Viernes, 19 de diciembre de 2014

| 1990/12/10 00:00

TIEMPOS DE TORMENTA

Lo peor de los problemas cafeteros vendrá en los próximos doce meses, según la federación.

TIEMPOS DE TORMENTA


Hay un dicho popular que asegura que los males nunca vienen solos. Si su validez fuera puesta en duda, los cafeteros del país estarían dispuestos a corroborarla. Porque la verdad es que las noticias que recibieron la semana pasada no son nada alentadoras .

La primera la dio el Gerente General de la Federación Nacional de Cafeteros, Jorge Cárdenas Gutiérrez, quien aseguró que la crisis cafetera que viven los países productores desde la liberación del mercado, en julio de 1989, todavía no ha tocado fondo. Según el funcionario, los países consumidores han acumulado existencias que superan en 13 millones de sacos los niveles normales, lo que hará muy difícil la recuperación de los precios del grano.

La segunda noticia mala salió del Contralor General de la República, Manuel Francisco Becerra Barney. Según Becerra, de continuar las actuales tendencias del mercado, el Fondo Nacional del Café, sosten de los productores en los últimos 50 años, podría desaparecer en menos de 30 meses.

Como si eso fuera poco, un grupo de técnicos del Instituto Colombiano Agropecuario, ICA, denunció la aparición de la broca en el municipio de Balboa (Risaralda), en pleno centro del eje cafetero, que hasta el momento había permanecido libre del flagelo. Como consecuencia del anuncio, toda la zona fue declarada en cuarentena y la Federación de Cafeteros decidió extremar las medidas para evitar la propagación de la enfermedad hacia los cafetales de Caldas y Quindío.

La situación, pues, no es ni mucho menos de color de rosa. Con menores precios internacionales, sin un mecanismo que permita una efectiva sustentación de precios a nivel interno y con una cosecha afectada por enfermedades como la roya y la broca, nada garantiza en el futuro que la industria cafetera pueda mantener su condición de primera actividad productiva del país.

Cuando se estaba discutiendo, hace poco más de un año, el impacto de una liberación del mercado internacional, pocos se imaginaron que las consecuencias para el país pudieran ser tan graves. En los 15 meses transcurridos desde entonces, la Federación Nacional de Cafeteros y los exportadores privados han hecho un gran esfuerzo por mantener el mercado. En dicho lapso, las exportaciones de café colombiano han alcanzado la cifra récord de 16.6 millones de sacos. Los ingresos, sin embargo, han disminuido en cerca de 130 millones de dólares.

Por fortuna el país contaba con un importante monto de reservas acumuladas en el Fondo Nacional del Café, lo que ha permitido sostener el precio interno del grano a niveles que todavía siguen siendo remunerativos para los productores. Los recursos del Fondo, sin embargo, no son inagotables. Y, como lo dijo el Contralor General de la República, si las tendencias actuales se mantienen en los próximos meses, se agotarán antes de lo que mucha gente creía. En julio de 1989, cuando se rompió el Pacto Mundial Cafetero, los activos del Fondo llegaban a 1.700 millones de dólares. Hoy están en menos de 1.200 millones, y podrían llegar a cero en un lapso de dos años y medio.

Es muy probable, claro, que las cosas no lleguen a ese extremo. A la vuelta de unos meses el mercado tiene que reaccionar, pues Colombia no es el único ni el más perjudicado con la nueva situación. Pero nadie es optimista en el sentido de que las cosas se arreglen antes de un año. Según el Gerente de la Federación, "El mundo tiene mucho café y me da pena decirlo, porque cada vez que lo hago me dicen que estoy haciendo terrorismo, que estoy tumbando los precios. Pero lo dicen los estudios de todos los especialistas. A lo largo de estos 15 meses los productores transfirieron a los compradores 13 millones de sacos más de los que necesitaban. Requerían 70 millones y se les embarcaron 83 millones de sacos en un año. Y en los 16 meses se les han entregado 101 millones de sacos. Todos los grandes compradores, tostadores y comerciantes tienen suficiente café. Y ese café esta allá compitiéndonos a nosotros mismos".
No es gratuito por eso que las cotizaciones del café hayan caído en los últimos 30 días, al consolidarse las cifras sobre cosechas, embarques y existencias en poder de los países consumidores. Y aunque es poco probable que caigan más, lo es todavía menos que se recuperen de manera importante a la vuelta de pocos meses. Para los cafeteros se avecinan por lo tanto tiempos de tormenta. Afortunadamente el país ha venido construyendo refugios fuertes y ya no es cierto aquello que decían los sociólogos centenaristas de que "Colombia es café, o no es".

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