecuaria y cabildante del resguardo, el engorde de aves con Watsimba genera buenos resultados en el sabor y calidad de la carne y en la producción de huevos. Sin embargo, solo se dan dos cosechas al año de esta planta, por lo que el investigador e ingeniero industrial, Gustavo Torres apadrinó al cabildo y coordinó la formulación de un proyecto para deshidratar el bulbo de la Flor de Tigre y poderlo almacenar y así alimentar a las gallinas durante todo el año.

El proyecto consiste en incorporar procedimientos científicos a la forma tradicional de secado de plantas y frutos que tiene la comunidad indígena. “Los habitantes del cabildo muelen el bulbo de la Watsimba para extraerle el líquido, el bagazo que queda se seca al sol. Lo que nosotros queremos hacer es que el secado sea más rápido mediante una secadora, que también es artesanal, y que se implementen ciertas variables de control de calidad como el nivel de humedad y el contenido nutricional para garantizar que esa harina alimente de manera efectiva a las gallinas”, explica Torres.

Para lograr estos objetivos, algunos miembros del cabildo Inga de Santiago presentaron a mediados de 2015 el proyecto a la convocatoria del programa A Ciencia Cierta de Colciencias, el cual reconoce las mejores experiencias desarrolladas por las comunidades con el fin de promover el uso, la comprensión y la apropiación del conocimiento con un enfoque de Ciencia, Tecnología y Sociedad, en un proceso de construcción colectiva por y para la sociedad colombiana.

La iniciativa del cabildo fue una de las ganadoras de la convocatoria. Con los estímulos entregados por Colciencias, los miembros de la comunidad podrán hacer realidad el proyecto de desihidratación de la Watsimba. “Este apoyo es una ventana para dar a conocer el programa, desarrollarlo y lograr más adelante la comercialización”, comenta Gustavo Torres, quien agrega cómo el proyecto puede beneficiar a todo el país debido a que contribuiría a disminuir los costos de la crianza de gallinas y también beneficiaría los ecosistemas pues se generaría una alternativa para sustituir los monocultivos de maíz.

Pero a los indígenas Inga no les basta con llevar a cabo la deshidratación, también están buscando financiación para realizar un estudio sobre que propiedades tiene el líquido que queda luego de moler el bulbo de la Watsimba.

La experiencia de utilizar esta planta tradicional como alimento para gallinas y de buscar su deshidratación para poderla almacenar en tiempos en que no se cosecha es un buen ejemplo de que el matrimonio entre conocimiento ancestral y conocimiento científico occidental puede generar muy buenos resultados y beneficios a las comunidades tradicionales.

Los habitantes del cabildo parten de la sabiduría ancestral para cultivar esta planta en sus chagras y luego utilizan herramientas científicas para deshidratarla y así asegurar la alimentación de sus aves. Con proyectos de este tipo, Colciencias brinda herramientas para el desarrollo de conocimiento que beneficia al interior de las comunidades y con el propósito de que las mismas valoren el conocimiento como fuente de progreso y crecimiento económico del país.

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