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| 5/9/2009 12:00:00 AM

Tormenta en un vaso de agua

En el debate sobre la exploración de La Colosa, la posible gran mina de oro de Tolima, hay mucho ruido y pocas nueces. ¿Quién tiene la razón?

En diciembre de 2007, el presidente Álvaro Uribe anunció una de las minas de oro con mejor prospectiva del mundo, ubicada en el municipio de Cajamarca, en Tolima. El proyecto fue calificado como una de las 10 minas más grandes del planeta. Desde entonces, ni los habitantes de la región ni los empresarios que promueven el proyecto han tenido un día de paz. Esta semana el debate se volvió a calentar, pues el Ministerio de Medio Ambiente autorizó a la multinacional Anglo Gold Ashanti para iniciar la exploración.

No es un tema en blanco y negro. Primero, no es cierto que la explotación del oro va a empezar la próxima semana, como han dicho algunos, ni siquiera en los siguientes dos años, y el impacto de una eventual intervención en la zona no se puede medir aún. Anglo Gold Ashanti va a "explorar", que es la etapa previa a la "extracción del oro".

El problema es que va a explorar en una Zona de Reserva Forestal, que es una figura jurídica creada en 1959 y que buscaba "el desarrollo de la economía forestal y protección de los suelos, las aguas y la vida silvestre". Por eso solicitó sustraer de la reserva 500 hectáreas. El ministro del Medio Ambiente, Carlos Costa, explicó que las Reservas Forestales no son áreas protegidas, como los Parques Naturales, y por eso la sustracción está incluida en el marco regulatorio: han sido sustraídas 14 millones de hectáreas en los últimos 50 años.

La semana pasada, luego de más de un año de análisis, el Ministerio del Medio Ambiente autorizó sustraer 6,39 hectáreas (ni siquiera el 1,3 por ciento del área solicitada), donde la compañía podrá explorar (mas no extraer) y con restricciones, como la de no intervenir ninguna zona 100 metros a la redonda de nacederos o corrientes de agua.

Durante la etapa de exploración, no se realizan grandes levantamientos de terreno, ni se usan elementos químicos tóxicos como cianuro y mercurio, que es lo que pone con los pelos de punta a todos. En esta etapa, la exploración se adelanta en plataformas de 100 metros cuadrados con tubos de seis pulgadas de diámetro, para introducirlos unos 400 metros dentro de la tierra y así establecer cuáles son las condiciones geológicas de la región. Según informó Anglo Gold Ashanti, esta etapa podría durar hasta cuatro años y exigirá una inversión de 200 millones de dólares.

El ministro Costa insiste en que la autorización que se expidió esta semana no es un cheque en blanco para que se violen las normas ambientales ni garantiza que, de haber oro, se dará inmediatamente licencia ambiental al proyecto.

Si la situación es tan clara, ¿por qué la polémica? Porque la explotación de oro siempre ha estado asociada a problemas ambientales, pues esta industria usa elementos altamente tóxicos. Según el ex ministro de Medio Ambiente Manuel Rodríguez, el tema central es que muchos afluentes del río Coello nacen en la región donde Anglo Gold intervendría. "El tema es crítico para los distritos de riesgo que hay allí", dijo.

En esta instancia, el impacto ambiental no se puede determinar con toda claridad porque no hay información cierta sobre el tamaño del yacimiento ni la manera como se podría explotar el mineral. El mismo Rodríguez admite que al tema se le debe dar un nivel técnico. Para ello, propuso crear un comité independiente de expertos internacionales que le dé un diagnóstico al Ministerio de Ambiente, así zanjaría cualquier discusión.

Al respecto, el Ministro de Ambiente explicó que el acto administrativo de la semana pasada le exigió a Anglo Gold una serie de estudios que deben ser desarrollados por "expertos científicos de reconocida autoridad. Es la primera vez que se le pide esto a una firma", anotó. Por su parte, Rodríguez considera que eso no es suficiente porque, al fin de cuentas, el estudio lo va a contratar la propia Anglo Gold, lo que no daría garantías sobre la objetividad de las conclusiones.

El país llegó muy temprano al debate y corre el riesgo de estar, en este momento, peleando por nada. La discusión sobre si Colombia debe explotar o no el oro que hay en la mina La Colosa en Cajamarca tendría sentido si no se estuviera haciendo en el momento en que no toca y con la información que no hay.
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