Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 3/15/1993 12:00:00 AM

Por todo lo alto

Con una inversión superior a los 2.000 millones de pesos, comienza actividades el Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y el Caucho.

Por todo lo alto, Sección Economía, edición 563, Mar 15 1993 Por todo lo alto

LA INDUSTRIA DEL PLASTICO ES UNA DE LAS más dinámicas del país. Según estimativos preliminares, el año pasado, a pesar de todos los problemas que vivió la economía, la producción creció cerca del 12 por ciento. Y eso tiene muy motivados a los empresarios del sector. Por estos días, sin embargo, la razón principal de su satisfacción es otra: la inauguración en Medellín, el próximo lunes, del Instituto de Capacitación e Investigación del Plástico y del Caucho.
Acariciada desde hace más de 20 años por los directivos de la Asociación Colombiana de Industrias Plásticas, Acoplásticos, la idea se materializa gracias a la colaboración del gobierno alemán, a la activa participación de un grupo de empresarios del sector y el apoyo de la Universidad Eafit, de Medellín, que cedió los terrenos para la construcción de la sede física de la entidad y avalará los programas de especialización y maestría que ofrecerá el Instituto.
El objetivo de la entidad es servir de soporte a una industria que cuenta hoy en día con más de 1.400 establecimientos dedicados, en mayor o menor escala, a la transformación del plástico y del caucho, mediante la formación especializada y universitaria de sus recursos humanos, la asesoría industrial y la investigación aplicada. Para ello cuenta con un equipo de profesionales especializados en el exterior, y con una completa dotación de equipos de proceso y de laboratorio.
El Instituto es una entidad única en Colombia y un proyecto piloto en América Latina, que desde ya está siendo mirado con gran atención por los industriales del plástico y el caucho de países como Venezuela y Brasil. Y la intención, según sus directivos, es mantener un contacto permanente con instituciones similares de otros países como Alemania, Estados Unidos, Italia y España, que están a la vanguardia en materia de investigación a nivel internacional.

PEQUEÑA HISTORIA
La idea de crear un Instituto de Capacitación para el sector fue planteada por primera vez por Acoplásticos a comienzos de la década del 70. La industria del plástico se vislumbraba ya como una de las más dinámicas de final de siglo, dada no sólo la creciente demanda por sus productos, sino el vertiginoso desarrollo tecnológico de todos sus procesos y la constante aparición de materiales con características cada vez mejores de empleo en campos tan disímiles como la producción de fibras textiles o la de automóviles.
Al principio, el proyecto no encontró suficiente eco entre los diferentes estamentos del país. Y fueron necesarios casi 10 años para convencer a los empresarios de las bondades de contar con un centro de capacitación profesional que les permitiera estar al día en los avances de la industria a nivel internacional. Con tan mala suerte, sin embargo, que los fondos recaudados para iniciar el proyecto -60 millones de pesos de comienzos de los 80- se "embolataron" con la quiebra del Banco Nacional.
El proyecto quedó congelado, entonces, hasta mediados de la década pasada, cuando la actual administración de Acoplásticos, presidida por Carlos Alberto Garay, decidió revivirlo, ante la evidente carencia de profesionales y técnicos capacitados para enfrentar el reto de un mercado en permanente expansión. Fue entonces cuando surgió, según Garay, "la idea de involucrar a la universidad en el proyecto ". Y se logró, a través del señor Hans Steinhauser, un contacto con la Universidad Eafit, de Medellín, que desde un principio acogió de manera entusiasta la propuesta. Lo mismo pasó con algunas empresas como Formacol, que ofrecieron un respaldo total a la iniciativa.
Pero hasta ese momento faltaba lo más importante, que era la plata. Y dado que después del chasco del Banco Nacional no era fácil convencer a los industriales, se vio la clara necesidad de recurrir a fuentes externas. Y el primer país al que se dirigió la mirada fue a Alemania, que además de ser uno de los países líderes en la tecnología del plástico, había colaborado en el montaje de la carrera de Ingeniería de Producción en la Universidad Eafit. No existían, sin embargo, antecedentes de cooperación para un proyecto de la naturaleza del Instituto del Plástico, ejecutado en su totalidad por el sector privado. Acoplásticos tuvo que convencer entonces a las entidades estatales de las bondades del proyecto, para lograr su apoyo a la solicitud de cooperación.
"Aceptada la misma -recuerda Garay- a los promotores les tocaba demostrar su interés en la iniciativa, comprometiéndose a sufragar una porción de los costos del proyecto". Eafit ofreció, en préstamo, el lote para la construcción de la sede, la empresa Formacol se comprometió a levantar el edificio y Acoplásticos convino en asumir parte de los costos de operación iniciales, para lo cual se vio obligada, entre otras, a realizar una serie de "piruetas" financieras que le permitieron recuperar buena parte de los recursos congelados en el Banco Nacional.

APOYO A MEDELLIN
No obstante, y debido a lo ambicioso del proyecto, los recursos resultaban todavía insuficientes. Y por eso cuando a ralz de la visita que hizo el presidente Virgilio Barco al Japón en 1987 la comunidad internacional ofreció ayuda para la lucha contra el narcotráfico, si se le presentaban proyectos concretos para financiar, los promotores del Instituto -que había sido creado como una fundación sin ánimo de lucro en ese mismo año- estuvieron entre los primeros solicitantes. Con el sorprendente resultado de que el mismo gobierno alemán, en vista de los indudables beneficios que tendría el proyecto para la ciudad de Medellín, decidió incrementar su aporte.
Se firmó entonces un convenio entre los dos gobiernos que permitió la capacitación en Alemania del primer grupo de cinco docentes del Instituto, en las áreas que habían sido identificadas como prioritarias para el desarrollo de la industria nacional. De común acuerdo con la entidad encargada por el gobierno alemán para coordinar la cooperación con el Instituto, se escogieron cuatro centros de capacitación, considerados entre los mejores del mundo: el Instituto de la Tecnología del Plástico de la Universidad de Stuttgart, el Instituto de la ciudad de Ludenscheid, el Instituto Alemán del Caucho, de la ciudad de Hannover, y el Instituto de la Transformación del Plástico, de la Universidad de Renania, en Aquisgrán.
Aparte de eso, y a través de la agencia alemana de cooperación técnica -GTZ- el gobierno alemán ha puesto a disposición del Instituto fondos que superan los 1.500 millones de pesos para la adquisición de equipos de laboratorio y de proceso, sin condicionar su país de fabricación, lo que le ha permitido al Instituto disponer de los equipos de más alta confiabilidad y actualidad que se fabrican en el mundo y que se pueden adquirir con el presupuesto asignado.
En total, la inversión programada para el Instituto hasta el año 1996 asciende a unos 3.000 millones de pesos de los cuales ya están asegurados cerca de 2.000 millones. "Esto -según Garay- obligará al Instituto a comenzar su actividad con algunas limitaciones, no obstante lo cual deberá demostrar de inmediato que la idea inicial es una realidad y que funciona satisfactoriamente ".
El objetivo final del Instituto, como se dijo, es prestar servicios de capacitación y de asistencia técnica a las empresas del sector -y a sus múltiples usuarias- y realizar investigación aplicada en campos tan importantes para el país como el reciclaje y la solución de los problemas ambientales relacionados con el uso de materiales plásticos. La capacitación, a su vez, se trabajará en dos niveles. de acuerdo con Garay: actualización tecnológica y educación formal.
Una vez inaugurado, el Instituto comenzará sus labores de educación no formal, mediante cursos de actualización tecnológica y de capacitación de personal en temas de interés particular para las empresas del sector. La educación formal, por su parte, comprenderá dos programas con carácter universitario: uno de especialización, que se iniciará a finales de 1993, y otro de maestría, que tendrá como componente prioritario la investigación, y que se iniciará en 1995.
Mientras tanto, y para empezar en grande, el Instituto realizará la próxima semana el "Primer Simposio Internacional del Plástico y del Caucho", que durante tres días reunirá en Medellín a varias de las mayores autoridades del mundo en el sector, como los profesores Hans-Gerhard Fritz, Robert Shuster, Thomas Robers, Walter Michaeli y Leonidas Claure Calvi. Como quien dice, el Instituto se demoró en nacer, pero nació crecidito. Y eso es lo importante. -

EDICIÓN 1861

PORTADA

Prieto en la mira

La imputación de cargos al exgerente de la campaña de Santos sorprendió. Pero esta no tiene que ver con el escándalo de Odebrecht ni con la financiación de las campañas. ¿Por qué?

Este contenido hace parte de la edición impresa. Para leerlo, debe iniciar sesión:

Les informamos a todos nuestros lectores que el contenido de nuestra revista impresa en nuestro sitio web será exclusivo para suscriptores.

Queremos conocerlo un poco,
cuéntenos acerca de usted:

Maria,

Gracias por registrarse en SEMANA Para finalizar el proceso, por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com

Maria,

su cuenta aun no ha sido activada para poder leer el contenido de la edición impresa. Por favor valide su correo a través del enlace que enviamos a:

correo@123.com