Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1987/01/05 00:00

TARJETA ROJA

General Motors paga 700 millones para desprenderse de su más crítico accionista

TARJETA ROJA

Para ser un hombre con una fortuna personal estimada en más de 2 mil millones de dólares Henry Ross Perot está descubriendo que tanto dinero no lo compra todo. Esa es, por lo menos, la conclusión que debe estar sacando el millonario tejano después de los sucesos de la semana pasada cuando la junta directiva de la General Motors lo "invitó" a vender las acciones que Perot tenía en el conglomerado industrial y deshaciéndose de paso de uno de sus más enconados críticos. Un cheque por 700 millones de dólares fue girado por GM a cambio de 11.5 millones de acciones clase E de la empresa (pagadas a más del doble de su valor en la bolsa), que hacían de H. R. el accionista individual más grande de un imperio que, aparte de automóviles, fabrica desde robots hasta piezas para naves espaciales.
La salida de Perot acabó siendo el epílogo de una de las historias más interesantes en la lucha por el poder de una compañía del tamaño de GM. Todo comenzó a mediados de 1984 cuando el presidente de la General Roger B. Smith, anunció la adquisición de Electronic Data Systems por la suma de 2.500 millones de dólares. Smith, cuyo objetivo a largo plazo es el de preparar tecnológicannente a la General para que esta pueda resistir la competencia japonesa y norteamericana hasta bien entrado el siglo XXI, necesitaba el apoyo de EDS -compañía especializada en el montaje, adecuación y manejo de computadores- para lograr su meta. En ese entonces, todos los observadores reconocieron que la compra le caía como anillo al dedo a GM y que EDS sería definitivo al colocar su experiencia en sistemas al servicio del conglomerado industrial.
La nueva adquisición, sin embargo, no venía sola. Al adquirir EDS Smith se ganó de "encime" a su fundador y presidente: Ross Perot. Nacido al oriente de Texas en junio de 1930, Perot tiene una personalidad completamente opuesta a la del presidente de la General Motors. Mientras este últsmo es un ejecutivo que ha ascendido peldaño a peldaño la escalera de la corporación, Perot en ese entonces era ya una verdadera leyenda en el mundo de los negocios. Todavía hoy se recuerda que a comienzos de los años 60 el millonario tejano renunció a su posición de mejor vendedor en la IBM para fundar una compañía, EDS, que se iba a encargar, no de construir computadores, sino de decirle a la gente para qué servían, cómo se instalaban y de qué manera se les podía utilizar. La terquedad de Perot se impuso al escepticismo de sus conocidos y esa inversión inicial de mil dólares fue creciendo hasta el punto que en 1984, cuando se le vendió a la General Motors, EDS contaba con 15.000 empleados y ventas por unos 800 millones de dólares.
Por la venta de EDS, Perot recibió cerca de 1.200 millones de dólares en efectivo, un paquete de acciones de GM, un puesto en su junta directiva y el convenio de continuar como presidente de EDS. Al comienzo el matrimonio pareció funcionar y tanto Perot como EDS dieron la impresión de haberse integrado bien al nuevo trato. La luna de miel, sin embargo, fue corta. La primera pelea grande sobrevino hace un año cuando Perot fue el único miembro de junta que se opuso a la compra de Hughes Aircraft por parte de GM, en algo más de 5 mil millones de dólares. Mientras que Smith afirmaba que el avance tecnológico de Hughes -cuyas muchas actividades incluyen la de ser contratista de la NASA- era indispensable dentro de los planes de desarrollo de la General, Perot afirmaba que la compra era un gasto absurdo de dinero. A partir de ese momento las cosas empezaron a agriarse. El millonario tejano empezó a hablar cada vez más en contra de la burocracia existente en la General y a pedirle a sus ejecutivos que bajaran de sus inmaculadas oficinas en Detroit a la realidad.
Entre las cosas que más le molestaron se incluyó el privilegio de los ejecutivos de tener garajes con calefacción y el de los directivos de poder cambiar de carro, por cuenta de la compañía, cada tres meses. En respuesta, Perot empezó a disfrazarse de paisano y comprar sus carros en cualquier agencia, tal como si fuera un ciudadano común y corriente. Lo que encontró, al parecer no le gustó y las reuniones de junta de GM se volvieron tensas y agrias. Perot pedía cambiar y el resto de la junta y Smith se mantenían en sus trece.
Como si lo anterior fuera poco, también había problemas con EDS. A pesar de ser propiedad de GM, la compra de esta fue financiada con acciones clase E que pagan dividendos con base en las utilidades de la división. Por tanto, con un mercado cautivo, EDS empezó a cobrarle a GM un ojo de la cara por los servicios, generando así protestas a todos los niveles.
La tensión llegó a tal extremo que hace unas semanas Perot intentó venderle sus acciones a la ATT. Al fallar el intento, Smith propuso que GM estaría dispuesta a comprar las acciones de Perot a cambio de que este se alejara de una vez por todas. El acuerdo se cristalizó el lunes pasado en Nueva York y a cambio de los 700 millones de dólares, Perot se comprometió a salirse de GM y EDS, a no intentar comprar acciones de GM, a no fundar otra compañía similar a EDS en por lo menos tres años y a abstenerse de hacer declaraciones contra la General, si no quería incurrir en multas de hasta 7.5 millones de dólares.
Aunque Perot aceptó el trato, pidió la solidaridad de los demás accionistas para ser reinstalado en GM y cuestionó si ese dinero no habría sido mejor usado en hacer más eficiente a la empresa sumida cada vez más en problemas. Hace unas pocas semanas se anunció que la General estaba atravesando dificultades de superproducción y la semana pasada se confirmó el cierre temporal de varias plantas y el despido de unos 35 mil operarios para mantener el nivel adecuado de inventarios de autos. Esa circunstancia pareció confirmar las críticas de Perot en el sentido de que la General no está siendo manejada de la mejor manera y que la administración, en vez de cambiar, prefiere callar a sus críticos con dinero. Aunque por ahora parece que Smith ganó la batalla, no se puede decir que la guerra ha terminado. Perot es famoso por su combatividad y es, al fin y al cabo, el mismo hombre que en 1979 organizó el rescate de 2 empleados de EDS detenidos en Irán y que ha financiado profusamente a los "contras" nicaraguenses (la semana pasada se confirmó que le había dado 2 millones de dólares a Oliver North, el militar que coordinaba la financiación de los rebeldes desde la Casa Blanca). Por lo tanto es difícil para Smith decir que Perot es historia, porque la experiencia indica que, para el millonario tejano, lo bueno hasta ahora está comenzando.

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