Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2008/06/21 00:00

Sobrevivir al ‘verde’

La caída del dólar es un golpe mortal para muchos y una gran oportunidad para otros. ¿Quiénes ganan y quiénes pierden con la revaluación?

Gildardo Gómez está sufriendo, porque lo que le envían sus hijos desde Estados Unidos ya no le alcanza para sus gastos

Tener un sueldo en dólares era un signo de estatus hace un par de años. Así lo recuerda Adriana Venegas* con algo de nostalgia; en 2004 empezó a trabajar para una multinacional y además de las excelentes posibilidades profesionales, lo que más la motivó fue la idea de ganar en una moneda dura. Pero no se imaginaba lo que le corría pierna arriba.

Empezó con un salario cercano a los 2.300 dólares, es decir 6,5 millones de pesos de la época y tendría horario de oficina. Hoy, el balance es catastrófico. Aunque su salario nominal ha subido a 2.600 dólares (es decir, eso le han aumentado en la compañía), el ingreso en pesos sólo se traduce a 4,25 millones. En estricto sentido, su sueldo, en vez de subir, ha caído 34 por ciento durante estos cuatro años. Y sus jornadas de trabajo se han alargado hasta altas horas de la noche, porque ha tenido que saltar matojos para cubrir su creciente déficit. "Por fortuna, no tengo contrato de exclusividad con mi empresa, lo que me ha permitido balancear mis ingresos, pero la situación es muy complicada", explicó. Ese es el drama de ganar en los hoy pinches y devaluados dólares.

Así también le ocurre a Gildardo Hernández. Él recibe de sus hijos un promedio de 500 dólares mensuales desde Estados Unidos. Esos recursos ya no alcanzan para cubrir todos sus gastos. Ha tenido que pedirles que le envíen más o empezará a endeudarse. Ellos no entienden cómo su papá aumenta sus gastos un 20 por ciento en apenas cinco meses; Hernández tiene que dárselas de economista y explicar que hoy Colombia es un país atractivo y por esa razón el peso vale más, o mejor, el dólar vale menos.

El 'dólar blando' tiene en jaque a muchos países del mundo. Pero en Colombia la situación ha sido dramática y más con las bajas en el precio de la divisa durante la semana pasada, que pusieron esta moneda cerca de los 1.650 pesos, el menor nivel de la última década.

Los hoteleros están colgados del techo. La revaluación no sólo convirtió el país en un lugar más caro para los visitantes internacionales, sino que hizo que muchos turistas nacionales ahora prefieran irse para el exterior.

Samanta Arango, una trabajadora independiente, es una de las que en vez de ir a Cartagena decidió cambiar de destino, alistó sus maletas y a comienzos de este año hizo un viaje por Las Vegas, Miami y Orlando. Los costos fueron proporcionalmente más bajos que viajar dentro de la misma Colombia. "No sólo hay facilidades por los precios de los tiquetes aéreos; cuando uno paga con tarjeta de crédito en el exterior, la deuda se liquida en el extracto a la tasa vigente en el mercado, que hoy está muy bajita. Cuando hay revaluación, las personas deben aprovechar para viajar el exterior, pues de otra forma no se podría", dijo. Arango volvió al país feliz: compró ropa, partes para computador como tarjetas de video y dos celulares, entre otras cosas. Los precios eran para no creer.

Y muchos piensan como ella, por lo que los hoteleros están con los nervios de punta. El gerente general del Irotama en Santa Marta, Héctor Mario Díaz, explicó que no hay nada que hacer para competir si el dólar está por el piso. Por ejemplo, un resort cuatro estrellas todo incluido en el Caribe puede tener tarifas para chárter de 70 y 80 dólares diarios. En Colombia, la tarifa promedio no está por debajo de 100 dólares. Definitivamente, gastar en 'monedas duras' como el peso es sólo para gente "con billete".

El propio Díaz estuvo recientemente en Hawaii y quedó sorprendido, primero, porque en plena temporada baja, la isla estaba a reventar, y segundo, las tarifas eran baratas. "Un pasaje con Air Canada y dos escalas sale por dos millones y medio por persona ambos trayectos. Y una habitación en un hotel Marriot está en 300 dólares por noche por pareja. En Cartagena esto mismo no se consigue por menos de 500 dólares. A los empresarios hoteleros nos ha tocado bajar costos, sacar personal y comenzar a bajar tarifas. Pero, aun así, si quisiéramos competir de verdad, nos tocaría fijar las mismas tarifas que teníamos en 1998".

La situación ya pasó de castaño a oscuro para unos. Augusto Solano, el presidente de Asocolflores, vive una de las peores pesadillas de su vida profesional; los exportadores de flores son unos de los que más sufren con la revaluación. Cada vez que cae el precio del dólar un peso, los balances de estas empresas sufren un golpe millonario; según Solano, la revaluación les ha quitado dos billones de pesos en ingresos a los floricultores; ningún sector tendría cómo compensar una caída así.

La historia no sólo es preocupante para las grandes empresas y los sectores de renombre. Martha Peña es la directora del Instituto Popular de Capacitación (IPC), una ONG que trabaja por los Derechos Humanos en Antioquia. El tamaño de los programas de cooperación internacional se define en dólares: hay programas de 80.000 dólares, de 100.000 dólares, etcétera. "A las ONG nos interesan los objetivos propuestos y habitualmente no nos fijamos en los problemas de costos. Pero hoy el asunto ya es muy grave. Lo que hacíamos antes con 100 dólares no podemos hacerlo con menos de 140", explicó. Así que la única salida es ajustarse, pero en este caso, el dilema es más grande; los recortes significan cerrarles opciones a poblaciones muy golpeadas por la violencia, el desplazamiento o la pobreza.

¿Hay ganadores?

El panorama con la revaluación no es oscuro para todos. Además de los turistas colombianos que viajan al exterior, unos de los más beneficiados son los consumidores de productos como electrodomésticos o computadores, que son importados. Adriana Diazgranados, una joven empleada, acabó de hacerse a un gangazo con un portátil: pagó 1,4 millones de pesos por un Dell de 160 gigas de memoria en disco duro y muchos otros 'gadgets'. "Yo no había planeado comprar computador, pero ante esta promoción, me decidí. Esos mismos computadores hace un tiempo valían más de dos millones de pesos", explicó.

Es lo mismo que le ocurrió a Rodrigo Rueda, quien se hizo a una pantalla Sony Bravia de 32 pulgadas en 1,9 millones de pesos. Invirtió su prima en esta compra. "Había otras más baratas, pero esta tenía una tecnología nueva y valía lo mismo que las otras pantallas a las que desplazaba", comentó. Hace unos años, cualquier comprador pasaba de largo por las secciones de tecnología, pues este tipo de pantallas no bajaba de cuatro millones de pesos. La historia realmente ha cambiado.

El gerente en Colombia de Hewlett Packard (HP), Eduardo Rueda, explicó que las ventas de computadores portátiles de HP vienen creciendo a un ritmo de 200 por ciento. Sus ventas están disparadas y la revaluación ha ayudado mucho. Así como estas compañías, todos los productos importados están en realización y sus precios están en niveles bajos.

Es imposible hacer un balance en blanco y negro frente al tema. Evidentemente, muchos sectores están hoy contra la pared; ya se calcula que se han perdido más de 30.000 puestos de trabajo en empresas textileras y floricultoras. Las autoridades están muy preocupadas por el asunto y ya empezaron a tomar medidas para evitar que haya más despidos. Del otro lado, está el consumidor que aprovecha los bajos precios de los productos importados y recibe grandes beneficios. Son las dos caras de una misma moneda, y de una moneda que ahora está más blanda que nunca: el dólar. n

*El nombre fue cambiado a solicitud de la entrevistada.

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