Jueves, 28 de agosto de 2014

Proyectos mineros en el socavón

| 2013/08/10 03:00

Proyectos mineros en el socavón

Problemas con las comunidades, demoras en las licencias ambientales, protestas sociales y líos laborales han frenado el sector.

En los últimos años han llegado al país las más importantes multinacionales del sector de la minería, atraídas por las alentadoras perspectivas de exploración, por las políticas de impulso a la inversión extranjera y por los buenos precios internacionales de las materias primas.


Todo esto hizo pensar que se avecinaba un gran auge minero, lo que llevó al actual gobierno a fijarse unas ambiciosas metas. En el Plan Nacional de Desarrollo 2010-2014 se estableció que se llegaría a producir 124 millones de toneladas de carbón y 72 toneladas de oro al finalizar el gobierno. Pero el esperado boom solo fue flor de un día.


En el primer trimestre de 2013, el sector minero-energético creció un 1,4 por ciento, una cifra que contrasta con los años 2010 y 2011, cuando tuvo crecimientos por encima del 12 por ciento, gracias a los buenos precios internacionales y a una mayor producción. Como se ve hoy el panorama, no parece fácil alcanzar las ambiciosas metas. Según los pronósticos de los expertos, este año,la producción de carbón estará por debajo de los 90 millones de toneladas y la de oro no superará las 65 toneladas.


Hay varias razones que explican este freno y la parálisis en varios de los grandes desarrollos mineros. Las más complicadas tienen que ver con las demoras en la expedición de las licencias ambientales y los problemas en las consultas con las comunidades afectadas.


Varios de estos proyectos se encuentran en zonas de páramo, regiones selváticas y en algunos casos rodeados de numerosos ríos, lo que ha desatado la protesta de los ecologistas y de las comunidades por el impacto que pueden tener estas operaciones en el medioambiente. La reciente consulta popular en el municipio tolimense de Piedras, donde los habitantes rechazaron la actividad de la AngloGold Ashanti, muestra lo caldeado que está el ambiente en este tema.


En cuanto a las consultas a las comunidades hay preocupación por la demora del Ministerio del Interior en promoverlas. Este requisito tiene detenidos varios desarrollos no solo en la minería, sino también en las obras de infraestructura y agricultura. Entre los empresarios mineros hay gran preocupación porque las compañías han hecho millonarias inversiones y hasta el momento no han despegado los proyectos ni hay buenas perspectivas de que esto ocurra, por lo menos en el corto plazo.


La verdad es que, a pesar del potencial minero que tiene el país pues cuenta con una gran riqueza en recursos naturales, en las últimas tres décadas no se ha materializado ningún gran desarrollo. Claudia Jiménez, directora de la Asociación del Sector de la Minería a Gran Escala, reclama una señal clara del gobierno en torno al rumbo que se le debe dar a esta locomotora.


El ministro de Minas y Energía, Federico Renjifo, dice que este año no ha sido fácil para la minería por la suspensión de operaciones en las dos más grandes carboneras del país (Drummond y Cerrejón) y el paro de los mineros de oro de aluvión. Sin embargo, asegura que la locomotora tiene un gran potencial y para avanzar en los grandes proyectos se está trabajando en temas medioambientales, como la delimitación definitiva de los ecosistemas excluidos como parques, páramos y humedales y se están realizando foros para explicarles a las comunidades los beneficios de la minería. 


Es urgente que Colombia encuentre un equilibrio entre la explotación minera y el cuidado del medioambiente para que se pueda aprovechar la riqueza natural como han hecho otros países.


Pero el sector enfrenta otro problema hacia futuro. Aunque los precios internacionales de estos productos todavía son relativamente altos, el menor crecimiento de China está arrastrándolos hacia abajo. Hacia mediados de 2011 el oro alcanzó los 2.000 dólares la onza hoy está a 1.300; el carbón llegó a 120 dólares la tonelada y actualmente se cotiza a 52. Esto abre grandes interrogantes sobre las futuras inversiones en el sector.


A las anteriores circunstancias se sumaron en las últimas semanas huelgas y protestas de mineros artesanales, que ven en la gran minería una amenaza para su subsistencia. 

SEMANA presenta un panorama del estado en se encuentran los más importantes proyectos mineros:


1.) La  Colosa: La sudafricana AngloGold Ashanti llegó al país en 2005 para explotar una mina a cielo abierto en el municipio de Cajamarca (Tolima). El proyecto está en la etapa de prefactibilidad, con inversiones que superan los 200 millones de dólares. Se gestionan trámites ambientales ante las autoridades locales, como es el caso de Cortolima.


La explotación comenzará en 2022, si no se presentan nuevos obstáculos. El objetivo es extraer alrededor de 14 millones de onzas de oro. Sin embargo, se ha encontrado con la oposición de la comunidad que ve amenazadas las fuentes hídricas. El 28 de julio se realizó en el municipio de Piedras una consulta popular en la que ganó el no al proyecto. Los directivos de la compañía sostienen que tienen un retraso de por lo menos dos años en las obras y que por esta causa han perdido cerca de 60 millones de dólares.


2.) Gramalote: Es una mina de oro a cielo abierto, también de AngloGold Ashanti, ubicada en el municipio de San Roque (Antioquia). Después de siete años de operaciones en la zona se encuentra en etapa de prefactibilidad y a la espera de las licencias ambientales. La producción arrancaría solo en 2018. Su potencial es de 4,1 millones de onzas de oro.


3.) Angostura: La multinacional Eco Oro (antes Greystar) ha invertido en los últimos seis años 220 millones de dólares en buscar oro en el municipio de California, cerca de Bucaramanga. Las obras no han despegado debido a que una parte de la mina se encuentra ubicada en el páramo de Santurbán.


La operación de la compañía ha despertado la oposición de las comunidades de la región que temen por la suerte de varios de los ríos y del medioambiente. La compañía está a la espera de la delimitación de la línea del páramo que debe oficializar el Ministerio del Medio Ambiente.


4.) Proyecto de oro de AUX: La compañía AUX, del millonario brasileño Eike Batista, ha invertido 170 millones de dólares para hacer explotación subterránea en varios municipios de Santander. Batista, quien presentó problemas financieros en las últimas semanas por el desplome de sus compañías en la Bolsa de Valores de São Paulo, habría vendido parte de la compañía a inversionistas asiáticos.


5.) Marmato: La canadiense Gran Colombia Gold, que se fusionó con Medoro Resources en 2011, está reubicando 5.000 habitantes y lleva a cabo actividades de exploración de los yacimientos auríferos de la zona, cuyas reservas ascenderían a 11,8 millones de onzas. La compañía ha sido cuestionada por los mineros artesanales, que han trabajado por décadas en cientos de vetas de la montaña y que se unieron al paro minero en los últimos días. 


6.) Proyecto carbonero de CCX: Este proyecto de la compañía CCX, de Eike Batista, quedó en el limbo. Contemplaba producir 5 millones de toneladas anuales de carbón en dos minas a cielo abierto, Cañaverales y Papayal, así como un ferrocarril de 150 kilómetros y un puerto de aguas profundas con cargue directo. 


7.) Cerrejón: Una polémica iniciativa de la minera buscaba explotar cerca de 500 millones de toneladas con el proyecto P500, que tenía como fin desviar 26 kilómetros del río Ranchería, que atraviesa el departamento de La Guajira. La iniciativa se postergó debido al descenso en los precios del mineral y a la fuerte oposición de las comunidades indígenas de la zona. 


8.) La Loma y El Descanso: Drummond tiene suspendidas sus operaciones tras la huelga de los trabajadores. La producción de esa empresa alcanzó el año pasado 26 millones de toneladas y para 2013 se esperaba aumentarlas a 32 millones, meta que quedará en entredicho si el cese de actividades se prolonga mucho tiempo.


9.) Putumayo: Desde hace tres años la compañía Anglo American PLC inició el proceso de exploración para extraer cobre en el área del Cedral, entre los ríos Putumayo y del valle del Sibundoy. La compañía le solicitó al Ministerio del Interior que certifique la presencia de grupos étnicos en la zona para facilitar las consultas previas con las comunidades. Hasta el momento no se han logrado avances. 

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