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| 5/20/2006 12:00:00 AM

Todo o nada

Los fondos de pensiones quieren Ecogás. Sería la primera vez que los seis millones de trabajadores afiliados al régimen pensional compran una empresa estatal.

Hasta el momento, en todo proceso de privatización, la oferta al sector solidario -primera fase definida por la ley en la venta de bienes públicos- se había convertido en la más clara expresión de lo que los colombianos llaman "un saludo a la bandera".

Los trabajadores, cooperativas y fondos de pensiones nunca se le habían medido a presentar oferta para comprar bancos, electrificadoras o cualquier otro bien público. En algunos casos, como el del Megabanco, ante la simple insinuación de que presentaran oferta, la respuesta fue enfática: "No nos interesa ni tenemos con qué".

Sin embargo, los gobiernos en cada privatización, sagradamente expedían la resolución en la que convocaban a esta primera fase y luego se sentaban a esperar el cumplimiento del plazo; a partir de allí empezaba la fiesta, cuando los inversionistas estratégicos aparecían en escena.

Pero el próximo 31 de mayo la historia se partirá en dos. Por primera vez una privatizaciónse va a definir en su etapa inicial con el sector solidario. Los fondos de pensiones y cesantías presentarán una oferta para hacerse al ciento por ciento de la propiedad accionaria de la compañía Ecogás, en un negocio del que, de manera indirecta, participarán más de seis millones de colombianos afiliados a estos fondos, con una inversión superior al billón de pesos. Ecogás transporta el gas natural que se consume en el interior del país.

La estrategia de las AFP -como se les conoce en el argot financiero- es tan agresiva, que su propuesta está siendo estructurada por la banca de inversión internacional JP Morgan, con sede en Estados Unidos, y la firma colombiana Correval. Además, cuentan con la asesoría de Claire Pierre Consultores, Stratco, Grand Thorton y la firma Neira, Pombo y Mendoza. La decisión es tan definitiva, que los fondos tuvieron que solicitar un plazo más al gobierno nacional, pues la presentación de ofertas vencía el pasado 8 de mayo. Las autoridades accedieron y el término se extendió hasta el próximo 31.

Otra muestra del compromiso por parte de las administradoras de pensiones es que varios fondos abrieron opciones de inversión atadas a la venta de Ecogás, para sus clientes en pensiones voluntarias. Y el éxito fue tal, que Protección captó 75.000 millones de pesos; Porvenir, 75.000 millones y Skandia, 40.000 millones.

El negocio

El lema de esta campaña de los fondos de pensiones es 'todo o nada'. La razón: si no logran el control absoluto, en la segunda fase del proceso entrará otro inversionista que se podría convertir en una piedra en el zapato, pues siempre es mejor que sólo dé ordenes un jefe. Por eso, la decisión de participar en el proceso implica el diseño de un plan con altísima ingeniería financiera.

Ecogás es hoy una empresa industrial y comercial del Estado, lo que significa que no es una compañía por acciones. Por esta razón, no se puede vender como cualquier otra empresa estatal. Así que en el proceso de privatización está definida una primera fase en la que se debe crear una empresa que compre todos los activos de Ecogás. Esta nueva compañía se llamará Transportadora de Gas del Interior (TGI) y tendrá un capital suscrito de 750.000 millones de pesos, que es el primer aporte de los nuevos inversionistas. Luego de que se ponga sobre la mesa el dinero para constituir TGI, los inversionistas deberán hacer su oferta por todos los activos de Ecogás como edificios, plantas, maquinaria, redes, cartera, etc. Así, el proceso cuenta con dos grandes fases. La primera, cuando se conforma la firma TGI, y la segunda, cuando se adquieren efectivamente los activos de Ecogás.

¿Por qué este esquema de privatización para algunos puede resultar complicado? Porque el gobierno nacional necesita garantizar que los activos de Ecogás seguirán cumpliendo su función en el proceso de expansión del servicio de gas en el interior del país. De ahí que el nuevo inversionista deba también presentarse con un operador eficiente que aporte experiencia en la administración de redes de gas. Los fondos de pensiones no han dejado nada al azar y ya están tocando puertas no sólo en compañías nacionales como Promigás y Gas Natural, sino en las internacionales como la canadiense Enbridge.

Si las AFP logran todo el control accionario, se anotarán un verdadero hit. La semana anterior el sistema de gas enfrentó una situación de crisis por la ruptura del gasoducto, lo que dejó a los bogotanos sin el servicio durante dos días. El accidente dejó en evidencia la fragilidad del sistema, pero también puso sobre el tapete una verdad innegable: cada vez son más las personas que han accedido a los servicios de gas y dependen de él para su vida diaria. Por esta razón las perspectivas del negocio son las mejores. Es más, en el mismo Congreso de la República se promovió un debate por la venta de Ecogás, pues algunos críticos, como el senador Hugo Serrano, consideran que la compañía es tan eficiente, que no se debe vender.

Hoy ya son casi cuatro millones de hogares los que cuentan con el servicio de gas domiciliario y 145.000 vehículos funcionan con el combustible. Los ingresos de Ecogás han crecido, pues pasaron de 214.000 millones de pesos a 348.000 millones de pesos, y el Ebitda, de 126.000 millones de pesos, a 247.000 millones de pesos.

Si las AFP logran hacer lo que han pensado, habrán hecho el negocio del año, pues diversifican su portafolio y ofrecen más rentabilidad a sus afiliados. Todo irá como entre un tubo.
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