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| 6/30/2007 12:00:00 AM

A toda máquina

El negocio del gas natural vehicular está rompiendo récord en Colombia y hoy se perfila como una de las industrias con más futuro.

La semana pasada se celebró en Bogotá el Congreso Internacional de Gas Natural Vehicular. Al evento asistieron el Presidente de la República, el Ministro de Minas, el presidente de Ecopetrol y toda la pesada de un negocio que en el año de 1994 parecía más una quijotada que un promisorio sector económico. Al fin y al cabo, para esa época todos los combustibles en Colombia eran subsidiados y los precios internacionales de referencia para la gasolina estaban regalados.

Pero todo cambió a partir del año 2001. El gobierno empezó a desmontar los subsidios a los combustibles, y los precios internacionales del petróleo comenzaron a subir como locos. La consecuencia: un incremento en los precios de la gasolina como no se había visto nunca antes en el país.

Desde entonces, la industria del gas natural vehicular viene creciendo a un ritmo astronómico, con cifras que dejan con la boca callada a todos los escépticos del año 94. De seis estaciones de servicio que había en Bogotá en el año 2002, hoy hay 78 en toda la ciudad, y se espera cerrar el año con 112. En total, hay en el país unas 274 estaciones, repartidas en la capital, Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Santa Marta, Villavicencio, Ibagué, Neiva, Montería, Tuluá y Palmira, entre otras.

A eso se suma la impresionante cifra de vehículos convertidos a gas: 192.620 en Colombia, de los cuales unos 70.000 están en Bogotá. En la lista figuran flotas de empresas tan importantes como Carbones del Cerrejón, Triple A de Barranquilla, Harinera del Valle, Argos, Cemex, Colsubsidio, Emgesa, Transvalores, Postobón, institutos descentralizados como el Dama y el IDU, y hasta la Policía Nacional y la Fuerza Aérea.

La razón de todo este boom es sencilla: tanquear con gas resulta un 50 por ciento más económico que con gasolina. Por ejemplo, un carro que se llena con 70.000 pesos de gasolina necesita apenas unos 30.000 pesos de gas. Y no sólo eso: se trata de una alternativa que es menos contaminante. Según el Banco Mundial, Colombia ocupa el puesto 37 entre 110 ciudades en cuanto a niveles de contaminación, superando incluso a Sao Paulo y Rio de Janeiro. El gas natural vehicular reduce esas emisiones contaminantes en más de 40 por ciento respecto a motores que trabajan con gasolina corriente, según Naturgás.

De ahí que todas las grandes petroleras y distribuidoras de combustible se estén metiendo de lleno a este negocio. En Colombia, Terpel ya cuenta con 26 estaciones de servicio a gas y tiene proyectado inaugurar 11 más este año. Exxon Mobil espera abrir 20 puntos antes de diciembre, y Petrobras, otros 14. Texaco ya cuenta con más de una docena, y Brío, que tiene seis, planea inaugurar otros 50. Ni qué decir de Gazel (antes GNC), que cuenta con 125 estaciones de servicio y proyecta cerrar 2007 con 199. Esta compañía -la más grande red de estaciones en todo el país- es filial de Promigás, la empresa barranquillera dueña de la distribución de gas en la Costa Atlántica.

Si la competencia es a muerte en el mercado de las estaciones de servicio a gas, ni qué decir en el de las conversiones. Actualmente hay en Bogotá 150 talleres, de los cuales 80 están dentro de un convenio con la empresa Gas Natural. Hacer parte de ese convenio ofrece una zanahoria: un descuento de 700.000 pesos sobre el monto final de conversión del vehículo.

Este proceso cuesta por lo general entre dos y cinco millones de pesos, dependiendo del tamaño del cilindro y del modelo del carro. En el caso de los camiones, el costo puede llegar a los 10 millones de pesos. El negocio es tan bueno, que la semana pasada la compañía Gazel anunció su incursión en este mercado, a través de una red de 18 talleres aliados.

Los críticos de esta alternativa señalan que los cilindros quitan espacio en el baúl de los carros y que en algunos casos el motor pierde entre el 5 y 10 por ciento de la fuerza. Aunque ambas cosas son verdad, se trata de factores marginales comparados con el enorme beneficio económico y ambiental de este sistema.

Según el Ministerio de Minas, en los próximos tres años se deberán hacer 380.000 conversiones en el país. La meta es llegar al año 2010 con medio millón de vehículos a gas, una cifra ambiciosa, pero pequeña en relación con otros países de la región como Argentina y Brasil, que le llevan a Colombia años luz en esta materia.
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