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| 2/16/2008 12:00:00 AM

Se desmorona un imperio

La Pdvsa de hoy no es ni la sombra de la que fue en los 90. La capacidad técnica está diezmada, la producción en declive y ha quedado relegada a brazo político y social del presidente Chávez.

El año pasado, Petróleos de Venezuela (Pdvsa) fue desplazada de la lista de las 500 empresas más grandes del mundo de la revista Fortune. Estaba en la posición 35, por encima de Pemex, la enorme petrolera mexicana.

Es que Pdvsa ya no es ni la sombra de lo que fue a mediados de los años 90, cuando se le llegó a llamar un 'Estado dentro del Estado'. A pesar de los elevados precios del petróleo, hoy hay grandes dudas sobre su real fortaleza. Por eso, surgen enormes interrogantes sobre si le llegó la hora del declive, especialmente ahora, cuando se ha vuelto un instrumento político del presidente Hugo Chávez. Porque lo cierto es que se ha convertido en una especie de caja menor del gobierno para promover su llamado "socialismo del siglo XXI".

Importantes ingresos fiscales petroleros se vienen utilizando para financiar programas sociales y una variedad de gastos gubernamentales y con ello ayudar al presidente Chávez en sus juegos de geopolítica.

Desde 2007 el gobierno adelanta la consolidación, bajo la tutela de Pdvsa, de filiales en las áreas industrial, agrícola, de servicios y alimentos. Por ejemplo, acaba de poner en operación a Petróleos de Venezuela S. A. Alimentos (Pdval), una filial creada para distribuir alimentos de primera necesidad, para resolver los problemas de abastecimiento ante la escasez de productos esenciales.

En otras palabras, el gobierno está desviando recursos a actividades totalmente diferentes a la industria petrolera. Cifras no oficiales señalan que Pdvsa gastó 13,8 millones de dólares en programas sociales en 2006. Ese gasto incluso ha obligado a Venezuela a aprovechar los mercados internacionales de capital necesario para la inversión.

No hay duda que Pdvsa se ha vuelto un actor principal de la diplomacia del presidente Chávez. Sus compromisos ideológicos con Cuba y otros países han derivado en el suministro subsidiado de combustibles o a cambio de productos y servicios, lo que afecta los ingresos de la petrolera. De los 2,4 millones de barriles diarios que produce Venezuela, se exportan aproximadamente 1.700.000. De estos se estima que 100.000 van a Cuba prácticamente regalados porque a cambio se reciben servicios (como médicos y entrenadores deportivos). Otros 200.000 se dirigen a otros países, entre ellos algunos en el Caribe, a precios muy bajos.

Chávez también ha extendido los subsidios a los estadounidenses de bajos ingresos, a través de un programa que ofrece un 40 por ciento de descuento y es distribuido desde la refinería de Citgo, de propiedad de Venezuela.

Mientras los consumidores de Estados Unidos y en muchos otros países, como Colombia, están en dificultades por los altos costos, en Venezuela la gasolina es la más barata del mundo. No hay cifras exactas de cuánto destina Pdvsa al consumo interno. Algunos estiman que con el incremento de parque automotor la cifra se ha elevado a más de 700.000 barriles. Literalmente se trata de una producción por la que Pdvsa no obtiene ganancias. Por el contrario, en términos reales, hay una pérdida. Este subsidio tiene una cierta lógica, pues se trata de beneficiar al consumidor del país que posee la riqueza.

Pero lo más grave es que, según críticos del gobierno, Pdvsa no es ahora transparente y los ingresos pasan directamente a un fondo que maneja el Ejecutivo. Nadie sabe con exactitud cuáles son las cifras de la firma y cuánto se destina a diferentes actividades.

Para Orlando Ochoa, economista y profesor de la Universidad Católica Andrés Bello de Caracas, la política petrolera en Venezuela ha venido perdiendo los objetivos de largo plazo: aumentar la capacidad de producción, mantener la explotación de las reservas, avanzar en la industrialización del petróleo, ampliar la capacidad tecnológica y fortalecer el aporte fiscal.

Los hechos hablan por sí solos sobre el deterioro de Pdvsa. Mientras el gobierno venezolano señala que produce 3,2 millones de barriles de crudo por día, estimaciones independientes afirman que sólo llega a 2,4 millones. Desde cuando Chávez asumió el cargo en 1999 la producción de petróleo venezolano ha bajado 28 por ciento.

Es un gran contraste con la foto de los años 90, cuando Pdvsa se internacionalizó bajo la presidencia de Luis Giusti. En esos años dorados se dio la adquisición de Citgo, que tiene más 12.000 estaciones de servicios en Estados Unidos y varias refinerías en ese país.

Hoy, la capacidad de producción es el gran desafío de Pdvsa, porque además del declive natural de los yacimientos maduros explotados por décadas, es urgente la búsqueda de nuevas alternativas.

Por otro lado, la capacidad técnica se ha mermado tras el despido de poco más de 18.000 empleados como consecuencia del paro petrolero de 2002-2003.

Sin embargo, la burocracia ha seguido aumentando, pues estas personas fueron reemplazadas con gente del proyecto revolucionario. La compañía pasó de tener 45.000 empleados a 70.000 actualmente. Según Giusti, el gobierno ha dicho abiertamente que espera que haya 100.000 trabajadores vinculados a la firma, porque "ahora Pdvsa es de todos".

Para el ex directivo hay hechos concretos que demuestran la mala condición de la empresa. Antes, Pdvsa otorgaba a sus compradores un plazo de 30 días para pagar, y actualmente lo ha reducido a ocho días, lo que refleja los problemas de caja. Y a su turno, muchos contratistas y proveedores están insatisfechos porque la empresa está alargando los pagos entre seis y ocho meses.

La situación financiera ha empeorado. Cuando la compañía llegó a tener una capitalización de 100.000 millones de dólares la deuda era de 8.000 millones; ahora, justo cuando los precios están en sus niveles más altos, la deuda ha crecido. Petróleos de Venezuela elevó su deuda financiera a 16.000 millones de dólares el año pasado, incluidas filiales. Expertos señalan que la empresa literalmente perdió gran parte del acervo corporativo de conocimiento, experiencia en exploración y producción, investigación y desarrollo, refinación y comercialización.

Como si fuera poco, algunos analistas en Venezuela ya advierten sobre serios problemas gerenciales y operativos. El actual presidente de la estatal petrolera es Rafael Ramírez, también ministro de Petróleo del presidente Hugo Chávez, una duplicidad de cargos que se da por primera vez en la historia de Pdvsa y que, según analistas, es altamente inconveniente. El regulado manejado por el regulador.

Entre los analistas venezolanos hay una profunda preocupación por el manejo que Chávez le viene dando a Petróleos de Venezuela. El actual conflicto con la Exxon Mobil es un episodio más de una cadena de eventos que en los últimos años la han debilitado y por ahí derecho han comprometido la economía del vecino país, que depende de su empresa insignia.

Hoy Pdvsa es un aparato desarticulado y un apéndice del gobierno. La compañía está al servicio de la revolución y caminando hacia atrás, lo que explica por qué esta quedando relevada de los 'altares' del mundo empresarial en que estuvo en el pasado.
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