Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1987/12/21 00:00

SIN PRESA MALA

El gallo de Kokoriko viene a cantar al gallinero de Diners.

SIN PRESA MALA

Con 180 mil cuentahabientes y más de 20 mil establecimientos comerciales afiliados, Diners Club de Colombia maneja la tarjeta de crédito más prestigiosa del país. Ahora, en plenas bodas de plata, la entidad, que se asimila a una compañía de financiamiento comercial, es epicentro de la negociación financiera más grande de que se tenga historia en nuestro medio, batiendo las marcas impuestas recientemente por los cambios de propiedad en Icollantas, Granahorrar, Caracol, Aces, Inextra, Simesa y Fabricato.
Tras un año de intensos estudios, propuestas y contrapropuestas, análisis financieros y la tasación de valores, que siempre llegaban a las 10 cifras, el Banco de Colombia y varias empresas del conglomerado Grancolombiano acaban de vender su participación en Diners por $4.555 millones a la Compañía Comercial e Industrial La Sabana, Avesco Limitada, matriz de la cadena de asaderos de pollo Kokoriko.
Es el final de parte de la recuperación de dineros que entidades que dependian del Grupo Grancolombiano adeudaban al Banco de Colombia, obligaciones que llevaron a la oficialización del establecimiento bancario y de grandes financieras nacionales como Pronta, Comercial Grancolombiana (hoy Prisa) y Granfinanciera.
Diners inicio operaciones en 1962 por la iniciativa de un grupo compuesto por 14 personalidades, encabezadas por Ernesto Carlos Martelo, quien obtuvo para Colombia la concesión de The Diners Club International. En 1971 aborbió a Inversiones Diners y cambió su nombre por el de Diners Club de Colombia S.A.
Un año más tarde recibió la vinculación del Grupo Grancolombiano que por esa época comenzaba a tomar fuerza. En 1979, la Superintendencia Bancaria sometió a su vigilancia a Diners y muy pronto pasó a figurar entre las 100 mayores empresas del país. Tras la crisis que se precipitó en el Grupo Grancolombiano en 1983, Diners quedó a la venta cuando un contrato de fiducia mercantil (administración delegada) asumió directamente a 66 de las 168 compañías manejadas por el conglomerado dirigido por Jaime Michelsen Uribe.
Aunque desde 1914 todos sabían que Diners podía comprarse, sólo en noviembre de 1986 quedó formalmente en venta, cuando el Banco de Colombia logró empezar, con daciones en pago, fiducias y ventas de activos, a sanear la situación financiera del grupo Grancolombiano. Diners era la empresa "bandera" debido a que la crisis casi no la golpeó, y sus utilidades crecieron progresivamente: $38.7 millones en el 83; $89.2 millones en el 84; $299.8 millones en el 85; $438.1 en el 86, y fácilmente podrán llegar a $2,700 millones al finalizar el presente año.

SIN PRESA MALA
El proceso de identificación de potenciales compradores se inició hace un año con la elaboración de un "cuaderno de ventas" que incluyó una lista inicial de 47 prospectos. La versión final de la evaluación financiera de Diners se culminó el 27 de febrero de 1987 con base en una proyección de utilidades a 5 años, traídas a precios de hoy. Entre el 11 de marzo y el 9 de julio fueron contactadas 29 empresas que recibieron el "cuaderno de ventas", mientras que otras 12 sólo fueron objeto de presentaciones orales. Al fin, después de la eliminación de algunos detectados "testaferros" de intereses oscuros, sólo 3 oferentes quedaron en el campo de batalla: Citicorp, el Banco Internacional y Avesco Ltda.
Citicorp Diners Club Inc., organizada bajo las leyes del estado de Nueva York, maneja el sistema Diners en casi todo el mundo y desde 1985 se interesó en la colombiana, para lo cual constituyó dos sociedades, Indinisa y Representanciones Financieras, que buscaban el 97% de Diners Club de Colombia. Pero como las normas sobre inversión extranjera cambiaron en julio pasado, Citicorp realizó propuestas más directas, que no llegaron a concretarse porque nunca sobrepasaron los $4 mil millones. El Banco Internacional, que pertenece al Citibank y a la familia Lloreda del Valle del Cauca, también entró en la "puja", pero sus pretensiones nunca se cristalizaron en una suma apetecible.
Entonces apareció la Compañía Comercial e Industrial La Sabana, Avesco Ltda., creada el 9 de agosto de 1969 por los hermanos Augusto, Eduardo, Antonio y Luis Carlos Robayo Ferro. Se trata de la matriz de venta del pollo asado Kokoriko y de otros productos alimenticios, coma hamburguesas y helados, que se han ido tomando las principales ciudades del país. Antonio y Eduardo han estado vinculados a Avinco, Kokoriko, Monzauto, Porsegurandes, Servicentro Mundial, Comerciales El lago y a Industrias Pimpollo de Occidente, de la cual fueron coinversionistas con Gabriel Camargo, ex dueño del Deportes Tolima, y de quien se separaron en 1974.
La venta de pollo es un negocio próspero: en 1981 representó $565 millones, en el 85 llegó a los $1.500 millones y ahora se estima que sobrepasará los $2 mil millones. Además de ser considerados serios inversionistas, los Robayo hicieron la mejor oferta para comprar Diners Club de Colombia, lo que fue aceptado por el Banco de Colombia, líder vendedor. Así, el pasado 23 de octubre se cristalizó la venta de más de 104 millones de acciones de Diners, que representan el 84.21%, y un valor de $43.68 por acción. El restante 16.79% sigue en cabeza de Misael Pastrana Borrero, Eduardo Martínez Escobar, Nicolás Emiliani Román, los Martelo y Alfredo Araújo Grau, entre otros.
Diners fue avaluada totalmente en $5.409 millones, pero como sólo estaba en venta el 84.21%, la transacción se cristalizó en los $4.555 millones, representados en casi dos terceras partes por el good will de la compañía (25 años de funcionamiento en un mercado posicionado e identificado). No se incluyen dividendos por $550.5 millones decretados en agosto pasado, que se quedarán entre los vendedores. El día de la firma de la venta, Avesco canceló $ 65 millones y el lunes 23 de noviembre pagó $1.235 millones, con lo que se consigue, peso sobre peso, el 30% de cuota inicial.
Otros $ 93 millones serán pagados én cuatro cuotas iguales de $23 millones, sin intereses, en agosto y noviembre de 1988, y, en febrero y mayo de 1989. El saldo de $3.163.3 millones será reconocido por Avesco al Banco de Colombia en nueve cuotas semestrales de $351.4 millones cada una, en noviembre de 1989, mayo y noviembre de 1990 a 1993. El contrato se reajustará a partir del cuarto mes sobre intereses de la tasa preferencial colombiana DTF más tres puntos, trimestre anticipado, sin superar el 31.45% anual ni ser inferior al 27.45% trimestre anticipado. Los intereses de mora fueron pactados en la tasa preferencial colombiana DTF (promedio de intereses depósitos a 90 días en corporaciones financieras) más 10 puntos.

PROTECCIONES
La venta implica una serie de medidas de protección, para evitar que el patrimonio de Diners se diluya. Las garantías de la transacción son la firma corporativa Kokoriko y la pignoración de las acciones al Banco de Colombia, que las mantiene en prenda mientras se paga la totalidad de la deuda. En caso de concordato, quiebra o embargo de más del 30% de activos de Avesco, la obligación se cobrará por vía ejecutiva. Hay una cláusula penal por incumplimiento igual a $ 500 millones. El comprador se comprometió a: evitar que el nivel de pasivos para con el público supere los niveles aceptados; aprovisionar las deudas de dudoso recaudo, y no dejar deteriorar el valor intrínseco de la acción.
Avesco tampoco podrá pignorar (empeñar o ceder sus derechos) mientras subsista la deuda, sus cuotas en Avinco Ltda. y Kokoriko Ltda. (20 millones en cada una) y en la Industria Avícola de Occidente ($ 43 millones). Esta es una inmovilización de activos que busca también proteger el cumplimiento del contrato. El próximo 30 de noviembre se celebrará una asamblea extraordinaria de accionistas para elegir la nueva junta directiva, al tiempo que dos auditores independientes iniciaron el análisis de los estados financieros, la contabilidad, expedientes, contratos laborales y de servicios de Diners, para emitir el próximo 23 de diciembre su concepto sobre si el precio de venta refleja fielmente la situación financiera de la compañía. Esta fiscalización no cobija al good will.
Diners Club de Colombia enfrenta una demanda judicial por una deuda de US$ 2.7 millones (capital e intereses), que tiene con el Banco de Colombia Panamá. Dos compañías que dependen de Diners, Ediciones Gamma y Cobranzas Beta, recibieron créditos en los que Diners aparece como deudor solidario. Además, las obligaciones fueron responsabilidad de Eduardo Fernández Escobar, quien firmó a nombre de Gamma y Beta. Si Diners es condenada, el Banco de Colombia (vendedor) respondera por el 84.21% del préstamo, pero si es exonerada, Avesco (el comprador) devolverá a la entidad la provisión existente para respaldar la deuda.
El cumplimiento del contrato depende de una condición inexcusable: Diners Club International debe renovar la franquicia otorgada a Diners Club de Colombia para explotar la tarjeta de crédito. Si el 29 de febrero de 1988 no hay renovación, "es como si el contrato no hubiera existido". Por ahora está en vigencia, y, adoptando el lema de Kokoriko, parece que el que ahora "no tiene presa mala" es Diners.

LOS VENDEDORES

ACCIONES PROPIETARIO
41.816.173 BANCO DE COLOMBIA
22.931.045 PRONTA
11.890.492 INVERSIONES Y NEGOCIOS
10.030.749 BANCO DE COLOMBIA (FIDUCIA)
6.247.499 ADMINISTRACIONES Y CONSTRUCCIONES
4.129.161 BANCO DEL COMERCIO
3.394.575 INDISMETRO
1.913.766 INMOBILIARIA INTERNACIONAL
1.093.034 GRANFINANCIERA
526.897 INDUCOM
266.500 PRISA
104.267.157 TOTAL VENDIDO


TASACION DE LA VENTA
(Bases para decretar el valor de venta)

Porcentaje Concepto Valor
100% Patrimonio Diners $1.682.831.140
100% Revaluación activos fijos 400.000.000
100% Good Will Diners 3.326.519.145

5.409.350 285
84.21% Parte de Diners vendida 4.555.356.616






















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