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| 6/11/2011 12:00:00 AM

Quién 'tubo' la culpa

Más de 3.000 carrotanques circulan por las carreteras cargando petróleo porque los oleoductos no dan abasto. Además del riesgo, están acabando con las pocas vías. Un cuello de botella que podría frenar el 'boom' petrolero.

La producción de petróleo en Colombia está muy cerca de alcanzar la mítica cifra del millón de barriles diarios. Hace pocos años esta era una meta lejana y en el escenario más optimista de abundancia se esperaba solo a partir del año 2020.

Pero la grata noticia es que el objetivo se anticipó: en mayo, la producción superó todas las expectativas y se ubicó en 927.000 barriles por día, cifra récord para Colombia, que alcanzó el máximo pico de 815.000 barriles por día, en promedio, en 1999, con Cusiana y Caño Limón.

En cualquier momento de 2011 se llegará al primer millón, que ya es hablar de cifras mayores. Este volumen es similar al que producen varios de los países medianos árabes, es la mitad de lo que registra Nigeria, el doble de la producción de Ecuador -que hasta hace cuatro años estaba a la par con Colombia- y es casi la mitad de la producción venezolana, que ha bajado a 2,4 millones de barriles por día.

Los nuevos pronósticos son aún más prósperos. Hacia 2015, el país alcanzará el millón y medio de barriles diarios, y eso hará visible a Colombia en el mapa de la industria mundial de los hidrocarburos.

Aunque los analistas no dudan en calificar este momento como el punto de quiebre más importante en la historia de la industria petrolera nacional, no todo es color de rosa. El país se quedó corto en la infraestructura y esto pone en riesgo el boom del sector. La capacidad de los oleoductos construidos a raíz de los descubrimientos de Cusiana y Caño Limón hoy es insuficiente para transportar la actual producción, al punto que se necesitan más de 3.000 carrotanques para evacuar el petróleo desde los pozos de donde brota hasta los puertos.

El país nunca creyó que llegaría a ser un productor importante de petróleo. Hasta comienzos de este siglo las perspectivas hablaban de caída en la producción interna. Incluso se llegó a pensar que antes de 2007 el país perdería la autosuficiencia y tendría que importar petróleo. No faltaron las voces que señalaron que los oleoductos se volverían elefantes blancos que habría que llenarlos de agua para encontrarles algún uso. Para el 2006, las proyecciones que existían en materia de producción no ameritaban construir infraestructura de transporte adicional a la que había, basada principalmente en los oleoductos Transandino, Colombia, Alto Magdalena, Caño Limón-Coveñas y Ocensa, a través de los cuales se ha transportado hacia los puertos de Tumaco y Coveñas para la exportación.

Pero todos estos pronósticos pesimistas se equivocaron y el panorama mejoró. A partir de 2007 el petróleo comenzó a brotar con mayor fuerza. El país cambió de los grandes pozos hallados en el pasado a muchos pequeños dispersos por los Llanos Orientales.

Y al aumentar la producción, se disparó la demanda de transporte para sacar el crudo pesado desde los pozos esparcidos por el vasto territorio llanero hasta las zonas de descargue de los grandes oleoductos.

Con la capacidad copada, las más de sesenta compañías que operan en Colombia han tenido que echar mano de los carrotanques para movilizar el crudo. Esto ha sido más evidente en el último año. Varios de los transportadores, consultados por esta revista, señalaron que están pasando por su mejor momento e incluso han importado más camiones para atender la demanda de las petroleras.

No hay duda de que se trata de un buen negocio. Una mula que cuesta aproximadamente 360 millones de pesos se puede librar en poco más de dos años. Un viaje desde los Llanos Orientales hasta Coveñas cargando 240 barriles de petróleo, puede costarle a una petrolera cinco millones de pesos. Con el precio del barril a cien dólares, el costo del transporte por carretera no es un problema, así por el oleoducto resultara más barato. Por carretera, el barril transportado sale a veinte dólares, frente a ocho dólares si lo llevan por el tubo.

Pero más allá de la rentabilidad, todos están de acuerdo en que el transporte por carretera no es la forma más adecuada, y menos en un país con un sistema vial tan precario. Los carrotanques pesan cincuenta toneladas -con la carga incluida-, una presión que termina por acabar con los maltrechos caminos nacionales. Son vehículos de 17 metros de longitud que andan a cinco kilómetros por hora y generan graves problemas de movilidad. Los riesgos de accidentes son inmensos, entre ellos, los ambientales.

Mayor red de oleoductos

Para que el transporte no se convierta en un cuello de botella habrá que hacer cuantiosas inversiones. Un oleoducto no se construye en un abrir y cerrar de ojos, y menos en una topografía como la colombiana.

Ecopetrol ha venido liderando el programa de evacuación de crudos, y desde finales de 2008 comenzó un plan para desarrollar el transporte por oleoducto. Esto incluye el aumento en la capacidad de varios de ellos, el de descargaderos de carrotanques y el de almacenamientos. Desde esa fecha hasta hoy, Ecopetrol, sus socios y demás productores en Colombia han invertido más de 2.000 millones de dólares en obras de infraestructura.

Pero el crecimiento de la producción va a un ritmo mayor que las inversiones. A finales de 2009, Pacific Rubiales Energy, de Canadá, y Ecopetrol iniciaron la operación ODL (Oleoducto de Los Llanos), que permite transportar crudo desde el campo Rubiales a la terminal de exportación de Coveñas, en el mar Caribe. Se invirtieron 530 millones de dólares en un año y medio y ya se quedaron chiquitos. Arrancó con una capacidad de 160.000 barriles por día, se amplió a 240.000 y ahora se necesitaría llevarlo a más de 300.000 barriles diarios.

Uno de los proyectos más importantes para destrabar la salida del petróleo será el oleoducto binacional colombo-venezolano, que tendrá una longitud de 960 kilómetros y se encargará de evacuar la creciente producción desde los Llanos Orientales hacia el Caribe colombiano. Tendrá capacidad para 450.000 barriles diarios. Siete empresas se unieron para construirlo. Ecopetrol participa con el 55 por ciento, y los otros accionistas son Pacific Rubiales, Petrominerales, Hocol, Grupo C&C Energía Barbados, Rancho Hermoso, Canacol Energy y Vetra Exploración & Producción Colombia. Se trata de una inversión de aproximadamente 4.000 millones de dólares y la primera fase estará lista en el primer trimestre del próximo año. En camino están otros proyectos como la ampliación del Ocensa, en el que se espera se vinculen otras compañías.

Ahora bien Ecopetrol no tiene que hacer la infraestructura solo. Hay inversionistas nacionales e internacionales interesados en el tema. El director ejecutivo de Pacific Rubiales, Ronald Pantín, dice que hay que abrirles espacio a esos capitales internacionales que conocen muy bien el negocio. Pantín, un experto venezolano, ex Pdvsa, dice que "Colombia está llamado a ser uno de los principales productores de América Latina. En la franja petrolífera del Orinoco hay muchísimo crudo". Está tan convencido que la gran apuesta de Pacific Rubiales es construir un puerto en el Caribe.

Lo cierto es que mientras avanzan las obras el negocio de los carrotanques seguirá prosperando. Rafael Rozo, gerente general de Canacol Energy, afirma que "el transporte por medio de carrotanques seguirá siendo por varios años un motor muy importante".

Colombia tiene mucho por hacer para responder a la invitación que está haciendo a los inversionistas para que vengan a buscar más petróleo en este territorio. La Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) expone en su página en Internet las siete razones por las cuales los inversionistas deben mirar a Colombia. En una de ellas afirma que este país "ofrece una completa  red de oleoductos para los hidrocarburos y sus productos". La realidad está mostrando que en este campo hay mucho por hacer. Ojalá que la apuesta por el desarrollo de la industria petrolera no se haga a costa de las carreteras, que ya suficiente atraso tienen.
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