Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1996/08/19 00:00

TELEFONO ROTO

La demanda de Telecom que le permite mantener unidas la telefonía local y la de larga distancia dejó un mal sabor en el sector de las telecomunicaciones.

TELEFONO ROTO

Cuando Estados Unidos decidió abrirles las puertas a los privados para que prestaran el servicio de larga distancia, la primera regla del juego fue que AT&T se dividiera, de manera que una parte del gigante pulpo se quedara sólo con el negocio de larga distancia y las nuevas se encargaran de la telefonía local. En Chile, cuando arrancó el proceso, la condición que le puso el gobierno a la CTC, que tenía el 80 por ciento de las líneas de telefonía local, era que para entrar a la larga distancia tenía que conformar una nueva empresa que prestara exclusivamente ese servicio. La intención, en los dos casos, era evitar que un monopolio abusara de su posición dominante y alejar cualquier asomo de competencia desleal. Pero mientras ese fue el rumbo al otro lado de las fronteras, aquí en Colombia el Consejo de Estado aceptó el 11 de julio una demanda de Telecom en el sentido de que la empresa no podía ser dividida en dos, lo que habría implicado que el servicio de larga distancia funcionara separado al de telefonía local. Todos los observadores consideran que el Consejo de Estado tuvo razones jurídicas para tomar la decisión, pues su argumento fue que la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones no tenía competencia para hacer tal división, pues el cambio de estructura de una empresa industrial y comercial del Estado debe hacerse mediante ley orgánica. Sin embargo dejó un muy mal sabor entre los inversionistas el hecho de que haya sido Telecom la que puso la demanda que hace menos atractivo el negocio para los privados, que serían básicamente los grupos Santo Domingo -aliado con EPM, Emcali y el consorcio Global One- y Sarmiento Angulo -con MCI, ETB y Bell Canada-. "Es muy irónico que mientras el gobierno decide hacer apertura y anuncia que está interesado en privatizar, una empresa que pertenece al Estado pretenda dejar sin piso la licitación de la larga distancia", dijo a SEMANA el vocero de uno de ellos. Julio Molano, presidente de Telecom, se defiende diciendo que "el haber puesto la demanda no significa que el gobierno esté o no de acuerdo con el proceso. Y por el contrario, creo que le da solidez, pues había una inconsistencia jurídica y es mejor que se aclare ahora y no cuando la privatización esté en marcha". El problema para los privados es que a pesar de que la decisión del Consejo de Estado no significa que el proceso se frene, sí puede tener consecuencias graves sobre la rentabilidad de la larga distancia. Lo que ocurre es que Telecom puede aprovechar los ingresos que recibe de uno de los negocios para subsidiar al que le esté dando pérdidas. "Eso le permitirá trabajar con las tarifas más económicas del mercado, lo que implicaría competencia desleal", dijo uno de los potenciales inversionistas. El problema es que mientras Telecom fortalece su empresa los privados están asumiendo grandes inversiones, calculadas en 400 millones de dólares, si quieren controlar ellos mismos los sistemas. Así, será difícil que cobren muy barato. No obstante, Julio Molano asegura que la Ley no permite los subsidios cruzados y que, por otro lado, va a haber una contabilidad separada entre los negocios y una contraloría muy vigilante. Pero las implicaciones no son sólo sobre los privados. Otra parte del golpe de la demanda aceptada por el Consejo de Estado cae sobre las telefónicas locales. Oscar Gómez, de las Empresas Públicas de Medellín -EPM- dijo que "mientras nosotros sólo podremos tener el 25 por ciento de la larga distancia, Telecom podrá llegar a prestar el ciento por ciento de la telefonía local. Y en cuanto a las telefónicas pequeñas, no podrán resistir la competencia y terminarán siendo adquiridas por Telecom". Las quejas no se quedan allí. El 15 de julio pasado el gerente de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá -ETB-, Sergio Regueros, le envió una carta a la coordinadora de la Comisión de Regulación de Telecomunicaciones, Hilda María Pardo, en la que le solicita que "ante la evidente influencia de esta decisión -la del Consejo de Estado- en el fortalecimiento de la posición dominante de Telecom en los servicios de larga distancia nacional e internacional, de la manera más atenta me permito solicitar urgentemente la derogatoria de todas las disposiciones reglamentarias que impiden la prestación directa y sin necesidad de concesión, licencia o permiso del servicio de larga distancia nacional e internacional por parte de las empresas de telecomunicaciones locales". En su concepto, si eso no se hace, "se tendría el absurdo de que Telecom de manera inmediata pueda integrar verticalmente sus servicios de larga distancia con los de telefonía local". Según Regueros, cualquier decisión contraria a su posición implicaría una indebida e ilegal protección a Telecom, así como un total rompimiento de los principios básicos de universalidad del servicio, estímulo a la competencia, atracción del capital privado, libre acceso a los servicios, la convergencia en los servicios de telecomunicaciones y una clara desorientación del proceso de planeación del sector de telecomunicaciones en Colombia. Julio Molano no está de acuerdo con las apreciaciones de Regueros. Según él, "la posición dominante la tienen claramente las telefónicas locales y no las empresas de larga distancia. Todas las llamadas de larga distancia tienen que enrutarse a través de la red de las locales". Agrega que, en tanto que Telecom hará una inversión de 600 millones de dólares para entrar al servicio de telefonía local, las telefónicas sólo tendrán que invertir unos 150 millones de dólares para ingresar al de larga distancia.
Linea al rojo
Lo cierto es que a Telecom le están llegando dardos por todos lados. Los privados que han pensado entrar a la puja consideran que son muchos los obstáculos que hay en torno del proceso como para agregarle uno más. "Hay demasiados temas de la parte regulatoria que están por definir, y la mayoría tienen que ver con Telecom, pero por lo que ha demostrado, no está muy interesada en sentarse a la mesa a discutirlos", dijo uno de ellos. Se trata, por ejemplo, de las tarifas que cobraría por el uso de circuitos y satélites que les permitan llegar a lugares a donde su infraestructura no les alcanza, o bien, las condiciones en las cuales ellos podrían acceder al cable submarino de Telecom para enviar las llamadas internacionales. Pero más allá de todas estas consideraciones, lo cierto es que hay quienes piensan que detrás de todo hay una intención de Telecom de fortalecer su monopolio aun a costa de volver poco atractivo el sector de las telecomunicaciones para los particulares. Para los analistas, el caso de la larga distancia es el más claro ejemplo. Sin embargo está también la historia de la televisión por cable. De acuerdo con un proyecto de reglamento de la Comisión Nacional de Televisión, quedaría prohibido el uso del espectro electromagnético por parte de las empresas concesionarias de ese negocio, lo que implicaría que tendrían que alquilar las redes del Estado. Como dijo hace unos días a SEMANA el gerente de TV Cable Bogotá, Augusto Márquez, "es muy raro que los estudios para la Cntv los haga el Itec, un instituto que pertenece a Telecom, que es precisamente la empresa que pretende alquilar las redes a los particulares". No obstante el proyecto está aún en remojo, pues hay plazo hasta esta semana para que quienes no estén de acuerdo expongan sus puntos de vista. Luego de eso sí saldrá el texto definitivo. Un experto en el tema dijo que "lo que está quedando en claro es que Telecom está abusando de su posición". Y citó como ejemplo el hecho de que le haya propuesto hace algunas semanas a la Empresa de Energía de Bogotá -EEB- la firma de un contrato para el uso de ductos y postes, con los que podría llevar a los hogares señales de telefonía y televisión, cuyo pago inicial sería de 10 millones de dólares. Durante los años siguientes las cifras serían superiores a los siete millones y en el 2000 podría llegar a los 25 millones. "Entre todos los que tenemos ese tipo de contratos pagamos si acaso un millón de dólares. Así, ¿cómo nos van a voltear a mirar?", agregó. El gerente de la EEB, Fabio Chaparro, dice que Telecom moverá un volumen mayor, y por eso pagará más, aunque advierte que el contrato aún no está firmado pues la estatal de las telecomunicaciones tiene que garantizar el cumplimiento de sus proyecciones, y por ende de sus pagos. Pero más allá de eso, los que están metidos en el negocio consideran que Telecom está haciendo ofertas que ponen en desventaja a los inversionistas privados. Otra crítica a Telecom tiene que ver con la telefonía celular. Julio Molano ha manifestado que cuando se haga la apertura de la larga distancia, en marzo de 1997, así como los usuarios de la red fija podrán escoger entre tres compañías para hacer sus llamadas, los de celular también deben tener la opción de escoger. En la actualidad sólo pueden utilizar la red celular para la larga distancia. Peter Burrowes, presidente de Comcel, dijo que "en el contrato está estipulado que nosotros podemos transportar nuestras propias señales, siempre y cuando exista una compañía celular en ambos lados. Además, el volumen que pueden representar las llamadas de larga distancia por celular no son ni el 1,0 por ciento del total, de manera que no hay porqué armar tormenta en un vaso de agua". Todos estos hechos son ingredientes de una torta que le ha amargado un poco el sabor a los interesados en el sector de las telecomunicaciones en Colombia. Y lo peor es que nadie sabe si la mezcla puede llegar a dañarle al gobierno la apertura de la telefonía de larga distancia a los inversionistas privados. Sin embargo, pese a las críticas, hay quienes consideran que Julio Molano está en su derecho de fortalecer la estatal de las telecomunicaciones, y como dijo alguien que está metido en el negocio, "es de esas personas que uno quisiera tener en su empresa, pero no en la competencia".

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.