Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 6/24/2017 10:15:00 PM

El factor demográfico será clave para el futuro de la economía colombiana

El cambio demográfico determinará en gran manera la relevancia económica de las regiones del país en el futuro. El economista Daniel Niño* analiza la incidencia de los saltos poblacionales que se vienen presentando en Bogotá y en las principales capitales.

En el presente siglo, de una manera muy contundente, la demanda interna explica mejor que el sector externo el aumento en el valor de la producción real nacional, que pasó de 286 billones de pesos en 2000 a casi 542 billones el año pasado. La extracción de petróleo y gas, por ejemplo, aportó 3,7 por ciento de ese aumento, mientras que el comercio o la intermediación financiera contribuyeron cada uno con más del 8 por ciento.

Ante la relevancia de la demanda interna en la economía nacional, resulta interesante analizar qué regiones podrían beneficiarse con menores tasas de interés y con una recuperación de la dinámica del consumo, en los dos próximos años. Y, a su vez, qué factores, más estructurales, podrían marcar una perspectiva económica de largo plazo, más allá de los ciclos económicos.

Para comenzar, es importante anotar que precisamente la relevancia de la demanda interna permite comprender la importancia económica de Bogotá y las cuatro principales capitales, aun con una desaceleración tan acentuada como la que ha ocurrido.

Puede leer: Las 1.000 empresas más grandes de Colombia

En este fenómeno, conocido como centro versus periferia, se entiende que para extender el crecimiento fuera de dichos núcleos principales debe haber condiciones excepcionalmente favorables. Sin embargo, hoy el cambio demográfico aparece como un factor que podría modificar dicho patrón, como está ocurriendo entre economías avanzadas y emergentes.

En el presente siglo, el aporte de Bogotá al crecimiento del país ha sido superior a la expansión de su economía. Pero nada asegura que será así en el futuro.

Dado el peso poblacional de la capital y de los mejores ingresos que tiene frente a la mayoría de regiones del país, la contribución de Bogotá al PIB colombiano se disparó en 2001, 2009 y 2015 a pesar de mediocres crecimientos de la ciudad. Por ejemplo, en 2001 su aporte al crecimiento del país fue de 48,2 por ciento y en 2009 y 2015 alrededor del 40 por ciento. Las cifras indican que la intermediación financiera, el comercio y las actividades inmobiliarias son los sectores que han aportado más al crecimiento del país en este siglo. En el caso de Bogotá, la contribución se aproxima al 50 por ciento. Desde esa perspectiva la capital será una de las más beneficiadas con los recortes de tasas de interés y mejores perspectivas de demanda local en los próximos dos años.

Le recomendamos: Empleo con sentido social que brinda Corona

Por las características demográficas de Bogotá, una desaceleración económica que genera una caída en el ingreso tiene un impacto menor frente a otras capitales. Un factor que explica su alta preeminencia en el crecimiento del país es la expansión demográfica de la ciudad. El crecimiento poblacional en Bogotá desde 2000 ha sido superior al del país. La capital ha aportado el 63 por ciento del crecimiento demográfico de las cinco principales ciudades en lo que va este siglo.

Esta dinámica obedeció especialmente a que su población entre 45 y 65 años aumentó 86 por ciento, casi 800.000 personas, en momentos en que los flujos externos y las condiciones laborales y financieras nacionales eran sustancialmente propicias al crecimiento.

En Bogotá, la tendencia de envejecimiento es más pronunciada y, no solo ahora sino a futuro, esto es un factor negativo. La población de la capital entre 0 y 19 años disminuyó más del 1,3 por ciento entre 2000 y 2015, mientras que la mayor de 50 años creció un 98,5 por ciento. Esto abre un gran interrogante sobre dónde habrá mayor propensión a consumir, a necesitar financiación y a requerir vivienda en las próximas décadas.

Los datos del nuevo milenio para Colombia confirman que los escenarios de alto y sostenido crecimiento solo son posibles cuando se produce una mayor demanda interna fuera de la capital y ante nuevas fuentes de exportaciones. Pues bien, ahora habría que agregarle que ello será reforzado por las tendencias demográficas.

Le sugerimos: Así se han montado las empresas colombianas a la onda digital

El proceso de envejecimiento de finales del siglo pasado es común a las cinco principales ciudades capitales con sus departamentos –el 70 por ciento del crecimiento de la población lo aportaron las personas con edades entre 45 y 69 años–, pero con diferentes pautas.

Antioquia se posiciona mejor para capturar una buena parte del mejor ciclo, así como de los cambios estructurales. A pesar de que, por ahora, sigue la misma tendencia de desaceleración que se vive en el país desde hace dos años.

Este departamento no solo ya es determinante en comercio, sino que está bien posicionado en intermediación financiera, es fuerte en servicios a las empresas y líder nacional en obras civiles. Además supera a Bogotá en industria manufacturera, y ya es líder indiscutible en dichas exportaciones con una participación del 20,2 por ciento. En exportaciones de agricultura y ganadería su peso es aún mayor, con 38,4 por ciento este año.

Muy probablemente Antioquia irá consolidando un buen posicionamiento en hotelería, restaurantes y bares. Tiene pendiente, frente al Valle del Cauca, el desarrollo de las actividades inmobiliarias y el fortalecimiento del área de servicios sociales y de salud.

La característica demográfica de Antioquia es especial. Desde 2000 aporta (entre los departamentos de las cinco principales ciudades del país) casi la mitad del crecimiento de la población entre 19 y 30 años, y se espera contribuya con el 35 por ciento del grupo poblacional entre 24 y 45 años en un horizonte de tres años. Mirando hacia un futuro más largo, esto favorece a Medellín especialmente frente a Cali, Barranquilla y Bucaramanga.

Pasando al occidente, hay que decir que el Valle del Cauca y Cali, en particular, tienen varios retos. En el presente siglo, el departamento ha tenido un desempeño más bajo que Santander en comercio y en construcción de obras de ingeniería civil. En general en intermediación financiera, así como en servicios a las empresas, va rezagado frente a otras regiones. También presenta un bajo desempeño en construcción de edificaciones, por lo cual se beneficiaría con menores tasas de interés, aunque menos que Bogotá y Antioquia.

También le puede interesar: Empresas que subieron y bajaron

Sin embargo, el Valle del Cauca parte en buena posición en servicios sociales y de salud y puede consolidarse en hoteles, restaurantes y bares, así como en industria manufacturera. Este departamento hoy supera a Bogotá en exportaciones industriales. Es líder en confitería y panadería, metales preciosos no ferrosos, productos de café, azúcar y panela, jabones y detergentes, pastas de papel y cartón, productos farmacéuticos, pilas y baterías y prendas de vestir.

Su capital, Cali, genera tal vez dudas más estructurales. Parte importante del crecimiento de su población será producto de personas mayores a 55 años y no tendría expansión en el rango entre 5 y 25 años como tampoco entre 45 y 54 años en lo que queda de esta década. Esto podría obedecer tanto a la migración de personas jóvenes a otras ciudades como a los efectos de largo plazo de persistentes altas tasas de homicidios entre ellos.

Mirando hacia el Caribe, hay que señalar que, en este siglo, Atlántico presenta rezagos notorios en comercio y servicios a las empresas, aunque parte bien en construcción de edificaciones, en hoteles y restaurantes, y en servicios sociales y de salud. Así las cosas, un escenario de más bajas tasas de interés puede serle algo favorable.

Al final de la bonanza petrolera, Meta había igualado el peso que tiene en la economía colombiana el departamento del Atlántico. Sin embargo, este último hoy es un importante exportador de plaguicidas, productos metálicos de uso estructural, metales no ferrosos, aceites, abonos y compuestos, productos de vidrio y productos farmacéuticos.

En cuanto a la perspectiva demográfica, en las próximas dos décadas esta podría ser desfavorable para el consumo interno de Barranquilla. Su población menor a 25 años disminuyó 10 por ciento en los últimos 20 años, tendencia que se hizo más robusta desde 2001.

Finalmente, Santander está rezagada en intermediación financiera, servicios a las empresas y servicios sociales y de salud, pero es fuerte en industria manufacturera, exportación de café, refinación del petróleo y en construcción de obras civiles. En ese sentido puede ser de las regiones que menos se beneficie con un recorte de tasas de interés en la economía. Bucaramanga es aún más incierta en cuanto a demanda interna. Su población menor a 25 años ha disminuido un 15 por ciento en este siglo.

Ahora bien, en las etapas de mayor crecimiento económico de Colombia (2004-2007 y 2010-2014) el aporte de todos los departamentos –diferentes a Antioquia, Valle, Atlántico, Santander y Bogotá– ha estado entre 30 y 45 por ciento, contra un 21 por ciento en épocas de baja expansión del PIB.

Dichos departamentos que están fuera del grupo de los llamados grandes tienen actualmente el 51 por ciento de la población del país. Adicionalmente, desde el año 2000, la población entre 15 y 29 años ha crecido casi 24 por ciento hasta sumar 6,6 millones. Se espera que en 2020 aumenten los habitantes en edad entre 25 y 44 años hasta los 7,3 millones. Esto significa que sin un gran desarrollo de su demanda local y exportando solo recursos minero-energéticos, la cosa no pinta bien para ellos, pero tampoco para el país.

*Consulte todo el especial "Las 1.000 empresas más grandes de Colombia" en la revista impresa.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1839

PORTADA

Odebrecht: ¡Crecen los tentáculos!

Las nuevas revelaciones del escándalo sacuden al Congreso y al director de la ANI. Con la nueva situación cambia el ajedrez político al comenzar la campaña electoral.