BRASIL

A ritmo de samba

En los últimos cuatro años el comercio entre Brasil y Colombia ha crecido un 150 por ciento. Los brasileros no sólo se quedaron con Avianca, la aerolínea insignia de los colombianos, sino que son los amos del sector siderúrgico.

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1 de mayo de 2009 a las 7:00 p. m.

Hasta hace pocos años, la relación entre Colombia y Brasil era la de dos buenos vecinos que se colaboraban mutuamente, pero que no profundizaban mucho en su amistad. Pues bien, esto ha venido cambiando. En los últimos cuatro años se observa un marcado interés de los empresarios brasileños por traer a Colombia sus inversiones y adelantar acá sus planes de expansión. Desde 2005, Brasil viene aumentando de manera sostenida su inversión directa en Colombia. En 2006 se duplicó y en 2007 dio un gran salto al registrar una variación porcentual de más de 2.000 por ciento. Fue el año pico.

Sin duda, el acuerdo CAN-Mercosur ha contribuido a fortalecer la relación económica entre los dos países, pero también los avances en la seguridad en Colombia han motivado a los empresarios brasileños.

Actualmente, en Colombia operan más de 30 grandes empresas brasileñas, en varios sectores como la aviación, industria, construcción, inmobiliaria, minería, transporte, electricidad, siderúrgica, petróleo y de servicios.

Tal vez la operación más recordada en el nivel de opinión pública fue la compra de Avianca, la línea aérea insignia de Colombia. En 2004 el grupo brasileño Sinergy, controlado por el empresario Germán Efromovich, adquirió el 75 por ciento de esa empresa por 63 millones de dólares y un año después se hizo al ciento por ciento de la aerolínea. En 2007, Avianca anunció la ampliación de la flota de sus aviones por un total de 2.900 millones de dólares. El año pasado, el Grupo Sinergy compró también la aerolínea de carga Tampa con base en Colombia.

Pero los brasileños no sólo se quedaron con la mayor compañía aérea colombiana. También se lanzaron a dominar el sector siderúrgico. En 2004, la brasileña Gerdau, el mayor productor de acero de América, adquirió el conjunto de empresas Diaco de la que hacía parte la Siderúrgica de Boyacá y compró la Siderúrgica del Pacífico-Sidelpa. Posteriormente Gerdau adquirió la firma Laminados Andino y más recientemente se quedó con Aceros Boyacá. En su propósito de ampliar su posición en este sector Gerdau también adquirió la Compañía Siderúrgica de la Sabana (Comsisa). El año pasado compró el 50,9 por ciento de la firma Cleary Holdings Corp -una unidad de producción de coque metalúrgico y de reservas de carbón coquizable-.

Su competidor en Brasil no se quedó con los brazos cruzados y también vino a Colombia de compras. En 2007, el Grupo Votorantim Metais Ltda. adquirió el 52 por ciento de las acciones de Acerías Paz del Río, por 490 millones de dólares, con lo que se convirtió en socio mayoritario de la siderúrgica. Pese a tener el control de la compañía, Votorantim busca ampliar su participación en Acerías con la compra de un paquete accionario en poder de pequeños accionistas, entre ellos la propia Gerdau GTL

Votorantim quiere además ampliar su dominio y recientemente absorbió a la distribuidora Acerías Paz del Río, que comercializa productos de la siderúrgica. Y en sus planes está la compra de la ferretera G. y J, principal comercializadora de acero en el país. Esta sería una compra estratégica, pues además le permitiría participar en la firma Tubos Colmena.

El año pasado, Votorantim anunció la construcción de una planta para producir lámina de acero. Entre tanto, el Grupo Gerdau tiene planes de inversión en los próximos años del orden de 500 millones de dólares, para expandir la capacidad de las siderúrgicas Diaco y Sidelpa.

En el sector petrolero, Brasil está presente con Petrobras desde 1972. Colombia fue el primer país fuera de Brasil donde invirtió la petrolera. Ahora, además de las tareas de exploración y producción, Petrobras está en el negocio de las estaciones de servicios en una operación que le compró a Shell. La petrolera anunció que continúa con el plan de inversiones en Colombia para los próximos cinco años.

Una de las inversiones con que arrancó este año vino también por cuenta de Brasil. La Companhia Vale do Rio Doce (Vale) compró los activos de carbón de la compañía colombiana Cementos Argos, por 373 millones de dólares. Argos negoció con esta multinacional brasileña dos concesiones mineras, el Hatillo y Cerro Largo, y el 8,43 por ciento de la participación que tenía en la concesión ferroviaria-Fenoco, la cual conecta las concesiones mineras con el puerto de exportación de carbón, el cual también hizo parte del negocio.

Vale es la segunda mayor minera del mundo y líder absoluta en la exportación de hierro e importante exportadora de otros minerales, como níquel, bauxita, alúmina y potasio. Esta es su puerta de entrada a Colombia en donde tiene planes de construir una hidroeléctrica.

Otro gigante brasileño se lanzó al mercado colombiano. Se trata del Grupo Tigre, una de las empresas multinacionales más importantes de América Latina. Su expansión se ha dado en el cono sur del continente, desde donde exporta hacia Medio Oriente, África y Norteamérica. La empresa tiene 12 plantas y presencia en Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Bolivia. Fabrica mangueras flexibles de PVC, así como de tubos y conexiones de PVC rígido. Pues bien, la empresa se instaló en el Parque Industrial Lebbos, en Cota (Cundinamarca) y abrió una filial con la idea de convertirla en una planta productiva. Desde hace tiempo comercializa sus productos en Colombia.

Por otro lado, el empresario brasileño Eike Batista, el hombre con la mayor fortuna individual en ese país, quiere comprar o construir un puerto en Colombia para mover carbón. La empresa de su propiedad, MPX Soluciones Integradas de Energía firmó un acuerdo para adquirir dos concesiones de carbón térmico en los departamentos de Cesar y La Guajira, por 18 millones de dólares. El empresario también hizo una preselección de potenciales socios para un puerto marítimo a través del cual quiere exportar el mineral. Una de sus opciones es el puerto multipropósito Brisa, ubicado en el municipio de Dibulla, en La Guajira. Igualmente, MPX quiere vincularse al Ferrocarril del Carare.

En el sector de la construcción, se destaca la presencia de uno de los mayores grupos constructores de Brasil: Camargo Correa. Hace tres años esta firma se adjudicó, con un consorcio, la construcción de las obras principales de la central hidroeléctrica Porce III por 448,2 millones de dólares. También se encuentra en Colombia la Constructora Norberto Odebrecht, una subsidiaria de Odebrecht de Brasil.

En los últimos años llegaron otras compañías como calzado Azaleia; Tramontina (comercio al por mayor de aparatos, artículos de uso doméstico); la aerolínea Varig; la empresa de Innovacion Tecnológicas Weg (que ya lleva cinco años en Colombia y tiene una amplia red de distribuidores y más de 20 centros de servicio técnico autorizado) y Busscar Onibus (desde 2001 se alió con Carrocerías de Occidente para producir en el país vehículos para el mercado nacional y la exportación).

En otras actividades está Datasul, multinacional de software de gestión empresarial. El año pasado anunció sus planes para incrementar sus operaciones en Colombia.

La compañía de ensamble de carrocerías Superpolo (en sociedad con la brasileña Marco Polo) tiene en Colombia una unidad industrial, considerada como una de las más modernas de América Latina.

El Grupo Maggi productores de soya y especialista en agroindustria y concentrados planea un proyecto agroindustrial en los Llanos Orientales y la cadena hotelera Blue Tree se propone abrir un hotel para hombres de negocios en Bogotá.

En su reciente viaje a Brasil, el presidente Álvaro Uribe, señaló que Colombia necesita más inversión de ese país. "Nos gusta mucho la inversión brasileña, porque tiene un concepto de producción, de riqueza social, de visión de largo plazo. No es inversión especulativa de corto plazo".