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| 6/28/2011 3:00:00 PM

Se despeja el camino para que el Congreso de EE.UU. vote el TLC

El Senado y la Casa Blanca anuncian que republicanos y demócratas lograron un pacto sobre un proyecto de ley que tenía empantanado el acuerdo.

El TLC entre Colombia y Estados Unidos, que desde su firma el 22 de noviembre del 2006 no ha sido sometido a votación en el Congreso norteamericano, dio este martes un paso de gigante. Todo ocurrió cuando el presidente del Comité de Finanzas del Senado estadounidense, el demócrata Max Baucus, anunció que ese organismo hará pasado mañana una votación simulada sobre el acuerdo comercial, un proceso conocido en inglés como “mock mark-up”.
 
Este tipo de votaciones se llevan a cabo en el Congreso norteamericano para establecer si un proyecto de ley cuenta con el apoyo suficiente en sesión plenaria. El TLC requiere otra votación simulada en el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes. Y una vez quede claro que puede obtener el respaldo mayoritario, el presidente Barack Obama someterá oficialmente el TLC a juicio del Congreso. Se calcula que eso sucederá la segunda semana de julio.
 
Lo importante, lo verdaderamente importante del anuncio de Baucus, y de un pronunciamiento del jefe de Prensa de la Casa Blanca, Jay Carney, es que ambos dejaron claro que las bancadas del partido republicano (en la oposición) y el partido demócrata alcanzaron previamente un acuerdo sobre un proyecto de ley que constituía el mayor escollo para la aprobación legislativa del TLC.
 
El proyecto se denomina Asistencia de Ajuste Comercial (TAA por sus siglas en inglés), una iniciativa que surgió en los años 60 por la cual el Estado compensa económicamente a quienes han perdido su puesto de trabajo como consecuencia del comercio internacional. Hasta ahora, un ala del partido demócrata se negaba a aprobar el TLC con Colombia, así como acuerdos comerciales similares suscritos con Corea del Sur y Panamá, si los republicanos no le daban el sí al TAA.
 
Y el sí llegó finalmente, lo cual ha despejado el camino para que el TLC sea sometido a votación y, muy probablemente, quede aprobado este año en Washington. Baucus lo dijo en su comunicado: “Estos tratados de libre comercio junto con el TAA van a impactar la economía con miles de millones de dólares y a crear nuevos trabajos y oportunidades”, señaló. Y agregó: “Esta propuesta abre nuevos mercados para los agricultores norteamericanos y los pequeños negocios mientras que asegura que los trabajadores de Estados Unidos tendrán toda la ayuda que necesitan en la economía global del siglo XXI”.
 
Por si fuera poco, Carney, jefe de Prensa de la Casa Blanca, confirmó la noticia: “El presidente Obama ha luchado por una agenda comercial ambiciosa que duplique las exportaciones en cinco años y estabilice y le dé seguridad a la fuerza laboral estadounidense y refleje los valores. Como parte de esa agenda ha luchado por el TAA para aquellos que pierdan su puesto de trabajo debido al aumento de importaciones. Como resultado de intensas negociaciones hemos llegado a un acuerdo para la renovación de la TAA”. Y añadió: “Es el momento de seguir adelante con los tratados de libre comercio con Corea del Sur, Colombia y Panamá, que producirán decenas de miles de nuevos puestos de trabajo”.
 
Según conoció esta revista, el proyecto de ley por el que el Congreso norteamericano aprobaría el TLC no sólo restablecería hasta finales del 2013 las preferencias arancelarias de las que gozan las exportaciones colombianas en Estados Unidos (no pagan aranceles), sino que les devolvería a los empresarios colombianos los impuestos que han pagado al fisco norteamericano desde el pasado 14 de febrero, cuando quedaron sin vigor esos beneficios fijados en la Ley Andina de Promoción Comercial y de Erradicación de la Droga (ATPDEA por sus siglas en inglés).
 
La reacción del Gobierno colombiano no se hizo esperar. El embajador de Colombia en Washington, Gabriel Silva, expidió un comunicado en los siguientes términos: “le damos la bienvenida al anuncio de hoy porque marca el principio formal del proceso en el Congreso de Estados Unidos para la aprobación del TLC. Como el tratado fue suscrito hace más de cuatro años, estamos complacidos porque podemos ver un camino para la aprobación”.
 
Desde su firma hace casi cinco años, pocas veces se había producido una noticia tan alentadora para el TLC. Tras su firma hace casi cinco años en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington, el tratado había sido congelado por la presidenta demócrata de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, cuyo partido se quejaba de la impunidad en los procesos por violencia contra los sindicalistas colombianos.
 
Pero llegaron las elecciones legislativas del pasado noviembre, los republicanos recuperaron las mayorías en la Cámara de Representantes, la Pelosi debió cederle el puesto a John Boehner, Colombia eligió a Juan Manuel Santos, y todo cambió como quien le da una patada a la mesa. Y Obama, que a pesar de los embates de la prensa se había mostrado reacio a subirse al bus del TLC, no tuvo más remedio que recibir en abril a un Santos dispuesto a cambiar leyes para beneficiar a los sindicatos, y dio el paso. El resultado son los anuncios de hoy. Unos anuncios que no garantizan nada, pero que abren una puerta que hasta esta mañana tenía llave.
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