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| 6/15/2014 9:00:00 AM

La revolución del café en Colombia

Starbucks, la mayor cadena de tiendas de café del mundo, comienza a operar en Colombia en medio de un mercado que se expande a gran velocidad.

En los próximos días, Starbucks abre sus primeros locales en Bogotá. El gigante de Seattle (Estados Unidos) con cerca de 20.000 tiendas de café en todo el mundo, llega cuando el consumo de la bebida está en pleno crecimiento en Colombia. 

Su arribo coincide también con el auge de las tiendas de café, un mercado en el que nuevos jugadores internacionales se abren paso para competir con marcas locales cada vez más posicionadas, como la cadena Juan Valdez, la marca insignia de los cafeteros colombianos.
Starbucks, que llega de la mano de Alsea –el operador de restaurantes más grande de México– y del Grupo Nutresa –el principal productor de alimentos de Colombia– abrirá en el segundo semestre cinco tiendas y planea llegar a las 50 en los próximos cinco años.

Pero no solo el gigante mundial está aterrizando en Colombia. Otros jugadores también están llegando. En los próximos días Nespresso, la marca de la multinacional suiza Nestlé, líder en la comercialización de café en cápsulas, también abrirá un local en Bogota, en el centro comercial Andino. Colombia es el cuarto país de América Latina donde arriba esta marca que tiene 320 tiendas de lujo en 60 países. Jean–Marc Duvoisin, director general de la compañía, anunció recientemente que ofrecerán 22 variedades de grano de los cuales dos son del Cauca y Santander. 

Analistas del mercado creen que el país está viviendo una auténtica revolución del café. Según el censo de Infocomercio, en Colombia hay cerca de 10.900 establecimientos dedicados a la venta de café, entre los que se encuentran, no solo los sitios especializados, sino las cafeterías de barrio. Es decir, que en menos de una década estos establecimientos se triplicaron. 

Este segmento se está reacomodando todos los días. Hace dos años llegaron los grandes grupos italianos Segafredo Zanetti y Café Lavazza, líderes en café espresso, que compiten con marcas que estaban en el mercado como Illy Café y Diletto.

Otras multinacionales de comidas rápidas, como McDonald’s, también vieron en la venta de la bebida un gran nicho. A través de sus tiendas McCafé comercializan grano 100 por ciento colombiano y cuenta con baristas especializados. 

Dunkin’Donuts, con 167 tiendas en el país, tiene previsto abrir otros 70 puntos en la próxima década, donde el café será uno de sus productos centrales.

Pero ante la fuerte competencia extranjera en este segmento, los locales han dado una gran batalla. Hernán Méndez, presidente de Procafecol, empresa de los cafeteros, propietaria de la marca Juan Valdez, afirma que la entrada de nuevos jugadores es un incentivo para que las tiendas locales compitan con las globales y adopten estándares internacionales. 

La cadena Juan Valdez , que nació en 2002, tiene 277 tiendas en Colombia y 12 países más. En el segundo semestre abrirá otros diez locales en el país y a través del modelo de franquicias arribará a Bolivia y Paraguay. Con más de una década de experiencia, han decidido que el siguiente paso en la fase de expansión internacional de Juan Valdez es Estados Unidos, la casa de Starbucks. El plan estratégico de Procafecol incluye la apertura de 60 locales en los próximos años en La Florida. 

Otra de las cadenas locales que ve con gran expectativa esta mayor competencia es Oma, que abrió su primer local en Bogotá en 1970. La firma, que pertenece en un 85 por ciento a Mesoamérica, un fondo de inversión centroamericano, tiene 230 tiendas en el país. 

Ricardo Ospina, presidente de Operaciones de Rescafé que maneja la marca Oma, ve en la entrada de Starbucks y de otros competidores una gran oportunidad de acelerar el crecimiento de la categoría de cafés especiales y volver más relevantes las tiendas especializadas. Oma planea abrir este año 20 tiendas.

También hay otras compañías tras los consumidores de café y compiten hombro a hombro con las grandes tiendas. Muchos son establecimientos originados en las regiones cafeteras, pero que ampliaron su campo de acción a las grandes ciudades y están exportando. 

Sergio Oviedo, gerente general de Café El Gualilo, de Bucaramanga, considera que hay mercado para todos y así lo demuestra el hecho de que las tiendas de café especializado están creciendo a un ritmo de 20 por ciento anual. “La competencia es sana, más ahora que el consumidor colombiano está apreciando el café de calidad”, dice. En menos de dos años esperan tener 50 tiendas en el país y exportar café tostado y molido, aprovechando la zona franca de Santander. 

Café Quindío, de Armenia, es otro buen ejemplo de este tipo de tiendas. Actualmente exporta a varios países y está evaluando el modelo de franquicias para seguir creciendo. Café Quindío hace énfasis especial en los granos de origen, entre ellos los de Quindío, Quimbaya y Pijao. 

Consumo en alza

Detrás de este auge de tiendas de café hay varios factores. Uno de ellos es la gran oferta de productos, el desarrollo de cafés de origen (provenientes de una región o de una finca en particular) y las experiencias que ofrecen los sitios. Nubia Motta, gerente de Café Quindío, de Armenia, dice que alrededor de una taza de café no solo se comparte con los amigos sino que se cierran negocios. 

Para Manuel Barbosa, socio de Azahar, una tienda independiente, la forma de tomar café en Colombia ha evolucionado. “Así como se cata y se degusta un buen vino lo mismo pasa con una taza de café”, anota este empresario que ofrece cafés de origen de Huila, Antioquia, Santander y Quindío.  

Azahar nació como una tostadora y exportadora de café pero decidió dar el siguiente paso y crear su propia tienda. De este grupo de emprendedores hacen parte otras compañías como Amor Perfecto, que tiene una gran línea de cafés de alta calidad y promueve la formación de baristas, o café San Alberto, que ha ganado varios premios internacionales. 

Estos y muchos otros empresarios nacionales y extranjeros están promoviendo el consumo del café, en un país que pese a tener una larga tradición cafetera, paradójicamente ha tenido uno de los consumos más bajos del grano frente a otras naciones. 

Mientras países nórdicos como Finlandia o Noruega tienen un consumo per cápita de diez kilos al año, y algunas naciones europeas como Italia y España superan los cuatro kilos, Colombia se había mantenido muy por debajo, con un consumo, que según cifras de la Organización Internacional del Café (OIC) no llega a los dos kilos por persona. 

Pero el panorama está cambiando. Después de 20 años estancado, el consumo comenzó a repuntar en los últimos tres años. En 2013 el crecimiento en la venta de café empacado, es decir, el de supermercados y grandes superficies, fue de 2,7 por ciento, dice Ana María Sierra, directora del Programa Toma Café, que se dedica a incentivar el consumo de esta bebida en el país. El año pasado para consumo interno se destinaron 1,5 millones de sacos.  

Según Sierra solo el mercado de café empacado (tostado, molido y liofilizado) mueve alrededor de 1 billón de pesos al año, pero si se tuvieran en cuenta las ventas de los establecimientos que comercializan esta bebida las cifras serían extraordinarias.

Los expertos consideran que en el tipo de café Premium –de mayor calidad–, es donde más espacio hay para crecer en Colombia. Este segmento representa cerca del 5 por ciento del mercado. En 2012 creció 12,1 por ciento y el año pasado el aumento fue de 8,21 por ciento. 

Precisamente, las tiendas están incentivando el consumo de café de mejor calidad. Y esta es una tendencia que de acuerdo con Sierra, se está trasladando a las cafeterías de barrio que están comprando cada vez más máquinas y equipos estandarizados para ofrecer cafés de mejor calidad.

El programa Toma Café también ha sido clave para fomentar el consumo a través de programas para estimular la demanda, fortalecer la oferta y entrenar a baristas. Como resultado de estos esfuerzos y de la apertura de tiendas, ahora muchos colombianos toman más café fuera de casa. Mientras en 2007 el 70 por ciento del consumo de esta bebida se hacía en los hogares y el 30 por ciento en las tiendas, hoy esa tendencia está cambiando y la relación se acerca a 50/50.

En la medida en que crezcan las tiendas especializadas aumentará más la demanda de este producto. Starbucks, por ejemplo, anunció que no solo ofrecerá 100 por ciento café nacional en los locales del país sino en sus más de 19.000 establecimientos en el exterior. 

La multinacional es uno de los principales compradores del grano nacional con alrededor de 500.000 sacos al año. Por su parte Nespresso reveló que el 80 por ciento del café que venderá será nacional. Lo importante es que ahora los colombianos están apreciando más esta tradicional bebida, reconocida mundialmente, y de las que viven más de 500.000 familias que cultivan el grano en el país. 
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