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| 10/22/2011 12:00:00 AM

Reto monumental

Se agudizó el invierno, llegó el TLC, las carreteras siguen inconclusas y las firmas que tienen que hacer las obras protestan. ¿Logrará despegar esta locomotora?

El sector de la infraestructura está en su momento más crucial y todos los ojos están puestos en él. Después de tantos años de atrasos, corrupción y obras mal hechas, a los colombianos se les colmó la paciencia y esperan que por fin se ponga a marchar esta locomotora.

Al gobierno del presidente Juan Manuel Santos ya se le agotó su tiempo para limpiar todo lo que encontró en mal estado, corregir muchas de las cosas que no funcionaban bien y armar un paquete de obras con las que supuestamente el país dará un salto hacia la modernidad en infraestructura.

Hace tres semanas, el Ministerio de Transporte y el Instituto Nacional de Concesiones (Inco) presentaron seis megaproyectos por valor de 40 billones de pesos, para dar en concesión más de 5.000 kilómetros de carreteras y 1.000 kilómetros de vías férreas. A estos se sumarán en los próximos días licitaciones para 22 carreteras por 6,5 billones de pesos.

El tema está más caliente que nunca, pues con la aprobación del TLC comenzó la cuenta regresiva para que el país modernice su infraestructura.

En medio de esta coyuntura se vino la segunda temporada invernal, con perspectivas de quedarse hasta marzo de 2012, según el pronóstico del Ideam. Es una pésima noticia pues no se habían reparado las vías destruidas en la pasada ola invernal y las lluvias ya tienen varias ciudades prácticamente incomunicadas.

El presidente de la Cámara Colombiana de la Infraestructura (CCI), Juan Martín Caicedo, reconoce que no era fácil entre un invierno y otro superar los problemas estructurales en las carreteras, pero cuestiona que el Ministerio de Transporte no hubiera puesto a andar rápidamente proyectos que hubieran ayudado a sortear la actual situación, como la reparación de 4.000 kilómetros de vías; que no se hayan contratado los kilómetros que faltan de varias carreteras y que no se estén diseñando los estudios para corregir los trazados de las vías con mayores problemas. "El país no ha tenido una política seria de mantenimiento de sus vías y por eso no se alcanzó, en tan pocos meses, a impedir que varias carreteras comenzaran a derretirse", dice Caicedo.

El panorama actual es tan dramático como hace un año: 17 carreteras están afectadas en varios tramos; los Santanderes siguen con vías bloqueadas por los derrumbes; en Cartagena fue declarada la urgencia manifiesta y la ciudad está incomunicada; nuevamente hay paso restringido en varias vías que se habían visto afectadas a finales del año pasado.

El invierno no hace más que recordar el gran atraso en infraestructura que tiene Colombia frente a países de similar nivel de desarrollo. En red vial pavimentada por habitante, Colombia está por debajo de Bolivia y Ecuador, y en dobles calzadas tiene 950 kilómetros, menos de la mitad de las que tiene Chile (2.400 kilómetros), una nación con apenas 16 millones de habitantes.

La movilización de mercancías es una odisea y es el peor cuello de botella para la buena marcha del TLC. Para recorrer los cerca de 100 kilómetros que hay entre Buga y Buenaventura -uno de los principales puertos colombianos y por el que se moviliza la mitad de la carga que sale del país-, un camión tarda alrededor de 12 horas debido a los continuos deslizamientos y al mal estado de la vía. En el informe Doing Business que acaba de presentar el Banco Mundial, Colombia ocupó el puesto 87 entre 183 países en comercio exterior: exportar un contenedor se demora alrededor de 14 días y vale 2.270 dólares, cinco veces más que lo que cuesta en Hong Kong. Así no hay quien compita.

El ministro de Transporte, Germán Cardona, dice que el gobierno no ha tenido tregua y que desde agosto del año pasado ha solucionado más de trescientos problemas en todas las vías. Sobre las demoras en el inicio de las obras, sostiene que el mejor dinero es el que se invierte en una buena estructuración de proyectos, en los estudios y en los diseños. "Si tuviera que empezar desde cero en este Ministerio, volvería a hacer lo mismo. No voy a dar mi brazo a torcer, porque me parece que tenemos que volvernos responsables en la estructuración de los proyectos".

Concesionarios protestan

Como si no faltaran los problemas en el sector, los privados no están a gusto con algunas de las nuevas reglas del juego que diseñó el gobierno para la cuarta generación de concesiones. El tema preocupa porque la ingeniería nacional es un jugador fundamental para poner en marcha las megaobras.

La semana pasada, los principales concesionarios viales llenaron los medios con avisos en los que expresan sus desacuerdos con lo que les está pasando. Según los afiliados a la CCI, están llegando algunas empresas extranjeras que tienen problemas económicos en sus naciones, como España e Italia, y les preocupa que pudieran trasladar a Colombia las dificultades que están afrontando por la crisis internacional. Por eso piden que, más que certificar la experiencia, estas compañías muestren su voluntad real de incrementar su inversión en el país. "La Cámara no es xenófoba, es amiga de la inversión extranjera y ha patrocinado matrimonios entre empresas colombianas y extranjeras. Lo que le hemos dicho al gobierno es que se fije bien en quién llega al país para no repetir experiencias fallidas como el caso de Commsa".

El presidente de la CCI se refirió al caso de la presión ejercida por una firma española ante el Instituto Nacional de Vías (Invías) con el fin de modificar en beneficio propio los pliegos del proceso para contratar los estudios y diseños de las nuevas obras del puente Pumarejo, en Barranquilla, situación que fue corregida por la entidad estatal.

El gobierno no comparte esas preocu-paciones. El gerente del Instituto Nacional de Concesiones (Inco), Luis Fernando Andrade, dice que no hay preferencias a favor de los extranjeros y que si llegan, concursarán en igualdad de condiciones que los nacionales. A su despacho han llegado firmas canadienses, coreanas, estadounidenses, brasileñas, mexicanas, francesas y españolas, entre otras, interesadas en participar en la cuarta generación de concesiones.

Uno de los requisitos que deberán demostrar es que son sólidas financieramente. El ministro de Transporte dice que lo que tiene que pensar la ingeniería colombiana es que también les llegó el TLC, que van a necesitar más músculo financiero y aliarse con buenos jugadores internacionales.

Lo cierto es que con las malas experiencias pasadas, es entendible que el gobierno quiere jugadores internacionales de más peso. Además, está visto que en los últimos 15 años, el sistema de concesiones -van tres generaciones del modelo- tiene muy poco para mostrar. En 15 años no se ha realizado ninguna gran obra de infraestructura. Claro que otra cosa considera la CCI, que sostiene que si no fuera por las concesiones, el país hoy estaría incomunicado.

Definitivamente es hora de actuar. Es muy entendible que el gobierno se haya tomado su tiempo, pero también lo es que los colombianos estén desesperados. El tiempo se agota, llegó el TLC y el país necesita que las obras estén listas muy pronto.
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