Domingo, 21 de septiembre de 2014

| 1990/07/23 00:00

POR LAS NUBES

Se disparan los precios de la cocaína en los Estados Unidos.

POR LAS NUBES

El alza en los precios al por mayor de la coca colombiana y la posible disminución del abastecimiento en los mercados de Estados Unidos podría ser el primer resultado de la guerra contra el narcotráfico.

Quienes notaron que algo estaba sucediendo fueron los agentes de la DEA infiltrados en las redes de narcotraficantes que operan en Nueva York. En diciembre pasado empezaron a ver que los precios al por mayor de la cocaína colombiana estaban aumentando vertiginosamente. Tratando de buscar un común denominador, las autoridades antidrogas reunieron los datos de distintos estados y encontraron que en las principales ciudades norteamericanas estaba pasando lo mismo. Algunas semanas después los informes llegaron a la Casa Blanca y desde allí se han trazado varias hipótesis, entre ellas algunas que sugieren que los esfuerzos en la lucha contra el narcotráfico podrían estar dentro, dando su primer fruto: reducir el abastecimiento de estupefacientes en Estados Unidos.

El crecimiento en los precios de la cocaína está causando revuelo entre funcionarios de la administración Bush y entre comentaristas económicos de Wall Street. Los primeros se han abstenido de hacer declaraciones triunfalistas y los segundos han aplicado todas las leyes económicas al mercado de la droga para tratar de entender lo que está pasando. El 6 de junio el diario The New York Times , en su sección económica, publicó la noticia sobre el aumento en los precios del alcaloide citando como fuente a funcionarios de la Casa Blanca y desde entonces los analistas económicos y los expertos en drogas se han dedicado a darle vueltas al asunto. Ellos saben que la confirmación de cualquier hipótesis tendrá importantes repercusiones en la política interna y externa de los Estados Unidos, así como en la economía. Por eso las noticias sobre los precios de la cocaína colombiana están alternando en la misma página con las informaciones sobre las cotizaciones del oro, el café y el carbón y las acciones más vendidas en la bolsa de valores de Nueva York.

La causa de tanto alboroto es que los detectives de la DEA encontraron que en Nueva York y Los Angeles el precio al por mayor de la coca ha aumentado en más del 40% desde diciembre pasado, aunque el incremento no ha sido consistente en todo el país. Al mismo tiempo, han detectado en varias ciudades cocaína mezclada lo que se podría interpretar como una salida desesperada a la disminución en los inventarios de la droga en los Estados Unidos.

En Nueva York en los últimos días, los distribuidores mayoristas les han ofrecido a agentes secretos de la DEA un kilo de cocaína entre $32 mil y $36 mil dólares, comparado con $25 mil dólares, precio al que se vendió la droga en diciembre pasado. En Los Angeles, el kilo de coca se ofrece ahora a $23 mil dólares, mientras que se vendió a $16 mil dólares a principios de año. En Miami, los precios de la coca aumentaron en un 20% en el último trimestre del año pasado, después de que el gobierno colombiano declarara su guerra a los narcos. Aumentos en similares proporciones se han registrado en Baltimore y Chicago, según las cifras de la DEA.

El precio al por mayor de la cocaína se establece a través de negociaciones de al menos varios kilos entre los principales distribuidores que operan en las grandes ciudades norteamericanas. Mientras mayor sea la compra, mejor es el precio.

Sin embargo, los precios de la cocaína colombiana no han aumentado para el consumidor final. Los adictos norteamericanos continúan pagando un promedio de $50 dólares por medio gramo de la droga. Aunque el precio sigue igual, la que ha bajado es la pureza. Para contrarrestar el aumento en los precios, los minoristas mezclan el alcaloide con lactosa, lo que disminuye los efectos de la droga y hace que los adictos compren más para poder mantenerse "en la onda". Según los resultados de análisis de laboratorio hechos en los últimos meses a paquetes de droga incautados por agentes federales de la DEA, la pureza del alcaloide ha bajado del 93% que era común en los años recientes, a niveles del 50 y 60%.
Mientras en las calles siguen aumentando los precios de la cocaína, en las dependencias del gobierno funcionarios y especialistas en el tema tratan de buscarle explicaciones al fenómeno."Nosotros no queremos cantar victoria" han manifestado miembros de la DEA. El director de esa agencia, Terrence M. Burke, dijo que, "definitivamente algo está pasando porque hasta ahora no habíamos tenido señales como esa y nosotros esperamos que este fenómeno sea producto de la acción de las autoridades" .
En la oficina de política antidroga de los Estados Unidos, dirigida por el "zar" William Bennett hay satisfacción y aunque sus colaboradores se han cuidado de no hacer celebraciones anticipadas, han reconocido que las acciones del gobierno colombiano estarían encaminándose en la dirección esperada.

Pero no todas las flores son para Colombia y sus autoridades. Los funcionarios norteamericanos les dan crédito a las acciones del gobierno del presidente Bush y su cruzada contra el narcotráfico.

Otros expertos en el tema de las drogas son menos optimistas. Ellos creen que lo que ha sucedido con los precios de la cocaína es que los narcotraficantes colombianos están reteniendo su mercancía forzando un aumento en los precios, mientras hacen aparecer a las grandes incautaciones y las operaciones policivas como la causa del incremento. Otros dicen que los narcotraficantes están gastando mucho dinero para contrarrestar la acción policial y les están pasando esos costos a los consumidores.

De acuerdo con las conclusiones reveladas por un grupo de economistas que estudia el impacto de los mercados de sustancias ilegales en la economía norteamericana, los precios de la hoja de coca han caído por debajo de los costos de producción en Bolivia en los últimos meses. Dicen ellos, las dificultades de los cultivadores de coca son la evidencia de que hay algunos efectos en las acciones de las autoridades contra los cargamentos que son interceptados cuando van en camino para ser procesados en los laboratorios colombianos.

Peter Reuter, economista de la corporación Rand, una de las firmas de investigación con mayor credibilidad en los Estados Unidos, expresa que los procesadores colombianos pueden estar operando con base en sus grandes inventarios de droga, mientras encuentran alternativas para tener más fácil acceso a la hoja de coca, materia prima básica. Mientras tanto, su colega Bruce Bagley, un investigador de la Universidad de Miami, cree que el más duro ataque en la lucha antidrogas en Colombia ha sido contra los productores del cartel de Medellín, mientras que el cartel de Cali está ganando terreno especialmente en áreas cercanas a las ciudades colombianas donde existen cultivos de coca.

De conformidad con informes oficiales, al haber aumentado las patrullas antinarcóticos por aire y mar, y el uso de vigilancia por radares electrónicos en el Caribe y a lo largo de las costas de la Florida, mucho del contrabando de cocaína ha sido enviado por rutas terrestres a través de Centroamérica y finalmente ha entrado en los Estados Unidos por la frontera mexicana.

Según varios expertos, la participación de más intermediarios en el negocio hace que el ponqué de las ganancias se tenga que repartir entre más gente y de allí el aumento en los precios.

Funcionarios norteamericanos con sede en Bogotá, citados por The New York Times, aseguran que los golpes dados por el gobierno colombiano a los "narcos" pueden haber disminuido la cantidad de cocaína procesada en el país, pero expresaron su preocupación por los nuevos laboratorios para el procesamiento de estupefacientes detectados en las regiones selváticas de Perú, Bolivia y Brasil, donde hay fácil acceso a la hoja de coca. Esto contribuye al escepticismo de algunos funcionarios norteamericanos sobre una disminución en la oferta de la droga.

En medio de una telaraña de hipótesis y especulaciones, lo único claro es que los precios al por mayor de la cocaína colombiana siguen aumentando en Estados Unidos, el mayor consumidor de drogas. Asegurar que el alza se deba a la guerra contra el narcotráfico es todavía aventurado y prematuro. Según el experto Mark Kleiman, de la Escuela de Gobierno de la Universidad de Harvard, habrá que esperar otros seis meses para ver si el fenómeno que empieza a notarse realmente existe. Sólo entonces se sabrá si es verdad tanta dicha.-

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