Martes, 24 de enero de 2017

| 2002/11/23 00:00

Rumbo norte

El año entrante les irá muy bien a los exportadores cobijados por el Atpa, regular a los que venden en Ecuador y mal a los que dependen de Venezuela.

Entre los exportadores no se habla de otra cosa que del Tratado de Preferencias Arancelarias para los Países Andinos (Atpa), que aprobó el Congreso de Estados Unidos este año. Es la gran esperanza de los exportadores colombianos.

En 2003 el comportamiento de la economía estadounidense será muy similar al de este año, que fue más bien regular. No obstante las empresas colombianas podrán crecer por la vía de ampliar su participación en ese mercado. Esto será particularmente cierto para los nuevos sectores que fueron incluidos en el Atpa, como las confecciones y el calzado.

¿Qué tan grande será al fin de cuentas el impacto de este tratado? Dependerá en buena medida de que los empresarios nacionales hagan la tarea. Es decir, que inviertan y amplíen su capacidad productiva pues con las máquinas actuales no se puede producir mucho más. Si esto se logra el impacto del Atpa sobre la economía colombiana sería incluso mayor de lo que se piensa.

"La referencia son los países centroamericanos y del Caribe, que recibieron unas preferencias similares, aunque menos generosas que el Atpa, hace tres años. Estos países pasaron de exportar 1.000 millones de dólares anuales en confecciones a 10.000 millones de dólares en sólo dos años", dijo Javier Díaz, presidente de Analdex, el gremio de los exportadores colombianos. La meta que se ha planteado en Colombia es aumentar las exportaciones de confecciones de 300 millones de dólares a 1.000 millones en los próximos años. Pero, a la luz de la experiencia centroamericana y caribeña, Díaz considera que sería una meta tímida. "Podría ser mucho más si se hace la tarea", concluye.

En los países andinos, que son el otro gran destino de las exportaciones colombianas, la cosa en cambio es menos clara. Este año las ventas a Ecuador alcanzarán una cifra récord cercana a 1.000 millones de dólares. En 2003 esto podría cambiar. Ecuador es un país bastante endeudado y muy dependiente del petróleo y el precio del crudo, al parecer, no estará tan alto como en 2002. Además hay incertidumbre política porque el presidente electo, de corte populista, no deja de generar dudas entre los agentes económicos. Más allá de esto, lo que está en duda es la viabilidad del país con el modelo de dolarización que ha adoptado. A medida que los vecinos han devaluado Ecuador ha perdido competitividad y por eso las perspectivas económicas de mediano plazo son poco alentadoras.

En Venezuela el problema es ante todo político. El país esta casi paralizado y, mientras no se resuelva la crisis de gobernabilidad que enfrenta Hugo Chávez, nadie espera que la economía repunte. Una salida rápida a esta crisis podría precipitar el retorno de muchos capitales a Venezuela y mejorar un poco la economía. Pero aún así seguiría habiendo muchos problemas pues la situación fiscal está muy deteriorada. En 2002 la economía del vecino país caerá cerca de 6 por ciento y para el año entrante todo lo que ofrecen los analistas es un gran interrogante.

Más allá de esto, las ventas externas de Colombia deberán beneficiarse por la devaluación reciente del peso. Esto deberá jalonar las llamadas exportaciones no tradicionales. Es decir, las distintas a café, petróleo y carbón. Si las cosas salen bien las ventas de otros productos podrán compensar las caídas que se esperan en las exportaciones de petróleo, que este año siguió siendo el principal rubro.

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