Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1996/07/01 00:00

PURA PANTALLA

TELECOM E INRAVISION ESTAN ENFILANDO BATERIAS HACIA AMBICIOSOS PROYECTOS DE TELEVISION QUE LOS AYUDEN A DIVERSIFICAR SUS FUENTES DE INGRESOS.

PURA PANTALLA

En menos de dos años los colombianos tendrán la opción de volverse unos verdaderos teleadictos, si así lo quieren. A los tres canales que quedarán en manos de los particulares luego de que el gobierno cierre la licitación para entregarles el servicio, se le une ahora la intención de Telecom de crear tanto un canal regional para la zona andina como uno por cable para Bogotá. Si se tiene en cuenta que además de eso seguirán existiendo los tres públicos, los regionales y los de cable que hoy en día hay, la única conclusión posible es que el famoso y reconocido juego con el control remoto para decidir qué ver podrá convertirse en interminable. Los planes de Telecom tienen como fin lograr un cambio en sus fuentes de ingresos, pues ahora el 93,3 por ciento de ellos dependen de la telefonía de larga distancia, y como en poco tiempo entrarán a competirle empresas privadas en ese servicio, debe buscar una diversificación. Y en ella jugará un papel importante la televisión, pues ya cuenta con unas redes de transporte de señal que le dan una gran ventaja en la carrera por atraer televidentes y que aún no han sido aprovechada. Uno de los grandes proyectos en que se meterá la estatal de las telecomunicaciones es el del canal regional. De ser aprobado llegaría a Tolima, Huila, Boyacá, Meta, Casanare y probablemente Quindío y Cundinamarca _aunque convencer a este último no ha sido tarea fácil y aún no hay nada seguro_. Por lo pronto, el canal ya fue bautizado y se llamará TV Andina, pero le falta nada más y nada menos que la autorización del Consejo Nacional de Televisión. Los socios serán Telecom y los respectivos departamentos. Estos últimos tendrán la misión de costear la programación, la cual podrá ser producida por ellos con un alto contenido local o licitada a terceros. Además de eso deberán asumir el alquiler de la red de transmisión y difusión de la señal. Ahí surge un nuevo negocio en el que se meterá Telecom, en este caso unida con Inravisión. Se trata, precisamente, de alquilar esa red. La idea es aprovechar la infraestructura que tiene Telecom para transportar el servicio gracias a la fibra óptica, e Inravisión para difundirlo. Partiendo de eso se creará un nuevo ente cuyo nombre aún está por definir, y que podrá alquilar la red a los canales A y Uno, a los tres privados que entren, al que actualmente se conoce como Señal Colombia y a los regionales, entre ellos el nuevo de Telecom. "Si cada canal hace su propia red se triplicarán los costos, en cambio si hay una sola, las inversiones serán marginales y resultará más barato para todos", dijo a SEMANA el presidente de la empresa, Julio Molano. Lo que aún está por verse es si a los privados les interesa, pero si es cierto que les ahorrará dinero es muy probable que lo tengan en cuenta, pues los costos que tendrán que asumir para entrar al negocio de la televisión son de por sí elevados. Por lo pronto, los cálculos dicen que para Telecom e Inravisión será un negocio tan bueno que permitirá subsidiar el canal educativo y cultural. Aunque todo es hasta ahora un proyecto, según las cuentas preliminares, entre las dos entidades públicas tendrán que hacer una inversión aproximada de 120 millones de dólares en tres años. En el primer año los ingresos serán de 52 millones de dólares y después subirán a 71 millones de dólares anuales. Así lograrán utilidades entre el tercer y el quinto año, lo cual no es nada despreciable. "No podemos seguir dependiendo exclusivamente de lo que nos gire la Comisión Nacional de Televisión, sino que tenemos que buscar nuestras propias fuentes de ingresos, y sin duda esta es una buena oportunidad", dijo el director de Inravisión, Edgar Plazas. Y la verdad es que sí es una buena opción. Si se tiene en cuenta el ejemplo de España, que ha servido como modelo para el proyecto nacional, el panorama pinta bien. Retevisión, la empresa que presta el servicio en ese país, factura anualmente 32.680 millones de pesetas, que son más de 250 millones de dólares a precios de hoy, en tanto que las inversiones desde 1989 hasta el año pasado fueron de 73.470 millones de pesetas, unos 570 millones de dólares. Así, a todas luces parece ser un buen negocio, aunque para que funcione en Colombia aún hay mucha tela de donde cortar pues, por ahora, lo único que hay es un memorando de entendimiento entre las dos entidades oficiales, en el cual dicen a qué se compromete cada una para que la red esté lista en 1997. Más para ver Pero montar un canal regional y perfeccionar la red para alquilarla no son los únicos afanes en que anda Telecom por estos tiempos. También tiene metida la idea de competir con TV Cable en Bogotá aprovechando la fibra óptica y las 600.000 líneas con las que cuenta actualmente en la capital del país. "Hemos tenido algunas conversaciones con potenciales socios privados para que ellos se encarguen del contenido", dijo Julio Molano. Y como si Bogotá fuera poco, la entidad oficial también quiere convencer a las 15 empresas de telefonía locales en donde tiene participación. Así podrían quedar conformadas compañías como Telecartagena o Telesanta Marta. Todas contarían con la infraestructura de Telecom y simplemente buscarían socios para ofrecer el contenido. La idea, en últimas, es crear en año y medio un gran centro de programación al cual podrían suscribirse las empresas locales de TV Cable. La gran pregunta que surge con tantos planes para llenar a los colombianos de televisión es de dónde saldrá el dinero para financiarlos, pues pensar que la publicidad está en un buen momento es como intentar tapar el sol con las manos. De hecho, el último informe del Instituto Ser de Investigaciones dice que la inversión publicitaria neta en el país es de 222.000 millones de pesos, cifra bastante inferior a los 800.000 millones de que antes se hablaba. Y lo más grave es que la pauta atraviesa por una etapa de desaceleración, pues en tanto que creció 56,4 por ciento en términos reales, es decir descontando la inflación, entre 1992 y 1994, lo hizo en 19,4 por ciento entre 1993 y 1994 y decreció 1,4 por ciento en 1995 con respecto al año anterior. Así, todo parecería indicar que el palo no está para cucharas, más aún si se tiene en cuenta que las necesidades de publicidad aumentarán en 119 por ciento en tan sólo dos años con la entrada de los canales que están previstos. Lo curioso es que, con todo y eso, no sólo Telecom sino grandes grupos económicos como Santo Domingo, Ardila Lülle, Sarmiento Angulo y Mejía y Asociados están enfilando baterías hacia ese gran proyecto que es distraer a los televidentes a punta de imágenes, y por eso participarán en la licitación. De manera que el atractivo de inundar a los colombianos hasta convertirlos en verdaderos fanáticos de la pantalla chica debe ser inmenso. De lo contrario, ya todos habrían pensado que es mejor decir: apague y vámonos.

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