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| 4/1/1996 12:00:00 AM

SI SE PUEDE

AVIANCA, LA OVEJA NEGRA DEL GRUPO SANTODOMINGO, VOLVIO AL REBAÑO Y DESPEGO EN UTILIDADES

Cuando en 1991 el Grupo Santo Domin-go expresó su deseo de invertir en la industria cervecera portuguesa, una de las condiciones que le puso el gobierno nacional para darle el visto bueno a esa operación fue que en el futuro no atendería las solicitudes de ayuda para Avianca y que tampoco permitiría que esa empresa se consti-tuyera en obstáculo para la política de cielos abiertos que la administración de César Gaviria planeaba llevar a cabo. No fueron pocos quienes en ese momento señalaron que en un mundo de competencia abierta la aerolínea 'consentida' del país no podría sobrevivir. Y es que en aquel entonces el panorama para la empresa no podía ser más desalentador: Avianca no conocía la competencia real y, con 72 años de historia encima, se había convertido en monstruo de la ineficiencia.Pero tal parece que un milagro sucedió al interior de la compañía, pues transcurridos cinco años de la sentencia del gobierno Avianca no sólo no ha desaparecido ni se ha fundido con ninguna empresa internacional como muchos previeron en aquel entonces, sino que puede cantar victoria y decir que salió adelante. Sobre los excelentes resultados financieros en 1995, su presidente Gustavo Alberto Lenis dio algunas luces hace un par de semanas en una entrevista en El Espectador, al decir que "sin apartarnos de que fue un año difícil... Avianca ha mejorado su posición financiera". En esa oportunidad, aunque señaló que las utilidades habían sido buenas, no precisó su monto. SEMANA logró establecer que Avianca no sólo obtuvo ganancias por más de 15.000 millones de pesos, sino que arrojó utilidades operacionales por 29.500 millones de pesos. En total el sistema que conforma con otras cuatro empresas _Sam, Helicol, Presto y Coviajes_ logró utilidades netas por 23.000 millones de pesos.Si resulta llamativo que la empresa haya obtenido unas ganancias de ese volumen, es aún más sorprendente en el contexto en que lo logró: en medio de una guerra tarifaria, en la cual las aerolíneas más económicas se han quedado con un buen pedazo del ponqué del transporte interno de pasajeros. Y si en el campo nacional Avianca tuvo que pelear a brazo partido, a nivel externo las cosas no han sido más fáciles, no sólo por la competencia que le imponen los gigantes de la aviación mundial, sino porque sobre su cabeza ha pendido la espada de Damocles de una eventual descertificación aérea.¿Y cómo lo hace?Las explicaciones de cómo Avianca logró el milagro son diversas. La renegociación de su deuda externa en 1991 y la posterior modernización de su flota contribuyeron a hacerla más eficiente. De esta manera pudo reducir el costo de mantenimiento y la operación de sus naves: mientras que en 1990 un avión requería 1.500 galones de combustible por hora, hoy únicamente requiere de 800.Para lograr una mayor eficiencia, Avianca también tuvo que reducir en forma considerable su nómina. El despido de 576 personas en 1991 sólo es una parte de la drástica disminución de sus empleados. Mientras que en 1990 la compañía tenía 7.000 trabajadores, hoy sólo tiene 2.900. Si se toma como base el número de empleados por avión, las cifras son igualmente significativas, pues mientras que hace cinco años eran necesarios 200, hoy únicamente se requieren 100.Por otra parte, la fusión de Sam y Helicol con Avianca no sólo le permitió a las dos primeras compañías reducir sus costos administrativos, sino que le dio a Avianca la posibilidad de lograr una mejor utilización de sus aviones. En este aspecto las cifras también son elocuentes: en 1990 la aerolínea tenía un promedio de ocupación de 800 sillas por kilómetro y, al finalizar 1995 , ésta llegó a 2.200. Este aumento fue posible, en parte, por la adopción de un sofisticado sistema de reservas que le permite a la compañía controlar la ocupación de las naves en términos estadísticos, y así poder ofrecer tarifas reducidas. Hoy Avianca tiene en las rutas de alto tránsito, como Bogotá-Cali, tiquetes a cuatro precios diferentes y de esta manera puede competir con las aerolíneas de bajo costo. Para la estrategia tarifaria su unión con Sam también es crucial: la línea hermana tiene costos de operación menores, por lo que puede ofrecer precios mucho más atractivos en los paquetes turísticos.Resulta bastante extraño que una empresa que siempre se distinguió por gastar a manos llenas ahora esté preocupada por ahorrar hasta el último centavo. Pero tal parece que esa es hoy la política de Avianca. Basta con observar anuncios como el que su presidente hizo hace algunas semanas en Barranquilla: la decisión de utilizar esa ciudad como eje de la distribución de pasajeros hacia el Caribe y Centroamérica como una forma de reducir los costos que implican la conexión desde Bogotá.Pero si bien la recuperación de Avianca es el producto de un proceso iniciado hace cinco años cuando el Grupo Santo Domingo tuvo que decidir entre darle la mano a la compañía para sacarla adelante o dejarla ir a la bancarrota, muchos conocedores señalan que su actual presidente, Gustavo Alberto Lenis, ha sido una pieza clave para el éxito de esta estrategia. Para corroborar esta teoría basta mirar los resultados operacionales de la aerolínea. Sus pérdidas cesaron justo en 1994 cuando obtuvo ganancias por 775 millones de pesos, año en el que Lenis asumió como cabeza de la compañía. También cabe destacar que en este período la empresa logró frenar la pérdida de su participación en el mercado, tanto a nivel nacional como internacional, la cual había sido muy acelerada en los primeros años de la apertura de cielos.Pero si hoy todo parece ser un lecho de rosas, el camino que le queda por recorrer a la empresa todavía es muy largo. Basta con recordar que este año la aerolínea deberá negociar pliego de peticiones con sus trabajadores, proceso que en las últimas oportunidades ha sido bastante tortuoso. Sólo hace un par de años sus empleados estuvieron en huelga durante cuatro días, y esta parálisis le costó a la empresa la no despreciable suma de 7.000 millones de pesos. Como quien dice que de presentarse traumas un poco más prolongados en esta oportunidad, las ganancias para el presente año podrían irse a pique. Tampoco hay que olvidar que su nivel de endeudamiento sigue siendo alto, pues alcanzó al finalizar 1994 un 92,2 por ciento.A pesar de las grandes dificultades nadie puede desconocer los logros de una aerolínea que durante muchos años pidió protección del Estado para solventar su ineficiencia. Sólo cuando papá gobierno se negó a seguirla ayudando, descubrió que ya había llegado a la mayoría de edad y que podía valerse por sí misma, aun en las más duras circunstancias.
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