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| 9/24/2011 12:00:00 AM

¡Por fin brindaron!

Luego de tres intentos, la multinacional SABMiller compró la cervecería Foster's, para colonizar Australia, seguir su expansión y recortarle terreno a su rival belga, AB Inbev.

Adquirir la cervecería australiana Foster's se convirtió en la obsesión de la sudafricana SABMiller desde comienzos de este año. Y finalmente, luego de meses de encuentros y desencuentros, la semana pasada Graham Mackay, presidente de SABMiller, y David Crawford, el número uno de Foster's, sellaron un acuerdo por 10.200 millones de dólares.

Lograrlo no fue fácil. A mediados de marzo, Foster's, la cervecería con mayor participación de mercado en Australia, anunció que separaría las dos líneas de su negocio: por un lado, la división de vinos, con una nueva marca empresarial -Treasury Wine Status- y, por el otro, la operación de cervecería.

Esta escisión fue el escenario ideal para que apareciera la primera oferta oficial de SABMiller. Tres meses después, luego de cuentas y cálculos, los socios de Foster's la rechazaron al considerar "insuficientes" los 9.700 millones de dólares ofrecidos por sus acciones. Un día después, ese acto de dignidad le representó a la firma australiana la mayor subida del precio de sus acciones en 17 años, que cerraron el 22 de junio con un alza de 13,5 por ciento.

Luego, el 17 de agosto, llegó el segundo 'coqueteo' de SABMiller, a través de una Oferta Pública de Adquisición (OPA), que puso sobre la mesa y en efectivo los mismos 9.700 millones de dólares, que de todas maneras seguían sin convencer a los australianos.

Pero este negocio ya se había convertido en obsesión para SABMiller, el segundo grupo cervecero a nivel mundial, superado por la compañía belga AB Inbev. Por eso buscaron más financiación para concretar una nueva oferta.

¿Por qué tanto interés? Porque la estrategia de expansión de SABMiller, cuyas oficinas directivas están en Londres, consiste en sumar operaciones en mercados emergentes de África, América Latina, Asia y Europa Oriental.

Siguiendo ese modelo llegó en 2005 a Colombia, y adquirió Bavaria, en el que fue considerado en la época el negocio más grande en el país, tras concretarse por 7.800 millones de dólares. Hoy, entre otras, SABMiller es dueño de marcas como Grolsch, Miller Genuine Draft, Peroni Nastro Azzurro y Pilsner Urquell.

El tercer intento fue con chequera en mano. Mackay, de SABMiller, mejoró la oferta inicial en 500 millones de dólares, y Foster's no pudo resistirse. "Es una cifra que representa el valor icónico de esta compañía australiana y deja contentos a los accionistas y a los trabajadores", admitió David Crawford, durante la rueda de prensa ofrecida una vez cerrada la operación, que espera el visto bueno del ente regulador en su país y que se concluirá antes de finalizar el año.

Para los analistas, la velocidad con que se dio el acuerdo en el tercer envión se debe a que los accionistas de Foster's fueron conscientes de que en el mercado mundial de cervezas son muy pocas las compañías que quedan con el músculo financiero suficiente y el bajo nivel de deuda para hacer una inversión de este tamaño.

La verdad es que el más satisfecho finalmente fue Mackay, quien logró su objetivo. "Era claro que no estábamos tan lejos, así que volvimos a conversar y me senté con David Crawford para tomar un par de cervezas y brindar por el acuerdo", dijo el empresario en Londres, cuando anunció el negocio ante los medios de comunicación. Motivos para celebrar no le faltaban. El negocio que tanto lo obsesionó durante el año ya era una realidad.
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