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| 11/24/2007 12:00:00 AM

Prudencia, prudencia, prudencia

El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga, prefiere ser cauto frente a 2008. Hay incertidumbre en la economía internacional y se espera un año duro para las finanzas públicas. ¿Está preparada Colombia para eventuales choques?

SEMANA: Todo el mundo sabe que este año termina muy bien, ¿2008 será el punto de quiebre de esta buena racha en materia económica?
Òscar Iván Zuluaga: El próximo se ve como un año en el que no habrá crecimientos espectaculares. Habrá un mayor ajuste en materia económica, lo que hará más sostenible el crecimiento hacia el futuro.

SEMANA: ¿Qué pueden esperar los colombianos en 2008 en materia de inflación, tasas de interés, crédito y dólar?
O.I.Z.: En general, en todo el mundo se observa una mayor presión inflacionaria. Probablemente no vamos a poder reducir tan aceleradamente la meta de inflación, pero creo que se puede esperar una relativa estabilidad en esta materia. No creo que tengamos, por ejemplo, las presiones por los alimentos que tuvimos en el primer semestre de este año.

En cuanto a las tasas de interés, se están ajustando mucho a lo que es el crecimiento potencial de nuestra economía. El hecho de que el gobierno tenga previsto un crecimiento del 5 por ciento del PIB, con una inflación más controlada, permitirá tener un manejo más tranquilo. En este sentido, vemos que se moderará el consumo y la cartera de crédito.

En cuanto a la tasa de cambio, el presupuesto para 2008 está construido sobre una devaluación promedio del 8 por ciento. Nadie puede apostar qué pasará con el dólar, se volvió una variable de absoluta incertidumbre.

SEMANA: Se ha elevado la tensión por una desaceleración en Estados Unidos. ¿Qué tanto nos impactará?
O.I.Z.: Es algo que nos preocupa y por eso tenemos que anticiparnos. Una desaceleración del mercado norteamericano tiene grandes implicaciones en toda la economía mundial. Nuestra proyección de crecimiento refleja la perspectiva de una posible caída de esa economía. Pero no hay que olvidar que las economías emergentes como China, India y los Tigres asiáticos se ven muy fuertes. Esto hace pensar que una caída en Estados Unidos no tendría un impacto de la magnitud que se hubiera podido presentar en el pasado. Claro que tenemos que tener mayores opciones y destinos a las exportaciones. .

SEMANA: También Venezuela podría 'pegarnos', ¿no cree que ahí habrá otra incertidumbre en 2008?
O.I.Z.: Hay que estar muy atentos. Sin embargo, frente a Venezuela hay que entender varias cosas. Ellos tienen elaborado un presupuesto y sus cifras fiscales sobre un precio del petróleo de entre 50 y 60 dólares el barril, hoy vamos hacia 100. Hay un amplio margen. Se prevé que en 2008 no haya un cambio drástico en el consumo. Venezuela, tiene en muchas áreas limitación de oferta y necesariamente tendrá que recurrir al mercado externo y en eso Colombia es un socio muy importante. Si uno mira la estructura de las exportaciones a Venezuela encuentra más de 40 posiciones arancelarias y todas tienen valor agregado. Eso hace que el país tenga una buena posición en ese mercado. Si bien pueden cambiar las circunstancias, uno lo que ve es que en el contexto actual las posibilidades de Venezuela son activas y si mira los precios del petróleo, con mayor razón.

SEMANA: En materia fiscal hay preocupación por un mayor gasto, unido a que el recaudo de impuestos parece que bajará la dinámica. ¿Cómo ve este frente?
O.I.Z.: Esperamos un déficit del gobierno central similar a este año, de 3,3 por ciento del PIB. Pero en el consolidado del sector público tendremos un aumento de 0,7 por ciento del PIB a 1,4 por ciento. Hay varias razones que explican este aumento. Por ejemplo, en la seguridad democrática tendremos una mayor presión del gasto. Aunque recaudaremos tres cuotas del impuesto al patrimonio, gastaremos realmente cuatro. También los ingresos tributarios tendrán en 2008 un menor ritmo que este año. Mire que en 2007 vamos creciendo el recaudo en 15 por ciento, pero en el entrante esperamos un crecimiento del 12 por ciento. No es sólo el efecto de un menor crecimiento económico (esperamos 5 por ciento), sino que prevemos un mayor impacto por el aumento de la exención tributaria por inversión en activos fijos, que pasa del 30 al 40 por ciento. Además, el próximo año las transferencias de la Nación a las regiones crecerán el 10,3 por ciento al aplicar la nueva fórmula que fue aprobada en el Congreso, frente a lo girado en este 2007.

SEMANA: ¿El mayor déficit fiscal implicará aumento en el endeudamiento?
O.I.Z.: Prevemos que el nivel de endeudamiento como proporción del PIB se va a sostener. En 2008 sí tendremos que hacer un mayor esfuerzo de emisión de deuda interna, comparada con este año. No hay que olvidar que en 2007 tuvimos los ingresos de la venta de Bancafé y Ecogás, que en su totalidad los aplicamos para bajar la deuda.

SEMANA: ¿No es preocupante esa presión en el mercado de deuda interna, en un momento de tanta incertidumbre internacional?
O.I.Z.: Hoy tenemos una fortaleza y es que el 70 por ciento de nuestro Plan Financiero está sustentado en la deuda interna. Hemos visto cómo ha crecido el ahorro doméstico, ha aumentado los depósitos de los fondos de pensiones y si bien hay que hacer un esfuerzo adicional frente a 2007, no vemos mayores dificultades.

SEMANA: Hay preocupación por el desbalance comercial externo, que se traduce en un mayor déficit en la cuenta corriente, prácticamente el más alto en la región…
O.I.Z.: En el déficit en cuenta corriente hay que tener en cuenta que estamos en los niveles del ciclo alto de los años 90. Llegó a estar en 4 por ciento del PIB. Hoy, el mayor déficit tiene un componente grande de materias primas y bienes de capital que se explican por el fuerte ritmo de crecimiento económico y de la inversión.

Ahora bien, hay que tener en cuenta que el año entrante habrá un choque puntual, que puede aumentar la presión sobre el déficit en cuenta corriente, debido a que la inversión militar tendrá un componente externo. Hay cerca de 1.600 millones dólares de importaciones militares en equipos. Pero bueno, eso ocurre por una sola vez.

SEMANA: Los altos precios de la gasolina, ¿qué tanto van a golpear?
O.I.Z.: Es preocupante. Tenemos el año entrante previsto una partida para subsidio de los precios internos de los combustibles, no olvide que el Plan Nacional de Desarrollo prevé la creación del Fondo de Estabilización de los Precios del Petróleo para tratar de regular los cambios bruscos en los precios internacionales. Estamos trabajando en eso para que una vez se termine el desmonte del subsidio, podamos entrar con el Fondo.

SEMANA: ¿Y la amenaza de un referendo en contra de las transferencias?
O.I.Z.: Es un tema que preocupa mucho. En caso de que fructifique y sea favorable, sería un retroceso para el país muy grande en materia de finanzas públicas; rompería el equilibrio fiscal y nos crearía unos problemas muy serios. .

SEMANA: ¿El gobierno va a llevar otra reforma tributaria al Congreso el año entrante?
O.I.Z.: No la va a presentar. El presidente Uribe en esto ha sido consistente en que ya no habrá más reformas tributarias. Estamos es aplicando las ya hechas, trabajando muy fuertemente en la Dian. El año entrante vamos a tener un cambio muy drástico en la lucha contra la evasión. En 2008 tiene que haber una mejora sustancial en la dirección de impuestos para crecer la recaudación.

SEMANA: ¿Qué mensaje le envía usted al sector privado para 2008?
O.I.Z.: Que sigamos con este entusiasmo de inversión en Colombia. Tenemos un reto muy grande de reducir el desempleo a un dígito. No nos podemos demorar más en esto. La mayoría de los países de América Latina está en un dígito; tenemos que llegar allá. Eso significa un esfuerzo para mantener el flujo de inversión.

Estamos mejor preparados frente a futuras turbulencias. Cuando se compara la Colombia de hoy con la de los 90, antes de la crisis, se da cuenta de que ha habido cambios estructurales muy grandes: un déficit disminuyendo, un gasto controlado, tasas de interés en descenso que permiten una expansión del crédito, una inflación más baja, una moneda más sólida y confianza grande. Si bien tenemos vulnerabilidades, frente al mundo externo, uno ve una economía con una mayor solidez estructural y más preparada para soportar choques. El buen momento no es sólo porque hay buenos vientos externos, sino porque el país ha hecho las cosas acertadas.
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