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| 9/24/2011 12:00:00 AM

Tormenta perfecta

Las bolsas se volvieron a derrumbar y tuvieron su peor semana en tres años. Los bancos europeos están en el ojo del huracán. Grecia no se escapa de la moratoria. Y la palabra que más se oye es recesión.

Nouriel Roubini, el gurú que anticipó la crisis financiera de 2008, dijo hace un par de semanas en una entrevista con la agencia Bloomberg que la economía mundial va a entrar pronto en una doble recesión. "Hace unos meses creía que la tormenta perfecta podría llegar en 2013, pero ahora el debilitamiento económico de Estados Unidos, Europa y Reino Unido es una carga frontal. El clímax podría ser en 2013, o podría llegar antes", señaló el economista.

La semana pasada fue negra para los mercados accionarios del mundo, con caídas de más del 4 por ciento. Para muchas bolsas de valores fue la peor semana desde los momentos más angustiantes de la crisis de 2008. Se presentó una ola de ventas en medio de un pánico generalizado por la recesión económica mundial.

Los mercados suelen ser el termómetro de lo que está pasando y de lo que están sintiendo los inversionistas, que, al fin y cabo, son los que mueven el dinero de un lado para otro. Y la temperatura se disparó en los últimos días, lo que ha generado grandes pérdidas. Aunque el viernes pasado los índices bursátiles volvieron a pisar el terreno positivo, fue más el efecto rebote de cuatro días de profundas caídas, que el convencimiento de que haya algún cambio positivo en la economía mundial.

La verdad es que las malas noticias llegan de todas partes. En Estados Unidos cada vez se prenden más alarmas por el debilitamiento de su economía y en la eurozona crece la posibilidad de que la crisis de Grecia, que está a las puertas de una moratoria, contagie a grandes países como Italia o España.

Uno de los temas más preocupantes tiene que ver con la estabilidad financiera global. Se teme que el mundo ya esté ante una nueva crisis financiera. La banca -principalmente la europea- está en el ojo del huracán. Existen altos riesgos por la exposición que tienen muchas instituciones a la deuda de los países europeos. De darse un 'default' -como técnicamente se conoce al incumplimiento en los pagos- en la deuda griega, Francia sería el país más afectado, seguido por Alemania. Estos bancos también son los más vulnerables a la deuda italiana y española. La directora del FMI, Christine Lagarde, dijo que los bancos europeos necesitan inyección de capital.

Y si los grandes bancos de Europa entran en problemas por fondos, todo el mundo sabe cuál es la consecuencia. Nada más interconectado en todo el planeta que el sistema financiero. Un análisis de Bancolombia señala que "problemas en el fondeo de los bancos se traducen en un mayor costo del crédito internacional y en los indicadores de riesgo de crédito". Una restricción al crédito es un poderoso factor que empuja, la economía hacia una recesión inevitable.

La preocupación por la salud del sistema financiero se ha reflejado en la bolsa, donde las acciones de las principales instituciones de Europa han sido castigadas duramente. Muchas han perdido el 40 por ciento del valor de mercado en los últimos diez meses.

La semana pasada, la agencia Moody's rebajó la calificación de dos importantes bancos franceses: Societé Générale y Crédit Agricole. Así mismo, la calificación del BNP Paribas,está bajo revisión. Esto, como resultado de la incertidumbre frente a su exposición a la deuda soberana de Grecia. Esta misma firma bajó la calificación a ocho bancos griegos, ante el deterioro de la situación económica de ese país que lucha por convencer a sus acreedores que está haciendo lo suficiente para obtener dinero para salir de la crisis. Además, Standard & Poor's (S&P) rebajó la nota de siete bancos italianos, entre ellos algunos importantes como Intesa Sanpaolo y Mediobanca, por exposición a la deuda soberana.

Los mercados accionarios no son los únicos que tambalean ante los temores de una caída en la economía global. Las materias primas también se han afectado. El precio del petróleo, el oro, la plata, el cobre, cayeron la semana pasada, al igual que varios commodities. El último refugio parece ser el dólar. Es el único precio que está subiendo en todos los mercados (ver recuadro).

Definitivamente, los recientes acontecimientos parecen seguir al pie de la letra los pronósticos de Roubini, cuando dijo que la situación de hoy es aún peor que la vivida con la caída de Lehman Brothers hace tres años.

¿Hay salida?

Cada vez hay un número mayor de analistas que cree que son muy altas las posibilidades de que las economías avanzadas entren en recesión. Ya muchos le dan un 60 por ciento de probabilidades a este escenario.

¿Quién podrá defendernos esta vez, es la pregunta del millón. Roubini dice que la recuperación del crecimiento económico debe ser el principal objetivo "y no dentro de cinco años. Hay que restaurarlo hoy". Su receta consiste en "adoptar un estímulo masivo en el corto plazo" porque, de lo contrario, "vamos a tener otra Gran Depresión".

Lo complicado es que los gobiernos ya no tienen instrumentos para dar apoyo. Con lo sobreendeudados que están las grandes economías no hay munición para operaciones rescate. En la crisis de 2008, los gobiernos se vieron forzados a aplicar programas de salvamento y estímulo fiscal cuando muchos estaban ya altamente endeudados. Esto, en medio de un deterioro en el recaudo por el menor crecimiento, fue fatal.

Hoy la deuda de Grecia representa el 152,5 por ciento del PIB; la de Italia el 120 por ciento; la de Irlanda el 113 por ciento; la de Bélgica el 98 por ciento; la de Francia el 87 por ciento; la de Portugal el 89 por ciento; la de Alemania el 75 por ciento y la España el 70 por ciento. La deuda de Estados Unidos supera el 90 por ciento de su Producto Interno Bruto.

Es un hecho que esta crisis del capitalismo es la más profunda que ha vivido este sistema económico y las autoridades mundiales que tienen la responsabilidad de evitar que el mundo entre en una Gran Depresión no se ponen de acuerdo en la receta por seguir. Si es que hay alguna.

Las máximas autoridades económicas del mundo, presentes en la reunión anual conjunta del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, en Washington, mostraron gran escepticismo la semana pasada. Sin embargo, por lo menos, el Grupo de las veinte economías más poderosas prometió una respuesta fuerte y coordinada. Los ministros de Finanzas y jefes de bancos centrales de este grupo se comprometieron a garantizar que los bancos "tengan el capital adecuado", y señalaron que trabajarán en mecanismos para poner en práctica planes de consolidación fiscal creíbles. "Esto requerirá un plan de acción colectiva y audaz, con todo el mundo haciendo su parte", dijeron en un comunicado citado por la agencia AFP. Esta declaración logró mejorar el ánimo de los mercados.

El problema es que los ajustes para salir de la crisis, que han generado enormes protestas sociales en las principales capitales del mundo, afectarán fuertemente el crecimiento de esas economías y el empleo.

La presidenta del FMI, Christine Lagarde, ha dicho que es necesario restaurar la sostenibilidad fiscal en el mediano plazo, pero al mismo tiempo "pisar el freno" demasiado rápido afectará la economía y las perspectivas de empleo.

Daniel Niño director de investigaciones Económicas y Estrategias de Bancolombia afirma que "los beneficios de la consolidación fiscal en el largo plazo deben estar balanceados con los impactos adversos en el corto y mediano plazo sobre el crecimiento y el empleo". Según el economista, la salida de la crisis llegará cuando se decida quién o quiénes la financiarán. En el caso del euro, afirma que el objetivo último debería ser garantizar la estabilidad de la moneda única, pues si el euro se ve amenazado es el mundo entero el que pierde.

El ministro de Finanzas del Reino Unido, George Osborne, citado por el el diario Financial Times (FT) advirtió que "la paciencia se está agotando en la comunidad internacional, pues la zona euro tiene seis semanas para resolver la crisis política". Y como dice el mismo diario inglés, el tiempo se acaba para encontrar una solución a la crisis de la eurozona y evitar una nueva recesión mundial.
 
El dólar, ahora el preferido
 
Paradójicamente, en medio de una crisis que tiene como uno de los actores principales la débil economía de Estados Unidos, el dólar se ha fortalecido frente al resto de monedas.
El jueves pasado, esa divisa subió ampliamente en su mejor día en más de un mes y el euro se derrumbó a un mínimo en ocho meses. Los expertos encuentran dos razones fundamentalmente que explican el comportamiento de la moneda norteamericana. Una de ellas es la preocupación por la economía global que lleva a los inversionistas a buscar seguridad y liquidez y las encuentran en la divisa más poderosa que sigue siendo el dólar.

La caída en los precios de materias primas y commodities se explica por la decisión de los inversionistas de redireccionar sus fondos.El mismo Roubini, según Bloomberg, confiesa que si tuviera grandes cantidades de dinero para invertir, “mantendría la mayoría en efectivo, especialmente en dólares, que es la divisa que más se fortalece durante las crisis financieras”.

Otros analistas creen que el alza de la divisa estadounidense tiene que ver con el hecho de que el costo del crédito internacional en dólares ha venido aumentando por la mayor incertidumbre y problemas de fondeo de algunos bancos. Si algunos bancos internacionales están cortos de fondos, sus filiales en muchas otras partes, entre ellas en América Latina, lo sentirán.

En un análisis sobre el particular, la firma Correval señala que las devaluaciones observadas en los últimos días en las monedas de la región, como el real brasileño y el peso colombiano, se explican por algunas reducciones o incluso cierres de líneas de crédito a bancos y empresas del mundo emergente en general.

Si bien resulta cierto que la tasa de cambio en Colombia podría continuar al alza en el corto plazo –dada la profundización de la aversión al riesgo global– los analistas no se atreven a pronosticar cuál será el rumbo que tome el dólar en el mercado colombiano.

La divisa ha subido 156 pesos en las últimas diez semanas en un contexto en el que la inversión extranjera directa sigue llegando de manera importante y las exportaciones creciendo. Analistas locales creen que en el mediano y largo plazo hay razones para pensar que los niveles que se han visto en la última semana –una tasa de 1.930 pesos por dólar–, no son sostenibles desde el punto de vista macroeconómico. Pero en materia cambiaria nadie tiene la bola de cristal.
 
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