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| 7/21/2012 12:00:00 AM

¿Se hará el milagro?

La economía colombiana se está desacelerando. El gobierno espera que los 40 billones de pesos de inversión ayuden a encender los motores.

La semana pasada se conocieron las cifras del comportamiento de la industria en el mes de mayo, que revelaron que la desaceleración de la economía marcha a un ritmo mayor de lo previsto. El crecimiento del 2,2 por ciento en la producción, inferior al 6,3 por ciento de un año atrás, llevó al presidente de la Andi, Luis Carlos Villegas, a reconocer que el sector afronta un horizonte más difícil.

Esta cifra, unida a otros indicadores negativos, no envía buenas señales al mercado sobre el rumbo que está tomando la economía. Ese es el caso, por ejemplo, de la caída del 38 por ciento en el área aprobada para licencias de construcción, que se suma al estancamiento en el agro y al lento avance en infraestructura. Todo lo anterior está llevando a varios analistas a revisar hacia abajo sus proyecciones sobre el crecimiento del PIB para este año.

Al tiempo que se conocían estos resultados, el presidente Juan Manuel Santos anunció que en el presupuesto de 2013 se invertirán unos 40,7 billones de pesos, cifra sin antecedentes que corresponde a un aumento del 11 por ciento frente a los recursos destinados para el año en curso. La noticia no deja de llamar la atención porque se produce en momentos en que se anuncian millonarios apretones fiscales en países como España y Grecia, que afrontan una fuerte recesión.

La subdirectora del Departamento Nacional de Planeación, Paula Ximena Acosta, dice que la mayoría de estos recursos se destinarán al sector social, con énfasis en salud, educación, vivienda, Familias en Acción e indemnizaciones a víctimas de la violencia, pero también a las locomotoras que impulsarán el crecimiento económico como minas y energía, infraestructura y agro. La funcionaria sostiene que estas partidas demuestran el compromiso del gobierno con un mayor crecimiento, la generación de empleo y la disminución de la pobreza.

El gobierno nacional sigue con la meta de un crecimiento del 5 por ciento para este año, a pesar del complejo panorama internacional y de los problemas internos relacionados con la revaluación del peso y el atraso en la infraestructura vial.

El anuncio oficial no dejó de causar escepticismo en algunos analistas que consideran que hay que pasar de las palabras a los hechos, es decir, a una mayor ejecución, especialmente en el sector de infraestructura. Dicen que más que el monto lo importante es saber hacia qué sectores se dirigen. Según estas voces críticas, una cosa es el gasto social, que podría servir para fines políticos, y otra la inversión pública que permite un crecimiento sostenible en el mediano plazo. También advierten que ante la incertidumbre mundial y la caída en los precios de los productos básicos hay que tener cuidado con las finanzas públicas del año entrante. Leonardo Villar, director de Fedesarrollo, dice que una variable clave es el precio del petróleo. Por cada dólar que baje el barril del crudo, Colombia dejaría de recibir 300.000 millones de pesos anuales. Además, el café tuvo una caída fuerte y las ventas de carbón están creciendo menos. Fedesarrollo está revisando a la baja la cifra estimada de crecimiento económico para este año, que estaba en 4,8 por ciento.

Cecilia López, exdirectora de Planeación Nacional, sostiene que el presidente Santos no quiere aceptar que tiene problemas gravísimos, como el colapso en el sector salud. "El gobierno está paralizado, no está viendo los problemas en salud, en infraestructura. Sigue firmando acuerdos sin saber qué se va a exportar, no hay agenda interna, ni estrategia de reconversión industrial", dice López, que insiste en que lo que hay que hacer es cambiar el gabinete y meterle acelerador a lo que no está marchando bien.

Para el presidente de Anif, Sergio Clavijo, lo importante no es lo que el gobierno llama inversión, donde se mezclan conceptos operativos de gasto social, asociado a pensiones y salud, con los recursos que afectan el apalancamiento de la economía, como es el caso de la infraestructura. "Los mejores colchones serán acelerar la ejecución de obras de infraestructura, tan necesarias para enfrentar los TLC, e impulsar las reformas estructurales relacionadas con el mercado laboral, lo pensional y lo tributario", dice Clavijo.

Las cifras que se conozcan en los próximos meses marcarán la pauta para saber hasta dónde el gobierno tendrá que meter el acelerador para evitar una mayor desaceleración económica.
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