Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2002/03/18 00:00

Que no nos deje el tren

La ministra de Comunicaciones habla sobre la inminente entrada de los PCS, que competirán con los celulares.

Que no nos deje el tren

El ingreso al país de los PCS ha desatado una intensa polémica. Las compañías de telefonía celular han expresado varias objeciones jurídicas frente al proceso de licitación. En entrevista exclusiva con SEMANA, la ministra de Comunicaciones Angela Montoya se pronuncia sobre cada uno de los puntos de esta controversia pública.

SEMANA: En diciembre usted anunció que seguiría adelante con la licitación de los PCS. ¿En qué va?

Angela Montoya: En ese momento dijimos que se publicaría un proyecto de decreto en Internet durante 30 días para comentarios de los interesados. Así se hizo. Las observaciones que consideramos pertinentes se le incorporaron al decreto. Ya lo firmé, también lo hicieron el Ministro de Hacienda y el director de Planeación Nacional, y ya lo enviamos para la firma del Presidente.

SEMANA: Pero las compañías de celulares se quejan de tratamiento inequitativo porque el espectro asignado a los PCS ofrece más ventajas que el de ellas...

A.M.: La diferencia entre una banda y otra está desapareciendo. Me explico. Hoy en día las diferentes tecnologías de telefonía móvil que existen pueden operar sobre una u otra banda. Por ejemplo, Venezuela está desarrollando tecnología de tercera generación, que es la más avanzada, sobre la banda de 800 Mhz, que es la de los actuales celulares. Además la asignación de la banda es potestativa de los gobiernos y lo que hicimos fue seguir los estándares que recomienda la Organización Internacional de Telecomunicaciones — OIT—.

SEMANA: Los voceros de las empresas de celulares afirman que si el precio base para subastar las licencias de PCS es muy bajo, se les estaría vulnerando el equilibrio económico de su negocio.

A.M.: Aquí no se está haciendo nada que perjudique los contratos iniciales de los celulares. Al estudiar este tema la Corte Constitucional tuvo buen cuidado de analizar todos los elementos que componen el equilibrio económico, y queda claro que no es simplemente un tema del precio de las licencias. De lo que se trata en últimas es de que haya equilibrio de condiciones para competir.

SEMANA: ¿Cómo se garantiza esto?

A.M.: En el fondo hay que calcular cuánto está dispuesta la gente a pagar por una licencia en un país como Colombia en los momentos actuales, para entrar a competir a un mercado con dos operadores fuertes que ya han amortizado sus inversiones y tienen un buen número de clientes. Un ejercicio interesante es mirar cuánto pagaron los celulares en su momento por las licencias. Los seis adjudicatarios sumados pagaron 1.200 millones de dólares. Con esto obtuvieron una licencia hasta 2003, con exclusividad garantizada sólo hasta 1999. Después pagaron por extender la licencia 10 años más, hasta 2013, pero ya sin exclusividad. Por esta extensión pagaron 130 millones de dólares. Esto da una idea de la diferencia entre pagar una licencia con exclusividad o sin ella.

SEMANA: También ha habido quejas porque no se publica el precio mínimo de la subasta de las licencias…

A.M.: La subasta se hace teniendo en cuenta dos preceptos establecidos por la ley de los PCS: que las licencias se adjudicarán por subasta y que se maximizarán los ingresos recibidos por el Estado. Esto se logra con el mecanismo del precio base desconocido.

SEMANA: ¿Cómo es eso?

A.M.: Si uno sabe que el precio mínimo de una subasta es 100 millones y uno es el único proponente, ofrece 100 millones y un centavo. Algo así pasó en la venta de Carbocol y Cerromatoso, por ejemplo. En el caso de Chivor hubo dos proponentes con propuestas muy cercanas al mínimo En cambio cuando el precio mínimo es desconocido los proponentes hacen su mejor oferta. Ya hay varias experiencias en el país.

SEMANA: ¿Como cuáles?

A.M.: La EEB, y las electrificadoras de la Costa, entre otras. En Corelca terminaron ofreciendo 30 por ciento por encima del mínimo. El sistema del precio mínimo desconocido se incorporó también en la Ley 226 de privatizaciones.

SEMANA: Pero tiene la desventaja de que hay una información oculta …

A.M.: No hay nada oculto. El precio mínimo aún no existe, por lo tanto no es secreto. Lo que vamos a hacer es recibir las propuestas en sobres cerrados. Justo en ese momento la banca de inversión aplicará su modelo financiero para valorar las licencias utilizando la información del momento, como el riesgo país y otros parámetros. Recomendará un precio base al gobierno que lo decidirá a la menor brevedad. Una vez decidido éste se abrirán los sobres de los proponentes y los que estén por debajo quedarán descalificados. No se puede decir que porque el precio mínimo sea desconocido por todos, incluido el gobierno, no hay transparencia en el proceso.

SEMANA: A propósito, ¿cuál ha sido el papel de la Corporación Transparencia en este proceso?

A.M.: Hace poco la Corporación, de motu proprio, sacó un comunicado que dice varias cosas: que han acompañado el proceso desde el día uno; que es transparente y cumple todos los requisitos que ellos exigen a nivel internacional; que el mecanismo del precio mínimo es válido y a su entender maximiza los recursos recibidos por la Nación, y que ellos no consideran necesario hacerle cambios a la ley para que el proceso llegue a feliz término. Creo que no existen precedentes de que Transparencia haya defendido más un proceso que éste.

SEMANA: ¿Qué sensación le queda con la actitud de las empresas de celulares en este proceso?

A.M.: Aquí no quiero polemizar. Simplemente quiero decir que Colombia es uno de los únicos países que todavía cuenta con un duopolio en el servicio de telefonía móvil. Chile, con la tercera parte de la población, tiene cuatro operadores de celular y dos de PCS. Incluso Guatemala tiene tres operadores de celular y dos de PCS. Haití y Ecuador son los únicos otros países que no tienen PCS en el mundo. Nuestro interés es que Colombia no se quede rezagada en tecnología, y que los usuarios tengan opciones.

SEMANA: ¿Qué tan atrasado está el país en este punto?

A.M.: Miremos la penetración del servicio, por ejemplo. En Europa, en promedio de 55 a 60 por ciento de los habitantes tienen telefonía móvil. Chile tiene 28 por ciento de penetración. Colombia apenas tiene el 6. Y ha crecido casi dos puntos desde cuando se anunció la entrada de los PCS, es decir hace seis meses.

SEMANA: Hay quienes dicen que no debería haber tanto afán para sacar adelante los PCS…

A.M.: Si en este país afán es cuatro años, nos va a dejar el tren en todo y sobre todo en el mundo de las telecomunicaciones, que anda tan rápido. Este proceso en realidad empezó hace cinco años, cuando el entonces ministro de Comunicaciones, José Fernando Bautista, iba a sacar los PCS por decreto, sin subasta ni siquiera. Después este gobierno decidió hacerlo por ley. Cuando yo llegué ya había una ley y un documento Conpes que ordenaban sacar la licitación a la menor brevedad.

SEMANA: ¿Así de urgente es?

A.M.: Claro. No hay tiempo que perder. Le cuento una cosa. En la OIT no entienden que aquí todavía se discuta algo tan elemental como los PCS. Y que unos particulares puedan trancar o dilatar el desarrollo técnico de un país. Yo se los explico y ellos, que son suizos y alemanes, me miran como a un extraterrestre.

SEMANA: ¿Existe voluntad política del Presidente para sacar los PCS adelante?

A.M.: Yo soy la Ministra de Comunicaciones del presidente Pastrana. No la de otro gobierno ni la de otro país. Y por lo tanto no haría nada que estuviera en contra a las decisiones del Presidente. Quiero ser clara y enfática en que esta es una decisión de gobierno en la cual el Ministerio ha seguido los lineamientos y ha sido absolutamente respaldado por el Presidente de la República, que está convencido de la necesidad de que éste proceso salga adelante en beneficio del sector y del país.

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