Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1984/04/30 00:00

TIRO AL BLANCO

En un polémico libro, el General Matallana dispara. <BR>agudas críticas al manejo político y militar del país

TIRO AL BLANCO

A penas entraba en circulación la semana pasada, cuando el libro del General en retiro José Joaquín Matallana, "Paz o guerra", comenzó a sacar ampolla en algunos sectores de la opinión pública nacional.
Su autor, un boyacense de 59 años que desde los 16 había comenzado su carrera militar, y cuyas célebres operaciones contra la guerrilla le habían merecido el calificativo de lo que en e] argot militar se conoce con el nombre de "tropero", no dejó de sorprender a la opinión con la publicación de este libro por el que, según sus propias palabras, "no se me escapa que seré mal interpretado", porque "mis apreciaciones sobre la situación (de orden público) y mis conceptos sobre el tratamiento que debiera dársele... difieren sustancialmente en algunos aspectos de lo que parece ser casi una unánime actitud mental y una posición inmodifcable de los altos voceros y mandos de la institución armada".
Las consideraciones del General Matallana, en las que se adivina un claro propósito de conservar un tono sereno y reflexivo, apuntan hacia diversos blancos, incluyendo la organización y "modus operandi" de las Fuerzas Militares y su comportamiento frente al precepto constitucional que les prohibe a sus miembros ser deliberantes; la amnistía otorgada por el actual gobierno a las guerrillas y las razones de su aparente fracaso; y finalmente el tratamiento que le han otorgado los últimos gobiernos colombianos a los diferendos territoriales con Nicaragua y Venezuela, único tema en el que el tono sereno y reflexivo del General parece flaquear un tanto, para aproximarse peligrosamente a la tesis de que el país está llegando a un punto en el que la única salida para conservar su integridad territorial será el enfrentamiento armado con los paises en conflicto.
Especialmente franco y directo se manifiesta Matallana en sus reflexiones sobre las Fuerzas Militares, a las que critica una marcada mentalidad macartista y una filosofía de cumplimiento de su misión muy apegada a los postulados de EE.UU. en lo que se refiere a la "Doctrina de la Seguridad Nacional". Y sostiene que a pesar de que la calidad profesional de las Fuerzas Militares colombianas es incuestionable, su capacidad estratégica es insuficiente, lo que obliga a revisar los términos en los que se ha estado adelantando la lucha antiguerrillera: "En la actual situación del país", opina Matallana, "ni la fuerza pública por si sola puede liquidar el problema de la violencia revolucionaria, ni los grupos akados en armas que buscan el poder pueden lograrlo por la fuerza", una afirmación que a pesar de parecer original resulta, en realidad, un tanto trillada, al haber sido hecha en ocasiones anteriores por autorizados representantes del ejército y la guerrilla.
ANMISTIA ANCHA Y AGENA
A la amnistía concedida por el Presidente Betancur, Matallana le critica haberse ido "al otro extremo de la promulgada en el gobierno de Turbay Ayala,... que fue tan reglamentada que despertó en los grupos armados la razonable sospecha de que se buscaba identificarlos plenamente, localizarlos y luego eliminarlos sistemáticamente". En opinión de Matallana, la amnistia concedida por el actual gobierno fall o "al dejar sin establecer algún requisito o demostración objetiva por parte de los alzados en armas que se acogieran a ella, y tampoco fijó fecha hasta cuándo debía hacerse alguna demostración concreta de acogerse a la amnistfa". Y aceptando que es respetable la tesis sostenida por algunos de que ni el gobierno, ni la Comisión de Paz, y menos aún los mandos militares deben seguir dialogando con quienes a esta fecha, violando la ley de amnistía, siguen usando prendas militares y portindo armas de uso privativo de las Fuerzas Armadas, se pregunta sin embargo si tiene alguna lógica negarse a conversar con los jefes guerrilleros que, a pesar de que permanecen en sus puestos de combate, hacen llamamientos hacia una solución pacífica del conflicto. Sólo escuchándolos, insinúa Matallana, se podrá comprobar "si hay o no sinceridad en sus llamamientos y propósitos solemnemente presentados al Presidente de la República y a la Comisión de Paz"
Curiosamente, las palabras de Matallana adquirían un tinte profético cuando, en la misma semana en la que comenzaba a circular su libro, el gobierno anunciaba que haba comenzado a estudiar el documento de paz firmado entre la Comisión de Paz y el Estado Mayor de las FARC, después de un largo compás de espera en el que la tolerancia para con las guerrillas comenzaba a despertar en algunos sectores de la opinión pública nacional, las más agrias críticas.
LA DELIBERANCIA MILITAR
Bajo un capítulo que con un poco de ironia titula Matallana "La deliberancia en los militares colombianos en los últimos 30 años", el autor analiza la forma como esta prohibición constitucional ha sido desobedecida en multitud de oportunidades a partir de 1953, fecha hasta la cual, afirma, "la norma constitucional... tuvo un acatamiento casi unánime". Evocando el famoso discurso de Alberto Lleras en el Teatro Patria sobre el papel de los militares en la democracia, que tan habilmente desempolvó el Presidente Betancur para solúcionar el "impasse" provocado por las declaraciones del ex ministro de Defensa, General Landazábal, Matallana afirma que "no estoy de acuerdo con que los militares... hagan declaraciones sobre temas políticos, así éstas estén dirigidas contra el Partido Comunista". Pero reconoce que la presencia de un militar en servicio activo en la cartera de Defensa presenta el inconveniente de que está permanentemente expuesto a la "deliberación", por lo que es partidario de la tesis de que el ministro de Defensa en Colombia debe ser un civil. Y después de hacer un recuento de los casos más sonados de llamamiento a calificar servicios de militares en los últimos años, incluyendo casos como el de Ruiz Novoa en el gobierno de Valencia, Pinzón Caicedo en el de Lleras Restrepo, y Valencia Tovar en el de López (el autor se abstiene, discretamente, de mencionar las circunstancias de su propio retiro, ocurrido durante este mismo gobierno), Matallana critica duramente la tolerancia de Turbay Ayala para con las actitudes claramente deliberantes del General Camacho Leyva. Y también censura al Presidente Betancur cuando, repasando los hechos que condujeron al retiro del General Landazábal y a su reemplazo por el actual ministro de Defensa, afirma que "la responsabilidad de este problema recae hoy en el Presidente Betancur, quien no disuadió a tiempo a su ministro de Defensa de editar sus libros polémicos y publicar sus editoriales que planteaban ya una disparidad de criterio con sus objetivos y esfuerzos hacia la paz, y desautorizaban o prestaban poca atención a las tareas de la Comisión de Paz".
LOS DIFERENDOS LIMITROFES
Por último, Matallana destina un capítulo de su libro para referirse en términos un tanto alarmistas a los diferendos limítrofes que confronta actualmente el país con Nicaragua y Venezuela, en términos de que "a los colombianos se nos ha ocultado la gravedad de la situación". Es necesario, dice, "prepararnos seriamente a afrontar estas amenazas, sin seguir creyendo en la eficacia de los organismos internacionales. (...) Es nuestro deber evitar (los conflictos territoriales) aplicando nuestra capacidad humana y logística", para "borrar la imagen que tenemos en algunos pafses vecinos, de que somos un país de leguleyos y teorizantes incapaces de irseriamente a la lucha así la dignidad nacional lo exija".
TIRO AL BLANCO
Matallana, que en sus épocas de servicio activo se distinguió en el deporte del tiro con fusil de guerra y carabina, y que incluso en 1954 ganó para Colombia la primera medalla en evento mundial, demostró con la publicación de su libro que los años no han logrado desentrenarlo en este deporte. Habiendo escogido hábilmente los blancos que mayor sensibilidad parecen despertar en la opinión pública, les ha disparado con sorprendente puntería, y gran lucidez en un libro de incuestionable utilidad. Es de esperar que en las próximas semanas agiten aún más la controversia sus reflexiones sobre las principales fallas y aciertos en el manejo político del país, meditadas con la experiencia del militar pero escritas con el puño de un civil.-

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