Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1996/11/11 00:00

QUIETA EN PRIMERA

La Junta Directiva del Banco de la República mantuvo su posición de no modificar la banda cambiaria y aplazó cualquier decisión sobre una mayor intervención en el mercado.

QUIETA EN PRIMERA

Los expertos suponían que el viernes pasado la Junta Directiva del Banco de la República tomaría una decisión importante sobre el manejo de la tasa de cambio. Después de una semana en que el dólar siguió su carrera descendente _sólo contenida cuando el ministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, se comprometió de manera unilateral, y para algunos arriesgada, a buscar un ajuste que impidiera un mayor descenso en la cotización de la divisa_, y en que los exportadores aseguraron que por culpa de la revaluación el país está pasando de una simple desaceleración económica a una verdadera recesión, los empresarios esperaban una mayor intervención de la autoridad monetaria para estabilizar el precio de la moneda estadounidense. La Junta, sin embargo, no tomó ninguna decisión. Después de una reunión calificada de "pacífica" por uno de los asistentes, y más corta inclusive que lo usual, los miembros de la Junta decidieron estudiar con más detenimiento la situación del mercado. Para la mayoría de ellos no hay nada que justifique un cambio en la inclinación de la franja cambiaria, lo que quiere decir que de entrada se descarta de nuevo cualquier posibilidad de una devaluación abrupta del peso. Hay menos consenso, en cambio, en si vale la pena modificar de alguna manera los mecanismos de intervención del Banco Central en el mercado con el fin de evitar caídas tan aceleradas como la que se presentó la semana pasada. Pero tampoco en ese sentido tomó la Junta ninguna determinación. Y no la tomó porque no lo estimó necesario. Contra la opinión de algunos expertos, que consideraron irresponsables las versiones según las cuales la tasa de cambio se había visto afectada por los pronunciamientos oficiales relacionados con el descubrimiento del pozo petrolero de Coporo, para varios de los miembros de la Junta lo que hubo la semana pasada fue un bajón especulativo en el precio de la divisa norteamericana relacionado con las expectativas generadas por el anuncio. "La Tasa Representativa de Mercado sigue estando por dentro de la banda fijada por el Banco y no hay nada que permita vislumbrar siquiera que se va a salir de ella en lo que resta del presente año", dijo a SEMANA uno de los miembros de la Junta. Peor es nada El órgano directivo acordó, de todas formas, hacer un análisis más detallado de lo que está pasando con la tasa de cambio y someterlo a consideración de la Junta en sus próximas reuniones. Dicho análisis servirá, además, para ir tomando posiciones con respecto a las políticas que se habrán de adoptar el año entrante. En noviembre la Junta tiene que fijar las metas en materia monetaria y de precios para 1997 y, de acuerdo con ellas, decidir si se cambia o no la inclinación y amplitud de la banda cambiaria. "Nosotros no fijamos una meta en materia de devaluación. Fijamos una banda. Y lo que nos interesa es que la tasa de cambio se mueva dentro de esa banda, sin precisar en qué punto de la misma se localizará", aseguró la misma fuente. Y por eso no harán cambios este año. Hay quienes piensan, sin embargo, que el problema no da espera. Según Jorge Ramírez Ocampo, presidente de la Asociación Nacional de Exportadores _Analdex_, "estamos ante una situación grave y urgente", si se tiene en cuenta que el índice de la Tasa de Cambio Real está por debajo de los niveles de 1982, cuando las exportaciones cayeron en forma acelerada y se presentó la peor crisis que ha vivido el país en su balanza de pagos. Según él, es necesario que la Junta del Banco de la República intervenga más en el mercado para subir la cotización del dólar. Ramírez Ocampo dijo que es indispensable, además, que el gobierno asuma la responsabilidad de restringir el gasto público mediante un recorte adicional en el presupuesto de 1997, así como de brindar algún tipo de garantía a las empresas que se vean afectadas de manera adicional por una caída en los precios de sus productos. Pero hay quienes van todavía más allá. Según el presidente de la Asociación Bancaria, César González Muñoz, un cambio real en la situación cambiaria del país requiere un cambio de toda la política económica. Para él, hay tendencias sustanciales a la revaluación del peso, como el freno en las importaciones causado por el estado de 'calma chicha' en que ha caído la economía colombiana, y el aumento en la oferta de divisas que han producido, entre otras, la financiación de empresas públicas con recursos externos y el aumento en la deuda externa del sector privado. Y en el fondo, de acuerdo con González, muchos de esos problemas se derivan de que hay en Colombia unas tasas de interés muy altas, generadas por una política monetaria sumamente restrictiva. El argumento de González parecería obsoleto, dado que en los últimos días el Banco de la República ha liberado una cantidad sustancial de recursos mediante una baja importante de los encajes bancarios, con el fin precisamente de bajar las tasas de interés, y que las tasas en efecto han bajado. Sin resultados Pero lo cierto es que todavía no se ven los resultados. La economía sigue parada, la cartera de las instituciones financieras no ha mostrado ningún síntoma de recuperación y el capital especulativo sigue entrando a raudales. "Lo cierto _según González_ es que las tasas de interés han bajado relativamente poco, y lo han hecho más por el debilitamiento de la demanda de crédito que por un cambio sustancial en la política monetaria". A ese argumento, la Junta del Banco de la República siempre ha respondido que sería una locura permitir una baja excesiva en las tasas de interés, porque entonces todo el mundo se dedicaría a especular con divisas y eso sería pasar de 'guatemala a guatepeor'. Es por eso, según varios de sus miembros, que sigue siendo necesario ponerle un piso a la tasa interbancaria. La pregunta que se hacen los analistas independientes es cuál debe ser ese piso. Y si es necesario que exista. Para Javier Fernández, por ejemplo, el hecho de que la economía siga estancada a pesar de las medidas que se han tomado en los últimos días, y que la tasa de cambio mantenga su tendencia revaluacionista, es un indicio de que las tasas de interés siguen siendo relativamente altas y que, por lo tanto, deberían bajar más. Solución compleja Claro está que la Junta del Banco no es la única salpicada en el debate. A pesar de la insistencia del gobierno en que no ha tenido mucho que ver en el comportamiento reciente de la tasa de cambio, hay analistas que piensan que sí, y bastante. Según el presidente de Anif, Armando Montenegro, Ecopetrol _que es gobierno_ ha tenido que vender dólares para transferir la parte de sus utilidades que por ley tiene que entregarle cada año al Ministerio de Hacienda, y con eso ha presionado la revaluación. Pero además, y contra lo presupuestado inicialmente, el gobierno central no ha utilizado recursos internos para cancelar sus deudas en el exterior, sino que ha recurrido para ello a recursos externos. Lo que quiere decir que ha dejado de comprar dólares con pesos, con lo cual habría contribuido a mantener la tasa de cambio. Y todo por su elevado nivel de gasto doméstico. Lo cierto es que son tantos los factores que inciden en una variable tan sensible como la tasa de cambio que no se ven soluciones fáciles para el problema de la revaluación. De allí que la decisión que tomó la Junta Directiva del Banco de la República de analizar cuidadosamente el comportamiento del mercado antes de tomar cualquier decisión parezca por lo menos prudente. Aunque la posición individual de algunos de sus miembros, expuesta públicamente en distintos escenarios, no da mucho pie para pensar que a pesar de ese análisis se adopten medidas radicales. Y como dice el presidente de la Asociación Bancaria,"es ingenuo pensar que con 300 ó 400 millones de dólares más que se gaste el Banco de la República se vaya a arreglar todo".

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