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| 1/1/1996 12:00:00 AM

SEGUNDO DEBUT

En su primer año el Pacto Social sirvió para bajar la inflación, pero no lo suficiente. Ahora el gobierno quiere que el Acuerdo tenga otra oportunidad.

CUANDO LA SEMANA PASAda el presidente Ernesto Samper dejó en veremos el anuncio del Ministerio de Minas sobre un alza en el servicio de energía por encima de las metas de inflación, más de un observador entendió que había una motivación muy fuerte para esa actitud. Al fin y al cabo, anunciar nuevas alzas al tiempo que comenzaban a hacerse públicas las evaluaciones del primer año de vida del Pacto Social era como echarle leña a un fuego totalmente encendido.
Han sido pocos los días de las dos últimas semanas en los cuales algún sector de la economía no ha emitido su opinión sobre los sabores y sinsabores de un acuerdo que recibió más de una crítica en 1994, cuando empezó a cobrar vida. Ahora, un año más tarde, el Pacto está dejando un sabor agridulce. Por una parte, el no haber alcanzado la meta de inflación del 18 por ciento este año va a abrir el debate sobre si todo el esfuerzo se justificó. No obstante, propios y extraños reconocen que el incremento en los precios durante el año va a estar cerca del 19,5 por ciento, unos tres puntos por debajo de la inflación de 1994. La cifra para noviembre, dada a conocer por el Dane el viernes, indica que las cosas van por buen camino. La inflación del mes fue inferior a la registrada en el mismo período de 1995 y el acumulado del año quedó en 18,4 por ciento, dos puntos y medio por debajo de lo registrado el año pasado.
Sin embargo, siempre habrá críticas al hecho de que no se logró la meta original. El ministro de Hacienda, Guillermo Perry Rubio, dijo a SEMANA que "fuimos muy ambiciosos y nos comprometimos con una meta de inflación muy baja, y ahora nos damos cuenta de que la inercia inflacionaria es más fuerte de lo que esperábamos". Si a eso se une, en su opinión, la aceleración de la devaluación, que podrá acercarse al 20 por ciento -cuando la meta era del 13,4 por ciento-, lo que encareció el precio de las importaciones, y la 'desobediencia' de sectores como los de educación, salud y arrendamientos, que estuvieron bastante por encima de los compromisos, era difícil alcanzar una cifra tan optimista.
En concepto del presidente de la Asociación Nacional de Industriales -Andi-, Carlos Arturo Angel Arango, las cosas van más allá. Aunque destaca los logros del Pacto Social como un instrumento de concertación, dice que "quedó en claro que la inflación no es un problema del Pacto Social, pues aunque el acuerdo ayuda a bajarle el carácter inercial a la inflación, es necesario un esfuerzo por los lados del manejo macroeconómico".
Dicho argumento, que es el mismo del Consejo Gremial Nacional, se basa, especialmente, en el hecho de que las metas fiscales no se ajustaron al Pacto Social, pues se esperaba un superávit del 0,7 por ciento del Producto Interno Bruto -PIB- y lo que va a haber es un déficit del 0,8 por ciento. Así mismo, coincide con Perry en el sentido de que la devaluación no ayudó a la caída de la inflación. A las críticas por no alcanzar el superávit fiscal previsto, el Ministro de Hacienda responde que fue más por una disminución en los ingresos que por un aumento en los gastos, en especial por el deterioro en las proyecciones sobre el Fondo Nacional del Café. En tanto que por ese lado se esperaba un superávit del 0,45 por ciento del PIB hubo un déficit del 0,2 por ciento. Además las exportaciones de café disminuyeron por la política de retención del grano aprobada por los países productores y los precios también tuvieron un año de vacas flacas. Todo eso fue como unir el hambre con las ganas de comer. Y lo peor es que, además, el gobierno dejó de percibir 350.000 millones de pesos como consecuencia de un fallo de la Corte Constitucional que lo obligó a postergar la venta del Banco Popular y, para completar, cayeron los ingresos por concepto de impuesto de renta. "Sin embargo, todos esos factores -con excepción tal vez del que tiene que ver con el tributario, pues significa que los contribuyentes tienen más recursos para gastar- son irrelevantes como explicación para un aumento de la inflación, de manera que el déficit fiscal no es la razón por la cual fue difícil alcanzar la meta del Pacto Social", dice Perry.
Lo que sí es una explicación es que lunares como los arrendamientos, la educación y los servicios de salud -Ver cuadro- le dañaron el caminado al gobierno. El ministro de Desarrollo, Rodrigo Marín Bernal, dice al respecto que "el gobierno ha tomado la determinación de establecer un mecanismo de concertación y diálogo con los representantes de dichos sectores, a fin de que asuman compromisos específicos en el marco normativo del Pacto para el próximo año".
Más allá de los compromisos, si algo quedó claro luego de 12 meses de Pacto Social es que aún hay muchas cuerdas que ajustarle al intento de sentar en la mesa a empresarios, trabajadores y gobierno para buscar mecanismos que ayuden a quebrarle la tendencia al alza de la inflación. Por lo pronto, como dice Perry, "hay que ser más realistas para el año entrante". De ahí que el Banco de la República no quiera ser demasiado optimista. Mientras el año pasado pensó que podría reducir la inflación en cuatro puntos y medio, ahora aspira a dos puntos y medio. Es decir hacia una inflación del 17 por ciento en 1996, aunque la cifra definitiva todavía está por definirse.
Ahora el desafío será convencer a los diferentes actores para que lleguen a un acuerdo. Los observadores insisten en que en esta oportunidad las cosas van a ser más difíciles. Por una parte, el Banco de la República va a pedir al gobierno que modere sus aspiraciones de gasto. Por otra, será necesario hacer una fuerte labor dentro del sector público para establecer parámetros en tarifas y alza de la gasolina. Pero quizás el escenario más complejo va a ser la negociación del aumento salarial que algunos han propuesto en 19 por ciento. Esa cifra no solo sería inferior a la inflación esperada para este año, sino que está por debajo de lo que se ha acordado en diversos conversaciones colectivas en las últimas semanas. Tal vez por eso, con apenas un año, el Pacto Social se enfrenta a dos enemigos conocidos: el escepticismo y la desconfianza.


LOS LUNARES DEL PACO
(Servicios privados)*

1994 % 1995 %

ARRENDAMIENTOS 27.6 25.9
MATRICULAS Y PENSIONES 36.9 31.6
SERVICIOS DE SALUD 29.3 24.4
OTROS SERVICIOS 23.5 23.5
TOTAL SERVICIOS 27.2 24.4

(*) Cidras de enero a octubre

Fuente: Consejo Gremial Nacional
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