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| 5/19/2012 12:00:00 AM

¡Tremendo error!

En seis semanas el banco más grande de Estados Unidos perdió 2.000 millones de dólares en riesgosas operaciones financieras. Otra clara muestra de la ambición de la banca. Ya rodaron las primeras cabezas y el FBI anuncia investigación.

Otro escándalo estalló en el mercado financiero internacional. JP Morgan Chase, el banco más grande de Estados Unidos y uno de los diez más importantes del mundo, cayó en las mismas prácticas excesivamente riesgosas que provocaron la crisis financiera de 2008, que dejó millonarias pérdidas y la quiebra de grandes instituciones.

El gigante de Wall Street acaba de reconocer que perdió 2.000 millones de dólares, aunque podrían ser 1.000 millones más por el mal manejo de operaciones financieras de los llamados derivados y una clara muestra de la ambición del mundo financiero. El presidente ejecutivo de JP Morgan, Jamie Dimon, considerado uno de los banqueros más respetados del mundo, aceptó el error y calificó la operación como "una estrategia imperfecta, compleja, pobremente revisada, pobremente ejecutada y pobremente vigilada". La entidad ha sido duramente criticada, pues se esperaba que los banqueros hubieran aprendido la lección. Al respecto, el presidente Barack Obama afirmó que "esto muestra la importancia de la reforma de Wall Street, aprobada en 2010 y en proceso de implementación".

Las agencias calificadoras de riesgo, que tras la crisis financiera quedaron en el ojo del huracán por no ver a tiempo los errores de los bancos, reaccionaron rápidamente y revisaron a la baja la calificación del JP Morgan. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC, por sus siglas en inglés) comenzó a revisar el caso, y el Departamento de Justicia estadounidense y la Oficina de la Policía Federal (FBI) en Nueva York abrieron "investigación preliminar". El escándalo provocó la salida de Ina Drew, una de las ejecutivas con mayor salario en el banco -en los dos últimos años ganó más de 15 millones de dólares anuales-, con 30 años en la institución y considerada una brillante administradora de inversiones.

Y por supuesto, la acción cayó. Una vez se revelaron las pérdidas, en dos días el título descendió10 por ciento y perdió alrededor de 16.000 millones de dólares en capitalización de mercado, aunque se ha recuperado.

Pero, ¿cómo se generó la pérdida? Aunque los círculos financieros han tratado de encontrar la causa, la propia sofisticación del mercado de derivados hace que la explicación sea confusa. Todas las miradas apuntan a un trader francés, Bruno Michell Iksil, que opera la Oficina Principal de Inversión en la capital británica y a quien se le conoce como La Ballena de Londres por las grandes sumas de dinero que maneja. Según la agencia Reuters, la pérdida se produjo porque, desde esta oficina, JP Morgan "quiso cubrir su exposición a créditos, lo que representa el mayor riesgo para el grupo. Para ello, adquirió masivamente seguros contra impago de deuda (los credit default swap - CDS), que permiten protegerse contra el eventual impago de una institución".

Las apuestas resultaron fallidas y, según The Wall Street Journal, debido a la volatilidad del mercado, en las últimas seis semanas se produjo la millonaria pérdida. Es un error de cálculo de gran magnitud, pues equivale a borrar en cuestión de un mes, la mitad de las ganancias del banco en el primer trimestre del año. Cabe anotar que no son dineros del público, sino de la propia institución, es decir, de los accionistas, quienes terminarán pagando por el error.

Lo cierto es que esta millonaria pérdida puso nuevamente sobre el tapete la necesidad de que los gobiernos controlen más a la banca y limiten la actividad en productos derivados que tienen poca transparencia en el mercado.

Para Christian Knudsen, consultor en riesgos de la firma Ziriux, tras la pasada crisis financiera se abrió la esperanza de que las prácticas que involucran excesivos riesgos en la banca no volverían a pasar. "Pero en el fondo las prácticas administrativas y de control no han cambiado sustancialmente entre antes y ahora", le dijo a SEMANA.

Resulta irónico que sea el propio JP Morgan, el banco que mejor sorteó la debacle financiera de 2008 frente a sus rivales y que, además, es considerado uno de los bancos mejor administrados, se vea hoy expuesto a la dura crítica de los analistas que antes lo alabaron.
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