Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2007/12/08 00:00

Pulso por el mínimo

Esta semana será decisiva para la fijación del aumento en el salario mínimo. ¿Habrá acuerdo o, como el año pasado, el gobierno lo tendrá que fijar por decreto?

La propuesta de los grandes empresarios se conocerá este lunes. La pequeña industria ha planteado que el incremento debería ser del 6 por ciento.

A  La hora de siscutir el aumento del salario mínimo, trabajadores y empleadores son como el agua y el aceite: cada uno tira para su lado. Los trabajadores quieren mucho más y los empleadores dicen que no hay con qué. En esta materia pocas veces llegan a un punto de acuerdo y ahí es cuando interviene el gobierno para fijar por decreto, como el año pasado, el incremento del mínimo que devengan más de cuatro millones de trabajadores colombianos y que marca la pauta para los aumentos de los salarios de todo el mercado laboral.

La semana pasada quedaron planteadas, aunque no definidas, las aspiraciones de las partes. Los trabajadores, representados por las centrales obreras, quieren un incremento de entre el 10 y el 12 por ciento, una cifra que desborda cualquier cálculo de los empresarios, de los analistas económicos, del gobierno y del Banco de la República, que debe velar porque por la vía de los salarios no se le descuadre la inflación del año entrante.

En el tire y afloje, los trabajadores y los empleadores tienen claro cuáles son las bases de la negociación: ganancias por productividad y la inflación causada en 2007 y la meta para 2008. Se considera que estos componentes son la mezcla para determinar en cuánto se debe ajustar el salario mínimo.

En estricto sentido, nadie sabe con precisión cuánto ganaron en productividad los trabajadores colombianos. Aunque hay una metodología para su cálculo, muchos dudan de la confiabilidad de la medición.

Planeación Nacional, por ejemplo, estima que la productividad para el año que termina estuvo alrededor de 1,5 por ciento. Pero la Andi, que representa los intereses de los empleadores, no está tan segura de la cifra. Luis Carlos Villegas, presidente del gremio de los industriales, afirma que en 2007 el empleo creció y por tanto la productividad debió ser mucho menor. Tal vez por debajo del 1 por ciento. Los trabajadores, por su parte, estiman que estuvo por muy encima y la calculan entre el 2 y el 3 por ciento. Es decir, no hay acuerdo en este punto.

En materia de inflación ya se sabe que este año no se cumplirá la meta. Se estima que estará en 5,4 por ciento, un punto más que el objetivo buscado. Mientras tanto, la meta del próximo año, para efectos legales, ya fue fijada en 4 por ciento. Nada más grave para esta negociación que no haber cumplido el objetivo de reducir la inflación en 2007. Es un argumento para los trabajadores, que negociaron a finales del 2006 sobre la base de un 4 por ciento.

En cabeza de la CUT, los trabajadores pidieron que se actualicen los salarios del sector público afectados por la mayor inflación de 2007. De entrada el ministro de Protección Social, Diego Palacio, dijo que no.

Los empleadores tienen otras cartas sobre la mesa para discutir su propuesta. "La economía colombiana vive un buen momento, sin embargo, hay sectores que tienen una incertidumbre muy grande en su tema de tasa de cambio", señaló Villegas.

Aunque no tienen una participación directa en la mesa de negociación, los analistas también han fijado su posición. Mauricio Cárdenas, director de Fedesarrollo, considera que el mínimo debe aumentar alrededor del 7 por ciento. "Un aumento por encima de este nivel tendría graves consecuencias en materia de empleo y formalidad entre los trabajadores de menores ingresos", dice.

Pero ¿estarán dispuestos los empleadores a tanta generosidad, como la expresada por Fedesarrollo? La respuesta del presidente de la Andi parece decirle todo: "Claro, los que no se sientan a negociar tienen unas propuestas maravillosas". Amanecerá y veremos. Este lunes, los empresarios harán su oferta y los trabajadores concretarán la suya. Mientras tanto, por si acaso, el gobierno está preparando el decreto. Como mediador no quiere quemar sus cartuchos adelantando su posición. Pero no hay que olvidar que el presidente Álvaro Uribe en el pasado se ha inclinado más por hacerles un reconocimiento a los trabajadores que por los resultados que arrojen los cálculos matemáticos de los técnicos.

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