Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/06/11 00:00

“Sólo hay una salida”

Esta semana llega al país el experto Ricardo Hausmann, catedrático de Harvard. SEMANA habló con él sobre las estrategias que deben seguir las empresas colombianas para competir exitosamente en el exterior.

“Sólo hay una salida”

Entre miercoles y jueves de esta semana se celebra en Bogotá el Foro de internacionalización de empresas colombianas, organizado por la facultad de administración de la Universidad de los Andes, Dinero y Portafolio, que convoca a más de 400 empresarios de todo el país. Uno de los conferencistas invitados es el PhD en economía Ricardo Hausmann, de la Universidad de Harvard, antiguo economista en jefe del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y uno de los más importantes gurúes en el tema de comercio internacional. SEMANA: ¿Es la internacionalización la respuesta a los problemas económicos por los que atraviesan las empresas colombianas? Ricardo Hausmann: Sí. Ni siquiera los países con economías grandes pueden depender exclusivamente del mercado interno para crecer. Vender en el extranjero es una estrategia razonable de diversificar riesgos pues no todos los países se encuentran en la misma situación en cada momento. El problema de Colombia es que no ha podido desarrollar en los últimos 200 años nuevos sectores que reemplacen al café. Esta ausencia de dinamismo en la generación de nuevas actividades de exportación es lo que está detrás de los problemas de crecimiento y desarrollo. SEMANA: ¿Qué va a pasar cuando en cuatro años entre en vigencia el Alca? ¿Estarán las empresas colombianas listas? R.H.: Tienen de hoy a 2005 para pensar en las oportunidades que se les irán abriendo con el tiempo. Pero lo más importante es que piensen en las exportaciones que hoy no existen pero que mañana pueden existir. Por ejemplo, si se abre el mercado de jugo de naranja en Estados Unidos, es un mercado infinito. Hasta el momento este sector ha sido muy protegido por el gobierno estadounidense para defender los intereses de los productores de la Florida. Pero cuando llegue el Alca ya no habrá más protección. Y ahí podrá entrar Colombia. Entonces uno podría imaginar el nuevo tipo de inversión agrícola que se podría generar para empezar a producir más y mejores naranjas y llevar jugos a Estados Unidos. SEMANA: ¿Qué factores son clave en un proceso de internacionalización? R.H.: Las alianzas estratégicas. También las fusiones y adquisiciones. Pero, sobre todo, el acceso a crédito barato. Las empresas de países donde el financiamiento es más económico van a salir a tomarse aquellas donde sea más caro. Es una de las razones por las cuales los españoles han estado comprando bancos, empresas eléctricas, telefónicas, petroleras, entre otros. Ellos tienen acceso a un financiamiento en su país mucho más económico y por eso les resulta más fácil internacionalizarse y expandir sus fronteras. SEMANA: La inversión en investigación y desarrollo de las empresas colombianas es mínima. ¿Cómo competir así en un mercado global? R.H.: La ventaja de las ideas es que tienen alas. Lo que hicieron los japoneses y los coreanos fue desarrollar la capacidad de copiar las ideas de los otros. Y eso es parte del proceso de industrialización. De modo que los países que llegan lejos no lo hacen necesariamente porque empiecen siendo los primeros sino porque lo que hacen lo aprenden a producir bien. Entonces tampoco es el fin si no se invierten grandes recursos en investigación y desarrollo. SEMANA: ¿Cuáles son los errores más frecuentes que comete una empresa en un proceso de internacionalización? R.H.: No rediseñar el producto para cada mercado. No adaptarlo al gusto y a las costumbres locales. Una empresa debe ser consciente de que el producto que vende en Colombia no va a ser el mismo que va a vender en Alemania. Muy seguramente tendrá una cantidad de requisitos de diseño o de calidad diferentes. McDonald’s a donde llega adapta sus hamburguesas. En India, por ejemplo, las vende pero no con carne. SEMANA: ¿Qué recomendación les daría a los empresarios colombianos? R.H.: Que piensen en grande. Que salgan de la depresión anímica que han tenido como consecuencia de la última recesión. Que estén listos a identificar las oportunidades que se les van a ir abriendo.

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