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| 7/2/1990 12:00:00 AM

SUENAN TIMBRES

Las finanzas del Gobierno Nacional presentan de nuevo graves desajustes, según la Contraloría General de la República.

Los años electorales suelen ir acompañados de aumentos en los gastos del gobierno nacional. Y 1990 no parece la excepción. En los tres primeros meses, los pagos de la Tesorería General de la República se incrementaron en un 44% con respecto a los realizados en el mismo período de 1989. A diferencia de otros años, sin embargo, en está ocasión el gobierno tenía con qué hacer esos pagos. Gracias a las utilidades obtenidas con el manejo de las divisas que ingresan al Banco de la República (que se registran en la llamada Cuenta Especial de Cambios), los ingresos del gobierno crecieron en un 52% en el primer trimestre.
A pesar de la época, por lo tanto, el gobierno puede presentar un resultado favorable en lo que respecta a las finanzas del sector central. El déficit de operaciones efectivas de dicho sector, en relación con el producto interno bruto, se redujo del 2.34% en 1989 al 1.63% en 1990, de acuerdo con la última "Coyuntura Fiscal" de la Contraloría General de la República. Esta última cifra no está muy lejos, además, de lo presupuestado al comienzo del año (1.39%), que es la meta que figura en los programas presentados a los organismos internacionales de crédito para facilitar el desembolso de nuevos créditos .
Por el lado del sector descentralizado, en cambio, las cosas no parecen marchar igual de bien. Por causas totalmente ajenas a los ajetreos de una elección, como el deterioro de las finanzas del Fondo Nacional del Café y la incapacidad para resolver los problemas de Carbocol, el sector eléctrico y el Metro de Medellín, la diferencia entre los ingresos y los gastos del conjunto de entidades descentralizadas sigue siendo un dolor de cabeza para el equipo económico de la saliente administración.
De acuerdo con el programa macroeconómico del gobierno, el conjunto de las entidades descentralizadas no debe arrojar un déficit superior al 0.80% del PIB al terminar 1990 (incluyendo al Fondo Nacional del Café). Transcurridos tres meses, empero, el desajuste de dicho sector llega a 2.16%, cifra que contrasta ampliamente con un superávit de 2.52% obtenido en el primer trimestre del año pasado.
Uno de los principales responsables es el café. Contrario a lo que sucedía hace un año, cuando el grano registraba cotizaciones bastante aceptables en los mercados internacionales, en el primer trimestre de 1990 las finanzas del Fondo Nacional del Café se resintieron por el rompimiento del Acuerdo Internacional del grano, ocurrido a mediados del año pasado. Al terminar el mes de marzo, en efecto, el Fondo presentaba un déficit de operaciones efectivas del orden de los $11 mil millones.
La situación del Fondo se explica por el aumento en los desembolsos para la compra de la cosecha, que este año parece "pintar" bastante bien, y por los subsidios que la entidad ha tenido que otorgar a los exportadores para mantenerlos en el mercado internacional. El Fondo, de acuerdo con el informe de la Contraloría,"transfirio $ 13.185 millones a los exportadores privados, en aras del sostenimiento del precio interno" .
El sector eléctrico, por su parte, continúa siendo un verdadero "hoyo negro" para las finanzas del gobierno nacional. Al terminar el primer trimestre su déficit efectivo superaba los $26.000 millones y las perspectivas de superarlo eran muy pocas. En el tire y afloje con el Banco Mundial sobre los ajustes que se deben introducir al sector para obtener una mayor ayuda financiera de la entidad multilateral, el gobierno sigue llevando la peor parte. El Banco insiste en la necesidad de incrementar sustancialmente las tarifas del servicio. Pero, consciente de su costo político, el equipo económico de la saliente administración reitera que se deben buscar otras alternativas. Entre tanto, el Banco sigue sin desembolsar los 75 millones de dólares finales de un crédito contratado precisamente para tratar de remediar algunos de los mayores problemas del sector.
Algo similar sucede con el Metro de Medellín. Ni para adelante, ni para atrás. Y los costos financieros siguen corriendo, provocando un permanente déficit efectivo de recursos. A pesar de que las obras están paralizadas, el Metro arrojó un déficit superior a los $3 mil millones en los tres primeros meses del año.
Para complicar las cosas, el Idema, que había logrado solucionar en años anteriores gran parte de sus problemas financieros, se ha convertido de nuevo en una entidad deficitaria. De acuerdo con el informe de la Contraloría General de la República, la diferencia entre los ingresos y los gastos de la entidad en el primer trimestre, llegó a $10 mil millones, "como resultado de un mayor volumen de compras de arroz y de los altos costos financieros en que se incurrió para su tarea de almacenamiento".
La situación del Idema se ha tornado tan complicada, según la Contraloría, que el Gobierno ha colocado la entidad en la mira del recientemente creado Consejo Nacional de Política Fiscal, Confis, para que éste realice un estricto seguimiento de las operaciones de caja de la empresa.
Otra entidad, que a pesar de arrojar superávit en los primeros meses del año presenta también un comportamiento negativo, de acuerdo con el informe, es el Instituto de Seguros Sociales. "Los resultados de las finanzas del ISS durante el primer trimestre de 1990 revelan que la entidad permanece en una situación preocupante. En el período no se realizó ningún tipo de inversión en bonos de valor constante, debido a que los ingresos percibidos escasamente permitieron cumplir con los compromisos corrientes, es decir, no hubo la posibilidad de incrementar las provisiones necesarias para el pago de futuras pensiones".
Las perspectivas en esta materia son bastante negras, según la Contraloría. "Bajo este panorama- señala en el informe- las pensiones a cargo del Instituto, por no estar financiadas adecuadamente, terminarán siendo pagadas con parte del presupuesto de la Nación".
Con respecto a Ecopetrol, que se convirtió en los últimos años en una especie de "gallinita de los huevos de oro" para el sector público, el informe señala que la reanudación de los atentados contra los oleoductos y los fuertes aumentos registrados en los precios de la gasolina en el mercado mundial, tuvieron un efecto negativo sobre las finanzas de la entidad. Los ocho atentados que sufrió el oleoducto Caño Limón-Coveñas en los tres primeros meses del año provocaron una reducción de 32 mil barriles en la producción diaria del país. Los incrementos en los precios de la gasolina, por su parte, sumados a unas mayores compras provocadas por el cierre para mantenimiento de las refinerías del país, hicieron que los gastos de importación de la empresa se incrementaran en un 186%.
Desgraciadamente, la empresa estatal no suministró en su oportunidad a la Contraloría, la información sobre sus resultados financieros del primer trimestre. Por deducción, sin embargo, no deben ser muy positivos, ya que descontadas las empresas mas problemáticas desde el punto de vista fiscal (a las cuales hemos hecho referencia), el sector descentralizado sigue arrojando un déficit cercano.al 1% del PIB. No es de extrañar por eso que ya se esté hablando nuevamente de la posibilidad de otro aumento en el precio interno de los combustibles.
La situación en materia fiscal, por tanto, no parece la mejor. Y dadas las dificultades que enfrentan las empresas "problema", es muy difícil que se pueda mejorar la situación en el corto plazo. Lo que quiere decir que el nuevo gobierno recibirá un país menos ajustado de lo que se pensaba. Y esa no será una buena carta de presentación para salir a buscar dinero en los mercados internacionales. No son raras por ello, las advertencias hechas recientemente por el equipo económico en relación con la necesidad de un nuevo ajuste fiscal. Para muchos observadores, mañana puede ser tarde.
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