Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2005/07/30 00:00

Se busca sucesor

Alan Greenspan, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos, se retira. ¿Quién podrá reemplazar al segundo hombre más poderoso del mundo?

Desde 1987, Alan Greenspan ha estado a la cabeza del banco central estadounidense, que es en últimas como estar al frente de la economía mundial. Su reemplazo es tema de preocupación entre analistas.

"Se busca maestro de las finanzas mundiales, ducho en el manejo de tasas de interés, experto en política monetaria, capaz de orientar los mercados financieros internacionales, con la credibilidad de un gurú de Wall Street y la prudencia verbal de un monje". Ese es, más o menos, el perfil del candidato que anda buscando desesperadamente la Casa Blanca para reemplazar a Alan Greenspan, el todopoderoso presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), quien se jubila el 31 de enero del año entrante, en vísperas de cumplir los 80 años.

Si bien todavía faltan cinco meses para que se acabe su mandato, su sustitución es tema de preocupación entre los economistas de todo el planeta. Desde 1987, Greenspan ha estado a la cabeza del banco central estadounidense, que es en últimas como estar al frente de la economía mundial. Durante ese tiempo ha tenido que lidiar con dos recesiones (1993 y 2001) y con el mayor boom económico de la historia. Entretanto, ha visto pasar a cuatro presidentes, Ronald Reagan -quien le designó-, George H.W. Bush, Bill Clinton y George W. Bush.

Su cargo es el segundo más importante del mundo, después del presidente de Estados Unidos. La FED no sólo administra la política monetaria norteamericana, sino determina el desempeño de todos los mercados, ya que los intereses de Estados Unidos son considerados el nivel cero para el costo del dinero en todo el mundo. Durante 18 años, Greenspan ha puesto a los mercados internacionales a seguir paso a paso las señales de inflación, empleo y crecimiento de la economía de su país, marcando con sus movimientos de batuta la pauta para el resto de banqueros centrales del mundo.

Es difícil que alguien logre tal maestría en la dirección de la orquesta económica del planeta. Con un calculado uso del lenguaje, este judío neoyorquino, forjado en años de experiencia en el sector bancario y en los salones del poder de Washington, es conocido como 'el maestro' o el 'oráculo' de los mercados financieros. Cada vez que habla, las bolsas del planeta paran oreja nerviosas y los corredores dejan de respirar. Y si arruga la frente, pensativo, muchos inversionistas comienzan a temblar.

Su dominio sin igual de los datos más intrincados de la economía y la voluntad de romper las convenciones cuando las normas tradicionales dejan de funcionar, lo han convertido en un ícono mundial, con "estatus de estrella de rock", como ha afirmado el semanario británico The Economist. No hay que perder de vista, en todo caso, que sus juicios han resultado a veces equivocados, pero en su conjunto, los logros de Greenspan son impresionantes.

La papa caliente está ahora en manos de la Casa Blanca. Dada la dificultad del nombramiento, apenas hace pocos días circuló por Washington la noticia de que Bush estudiaba pedirle a Greenspan que permaneciera en la FED por un nuevo período de cuatro años, hasta 2008. Sin embargo, el 'maestro' repitió en público que dejará el cargo.

La decisión es calificada por los analistas de "crítica" y señalan que será una de las más importantes que tomará el presidente George W. Bush en este segundo mandato. "Cuando el presidente del banco central de un país inspira desconfianza en cuanto a su talento, el resultado son tasas de interés mayores y una moneda más débil", dijo recientemente el economista Paul Krugman en su análisis sobre la jubilación de Greenspan en The New York Times.

Los candidatos

Cuatro nombres suenan con fuerza para reemplazar a Greenspan. El primero y gran favorito es el economista de la Universidad de Harvard Martin Feldstein. Feldstein, de 65 años, lleva la delantera por su estatura económica y su experiencia política. Fue presidente del Consejo de Asesores Económicos del presidente Ronald Reagan entre 1982 y 1984, ha sido líder en la defensa del sistema del seguro social en Estados Unidos y actualmente es el presidente del National Bureau of Economic Research.

El segundo más mencionado por la prensa económica mundial para dirigir la FED es Glenn Hubbard, de 46 años, decano de la facultad de negocios de la Universidad de Columbia. Hubbard se ganó la admiración de muchos como asesor económico de Bush entre 2001 y 2003, por su vigorosa defensa a los recortes de impuestos, especialmente los de los dividendos corporativos.

El tercer candidato a capitán de los mercados es Ben Bernanke, el principal asesor económico de Bush. Bernanke, de 51 años, fue hasta hace poco miembro de la FED, desde donde defendió la independencia de los bancos centrales en relación con los poderes Ejecutivo y Legislativo y además fue partidario del régimen de metas de inflación, adoptado por gran parte de las autoridades monetarias. Antes de incorporarse a la FED, en 2002, realizó estudios en la Universidad de Princeton, sobre política monetaria.

El cuarto hombre es el vicepresidente de la FED, Roger Ferguson. Este abogado y economista de 40 años cuenta con gran experiencia bancaria y excelentes calificaciones por parte de Greenspan. Ferguson ganó buenas notas por guiar a la Reserva Federal estadounidense durante las turbulencias posteriores a los ataques del 11 de septiembre, mientras Greenspan estaba en el exterior. Sería el primer presidente negro de la FED. Su único 'defecto' es ser demócrata.

Algunos analistas barajan la posibilidad de que Bush piense en otros candidatos. Entre ellos, Todd Buchholz, uno de sus principales asesores económicos en las elecciones presidenciales de octubre del año pasado; John Taylor, profesor en la Universidad de Stanford y subsecretario del Tesoro; Stephen Friedman, otro asesor de Bush, y Robert McTeer, gobernador de la Reserva Federal de Dallas. Ninguno se ha declarado públicamente dispuesto a asumir el cargo.

Sea quien fuere el elegido, lo cierto es que el próximo presidente de la FED estará sentado en un barril de pólvora. En primer lugar, el precio del petróleo sigue por las nubes, y la economía estadounidense, aunque todavía crece con razonable vigor y sin producir inflación, puede llegar a resentir en algún momento los altos precios del crudo. En segundo lugar, Estados Unidos protagoniza un megadesequilibrio en sus cuentas fiscales y externas, que no puede durar indefinidamente y que habrá que corregir. Además, las bajas tasas de interés de los últimos años inflaron una burbuja inmobiliaria que en cualquier momento puede estallar.

El miedo está precisamente en saber el margen de maniobra que tendrá el sucesor de Greenspan para guiar su política monetaria y apoyar el crecimiento económico de la locomotora mundial.

¿Y qué pasará con Greenspan después de cinco mandatos consecutivos en la Reserva Federal? Por su edad, experiencia y conocimiento del sistema, lo más probable es que se ponga al frente del grupo de expertos que debatirá sobre el futuro del sistema de asistencia médica para los jubilados (Medicare) y la Seguridad Social en Estados Unidos. Dos temas muy espinosos para la sociedad norteamericana, en los que los políticos no se atreven a entrar directamente.

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