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| 5/21/2011 12:00:00 AM

Posición dominante

Los paisas de EPM encendieron las alarmas sobre la posibilidad de que en Colombia se configuren condiciones monopólicas como la que tiene Carlos Slim en México. Telefónica y Tigo también están preocupadas. La próxima fusión de Telmex y Comcel acentúa los temores.

En el sector de telecomunicaciones en Colombia los nervios están de punta. El negocio está en plena expansión y la sola idea de quedarse relegados asusta, hoy más que nunca, a sus protagonistas. Por eso, comenzaron a sonar alarmas por posibles vacíos legales en materia de competencia y de controles cuando hay posiciones dominantes de algunos actores en el mercado.

La torta que está en juego es bastante jugosa. En solo telefonía celular hay casi 46 millones de aparatos en las calles. Además, esta semana el gobierno presentó una licitación por 415.000 millones de pesos para llevar fibra óptica a 700 municipios, y en cuestión de meses, la estrategia de 'tripleplay' dará paso a la del 'cuadruplay', que ofrecerá en un solo paquete Internet, televisión, telefonía fija y celular.

Hace un par de semanas, en un debate en el Concejo de Medellín, el gerente de Empresas Públicas de Medellín (EPM), Federico Restrepo, lo dijo sin pelos en la lengua: "Hay determinaciones abusivas que les permiten a algunas empresas -que hoy están teniendo problemas en México por lo mismo- generar condiciones de monopolio". Aunque Restrepo fue el primero en alzar la voz, no ha sido el único que ha manifestado su preocupación. Telefónica-Movistar, ETB y Tigo también protestan en voz baja. Y el alcalde de Medellín, Alonso Salazar, fue mucho más drástico en su queja: "El Estado colombiano quiere servirle a un oligopolio internacional, en bandeja de plata, todo nuestro sistema de telecomunicaciones".

El gerente de EPM y el alcalde de Medellín se referían a las mismas preocupaciones que tienen en México los competidores de las empresas de Carlos Slim. A principios de este mes, la Corte Suprema de Justicia determinó que Telcel, la compañía de telefonía móvil del magnate, no puede seguir pasando por encima de sus competidores, a quienes les cobra tarifas para llamadas dentro de su red mucho más altas que las que les cobra a sus propios clientes. Esa estrategia hace mucho más costoso el servicio para los usuarios de otras compañías de celular distintas a la de Slim. Y por eso, los mexicanos se han ido para Telcel, que ya cuenta con 66 millones de clientes, es decir, el 70 por ciento de participación. La estrategia no tiene pierde.

En Colombia venía ocurriendo lo mismo, precisamente con Comcel, que también pertenece a Calos Slim. Sin embargo, en 2009, la Comisión de Regulación de Comunicaciones le puso 'tatequieto' y obligó a Comcel a ajustar sus tarifas de interconexión al mismo precio que cobraban los demás operadores. Desde entonces, en promedio, cuando alguien llama de un operador a otro debe pagar 100 pesos.

Pero si lo que esperaban los competidores de Comcel era frenar su crecimiento y dominio, hasta ahora no lo han logrado. Según cifras de la Superintendencia de Industria y Comercio, en el primer trimestre de este año Comcel llegó a 30,2 millones de clientes, mientras que Movistar alcanzó 9,97 millones y Tigo totalizó 5,17 millones de líneas. La distancia sigue siendo abismal, y Comcel, que tiene el 67 por ciento de los abonados, se defiende diciendo que todo se debe a las altas inversiones tecnológicas y a un buen servicio a sus usuarios.

Es ahí donde Federico Restrepo, el gerente de EPM, se pregunta: "¿Si a nosotros nos pusieron topes para la energía y no pudimos seguir invirtiendo en Colombia y nos tocó salir a Centroamérica para seguir creciendo, por qué en la telefonía celular no se pone también un tope?".

Otros protagonistas de este pulso proponen una salida distinta. Ellos piden que como el mercado está repartido de manera desproporcionada, se dé también un cobro 'asimétrico', que, palabras más, palabras menos, busca que los clientes tanto de Tigo como de Movistar paguen alrededor de 50 pesos cuando se comuniquen con Comcel y que los clientes de este operador cancelen 100 pesos como cargo de acceso a sus redes. De esta manera -argumentan- podrían bajar costos y ofrecer mejores tarifas para competir más fuertemente. "El Estado debe asumir el control de un mercado que la competencia volvió imperfecto. Acá no es viable competir", dice el directivo de uno de los operadores en discordia.

De todas maneras, estos gritos de auxilio no parecen tener mucho eco en las autoridades. Por el contrario, todas dan un parte de tranquilidad.

Cristian Lizcano, director de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC), explica que en Colombia el problema de competencia de mercado no se debe a que haya diferentes tamaños de participación. Lo que ha detectado esta entidad es que se presenta el 'efecto club' o 'efecto comunidad', que consiste en que los usuarios de Comcel solo se llaman entre sí y no a los otros, y eso, sumado a su tamaño, estaría conllevando a que esa mezcla de factores sea potencialmente nociva para sus competidores.

En la misma línea están el ministro de Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones, Diego Molano, y el superintendente de Industria y Comercio, José Miguel de la Calle, quienes consideran que en Colombia están dadas las condiciones para que cada cual tenga el control de mercado que desee. "Tener posición de dominio no está mal, lo que estaría mal es abusar de ese control, y eso es lo que se está analizando permanentemente, con foros, investigaciones y dictando medidas para evitar abusos, que, hasta ahora, no se han detectado", señala el ministro Molano.

Una alternativa para nivelar un poco las cargas en participación podría venir de la portabilidad numérica, que arrancará a finales de julio. Gracias a esta, cada ciudadano será dueño de su número y podrá escoger el operador que más le convenga, lo que le imprimirá una nueva dinámica a la competencia de los celulares.

Pero está claro que esa medida no calmará los nervios. El tema volverá a agitarse con la fusión de Comcel y Telmex. Se trata de dos gigantes del sector en Colombia. El uno, como ya se dijo, tiene el 67,7 por ciento de la telefonía celular y el otro, el 58 por ciento de los afiliados a la televisión por suscripción del país. Entre los dos suman suficientes argumentos para arrollar con la estrategia del 'cuadruplay'. Al observar todos esos elementos es entendible por qué arrecian los reclamos de sus contendores, que piden que el gobierno esté más atento para evitar que quienes tengan más capacidad asuman el control.
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