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| 1/5/2008 12:00:00 AM

Sí se puede

La población de más bajos ingresos se volvió objetivo estratégico para muchos negocios. Este año dos nuevos bancos y una aseguradora internacional entrarán a competir por este mercado.

En el pasado hizo carrera la idea de que prestarles a los pobres era muy costoso, altamente riesgoso y, por consiguiente, mal negocio. Hoy la realidad es diferente. El negocio financiero se está enfocando en la población de más bajos ingresos y lo está haciendo con ánimo lucrativo, pero también con algo de sentido social, que tanto se le pide a la banca. Desde el mayor banco del país hasta el más pequeño miran hoy con interés este segmento de la población, antes excluido de las ofertas de la banca tradicional.

Quién lo creyera. La competencia por atender a los más pobres se puso buena. En los próximos meses abrirán sus puertas al público dos nuevos bancos de capital extranjero y especializados en ofrecer servicios financieros a los estratos 1 y 2 de la población, y una compañía de seguros internacional experta en asegurar el patrimonio y las vidas de las personas de ingresos muy bajos.

Como pintan las cosas, dice Beatriz Marulanda, consultora en el tema de microfinanzas, la competencia hará que muchas entidades vayan a la conquista de los estratos más bajos de la población si quieren ganar mercado, y eso es muy bueno para todos.

En pocas semanas, sin muchos bombos y platillos, ProCredit, un jugador de talla internacional en el segmento de los créditos de bajo monto, iniciará operaciones en Colombia. Arranca con siete oficinas y asegura que marcará la diferencia.

Sus principales accionistas son el Banco alemán KfW, la IFC (brazo financiero del Banco Mundial), el BID a través del Fondo Multilateral de Inversiones, Fomín y algunas personas naturales. Este Grupo tiene 22 bancos en tres continentes (Europa, África y América).

Según Manuel Buriticá, gerente de ProCredit Colombia, traen de la casa matriz una importante tecnología para entregar créditos a personas de escasos recursos, sin vinculación laboral: "casi sólo con la cédula. Esta tecnología de microcrédito hace posible otorgar préstamos desde 200.000 pesos, a tres, seis, siete meses o más de plazo", dijo a SEMANA.

Sin duda, no es un banco cualquiera. Llega a demostrar que sí se puede ofrecer servicios financieros a los más pobres sin perder plata. Las tasas de interés, que han sido el cuello de botella para impulsar el microcrédito, no son obstáculo para esta organización internacional que considera que con los niveles actuales de tasas de interés se puede ser rentable.

"El Grupo ProCredit opera bajo el concepto de banca con responsabilidad social, pero con los pies bien puestos sobre la tierra, pues busca rentabilidad en el largo plazo y con límites". Por disposición de la casa matriz, la rentabilidad del patrimonio no debe superar el 15 por ciento. En caso de que así sea, se reinvierte en programas de la comunidad en donde operan.

En la etapa de calentamiento, ProCredit ha desembolsado más 3.500 millones de pesos y cuenta con una base de clientes que supera ya las 1.000 personas.

¿Cómo garantizar que personas que se mueven en la informalidad paguen los préstamos? Este es un temor válido para cualquier banquero. Sin embargo, no lo es para ProCredit. Sus directivos aseguran que la diferencia está en que este nuevo concepto de banca no espera a que lleguen los clientes, va por ellos, conoce su entorno, su actividad y entabla una relación de confianza.

Casi en simultánea con esta entidad, viene en camino otra institución especializada en banca a los más pobres. En el primer semestre arrancará operaciones el nuevo banco que conformaron el Bbva y los bancos de la Mujer de Bogotá y de Medellín.

Esta naciente institución recibió el apoyo de la Fundación del grupo español Bbva y hará parte de una red que operará en México y Perú con un capital semilla de 200 millones de euros (unos 600.000 millones de pesos) para los tres países.

"La filosofía es fomentar el autoempleo mediante el acceso a microcrédito y programas de fomento del ahorro. Tendremos atención muy especial a las mujeres de bajos ingresos, como motores de la actividad empresarial", dijo el presidente saliente del Bbva Colombia, Luis Juango Fitero.

Aunque se trata de una entidad nueva, hereda la red de apoyo de los Bancos de la Mujer, que cuenta con más de 180.000 clientes, 44 oficinas y una cartera que supera los 250.000 millones de pesos. El 97 por ciento de la cobertura de estas dos instituciones está concentrado en los estratos 1 y 2.

Pero la gente de menores ingresos no solo necesita crédito. También requiere seguros, producto que tradicionalmente ha estado alejado de sus posibilidades.

El mercado de los microseguros comienza a abrirse campo en Colombia con ofertas diseñadas para los estratos 1, 2 y 3, con primas pequeñas que se ajusten a los ingresos de los hogares.

Un estudio del gremio asegurador, Fasecolda, revela que las personas de bajos ingresos gastan la misma proporción en seguros que en juegos de azar. No obstante, la probabilidad de muerte (a los 30 años) es 50 veces mayor que ganarse la lotería. ¿No es esta una razón suficiente para incrementar la cultura del seguro en las personas con bajos ingresos? Sin duda que sí. Estos hogares perciben los seguros como un lujo o como algo necesario pero no alcanzable.

Esto también lo han entendido las aseguradoras que hoy enfrentan el reto de diseñar seguros que se adapten a las condiciones de una capa tan amplia de la población. De hecho, casi la mitad de las compañías de seguros en Colombia está ofreciendo algún tipo de microseguros.

A ellas también les llegará un fuerte competidor: Cardif, una compañía de seguros de vida de BNP Paribas, grupo líder europeo en servicios bancarios y financieros que iniciará este año operaciones en Colombia. Adelantará los trámites ante la Superintendencia Financiera y marcará probablemente la pauta de un negocio sin explotar suficientemente. Cardif es pionero en Banca Seguros en Francia desde 1973 y comenzó su internacionalización en 1989, desarrollando los negocios de protección a las personas, seguros asociados al crédito, ahorro y asistencias y protección a los bienes.

Cuenta con más de 30 años de experiencia y actualmente desarrolla y comercializa productos y servicios de seguros a través de múltiples socios en 37 países. Llega a Colombia con la idea de ofrecer pólizas de seguros a bajísimo costo, con tarifas hasta de 10.000 pesos.

Como se ve el panorama, un sector financiero más social no sería una utopía en el futuro cercano. Lo que falta ver es si todos se montan en el mismo tren.
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