Martes, 16 de septiembre de 2014

| 2013/06/22 04:00

‘Tutelitis’ contra las pensiones

Colpensiones trabaja a tres turnos para lidiar con su herencia. Aun así, su director está en la mira de la Procuraduría.

Esta semana, el director de Colpensiones, Pedro Nel Ospina, tendrá que comparecer ante la Procuraduría que le abrió pliego de cargos. Es una citación más que le llega al directivo, que en los primeros nueves meses de vida de la entidad ha tenido que acudir ocho veces al Congreso. Foto: Jorge Restrepo

Colpensiones, la entidad que sustituyó al Seguro Social en el manejo del régimen de prima media en pensiones, se enfrenta a un gran dilema. O se dedica a resolver en los tiempos que estipula la ley la avalancha de tutelas que heredó del ISS y que le siguen llegando en gran volumen, o atiende el día a día, es decir, las solicitudes de pensiones de sus afiliados.  

Según el presidente de la entidad, Pedro Nel Ospina, si bien este año han logrado desatrasar muchos de los pendientes que les entregó el Seguro Social, todavía el panorama de Colpensiones es muy crítico. A la fecha, hay 80.000 tutelas falladas en contra de la institución (el 85 por ciento viene del ISS); 22.000 procesos por desacato respecto del cumplimiento de sentencias de tutela (todos del Seguro Social); cerca de 70.000 derechos de petición y otras 100.000 solicitudes de corrección a las historias laborales. 

Y mientras tanto, en fila hay alrededor de 200.000 peticiones de reconocimiento de pensión que deben ser atendidas oportunamente para evitar que den origen a nuevas tutelas.

Ospina afirma que si se dedicara solo a responder las acciones judiciales en los plazos legales (las tutelas deben ser resueltas en 48 horas) tendría que dejar de atender las solicitudes de pensión, pues no habría capacidad operativa para adelantar las dos tareas simultáneamente. 

Por eso le viene pidiendo a la Corte Constitucional que le dé una mano para ponerse al día con las tutelas represadas. Concretamente le ha solicitado que declare el “estado de cosas inconstitucionales”, que es un mecanismo de protección de los derechos fundamentales que ya se ha permitido en el pasado (caso Cajanal). De ser admitido, se suspendería el cumplimiento de las tutelas e incidentes de desacato y con ello Colpensiones tendrá más tiempo para ejecutar un plan de acción ordenado que le permitiera ponerse al día al 31 de diciembre de este año.

Por ahora, no ha habido respuesta del alto tribunal, pero mientras tanto, la Procuraduría –hace dos semanas– abrió pliego de cargos contra el directivo por el incumplimiento sistemático de acciones de tutela relacionadas con el trámite, reconocimiento y pago de prestaciones económicas de sus afiliados. 

Esta semana, Ospina  tendrá que comparecer ante el ministerio público para defenderse de las faltas gravísimas de las que se le acusa. De 213 fallos de tutela, la Procuraduría constató que 168 no tuvieron respuesta y los restantes 45, de forma extemporánea: 79 días después de proferida la sentencia, cuando la ley colombiana obliga a responder en 48 horas. Según la Procuraduría, Ospina “estaba obligado en su condición de presidente de Colpensiones a dar cumplimiento a estas sentencias”. La decisión disciplinaria por incumplimiento de fallos judiciales también cobija a Isabel Cristina Martínez, gerente nacional de Reconocimiento de la entidad.

Ospina se defiende. Aunque reconoce que Colpensiones es la llamada a responder por las tutelas, señala que fueron incumplidas por el Seguro Social, entidad que no entregó toda la información que se requería. Además afirma que la entidad ha demostrado que no ha sido negligente y una prueba son los resultados que ha tenido hasta ahora. Por ejemplo, ha resuelto 192.000 solicitudes de reconocimiento de pensión, ha contestado cerca de 450.000 derechos de petición y corregido 94.000 historias laborales.  “Aquí no ha habido negligencia, estamos trabajando a toda máquina, incluso en la corrección de las historias laborales estamos operando en tres turnos”, señala Ospina.

Un auténtico parto

Lo cierto es que los primeros nueves meses de vida de Colpensiones han sido de  máxima tensión, por el rezago que tenía el ISS. La entidad no solo recibió 6 millones y medio de afiliados  (solo 2 millones y medio son cotizantes activos) y un millón de pensionados, sino  216.000 solicitudes de pensión represadas y más de 110.000 de tutelas.

El decreto que le dio vida a Colpensiones había propuesto que se dieran seis meses de transición para atender las  acciones de tutela, para que en dicho plazo el ISS entregara todos los documentos necesarios para decidir sobre las mismas. Sin embargo, esto no ocurrió. “En algunos casos la información no estaba en las bases de datos, el ISS no nos entregó todo”. Se contrató una empresa para que revisara las demandas judiciales y la sorpresa fue mayúscula. 

Por ejemplo, se creía que el número de incidentes de desacato era de 11.400 y resultaron 22.000, con el agravante de que solo se ha recibido información de unas 5.000. El desacato es gravísimo y se sanciona no solo con arresto, sino con multa que deben pagar los funcionarios de su propio bolsillo. Las tutelas también fueron mayores a lo que inicialmente se había estimado, lo que terminó por agravarse con el paro judicial de este año. 

Como si fuera poco, la expectativa por el nacimiento de la nueva entidad disparó los requerimientos de los afiliados relacionados con la corrección y revisión de historias laborales. “El ISS no tenía una buena sistematización, pues buena parte de la información estaba en papeles. El día que los tuvo que sacar de los anaqueles fue cuando comenzaron a salir los pendientes de toda clase”.

Parte del problema es que las distintas áreas del Seguro trabajaban en forma separada y lo peor es que la recolección de los datos era manual. La entidad no hizo las inversiones necesarias en materia tecnológica, un tema crítico para ese tipo de funciones.

Pero todas estas razones no han evitado las críticas a Colpensiones desde diferentes sectores. Su presidente ha tenido que atender en ocho ocasiones citaciones al Congreso, donde se le ha cuestionado la estructura de la entidad, el presupuesto que maneja y la forma como se contrató al personal. La Contraloría también ha informado de presuntas irregularidades para que los afiliados tengan acceso a sus pensiones.

La verdad es que si bien se sabía que Colpensiones heredaría los problemas que durante 60 años arrastró el ISS, nadie esperaba que el paso fuera tan caótico por el tema de las tutelas. Ospina dice que de resolverse este rezago del ISS a finales del presente año, podría garantizar la transformación de la administración del Régimen de Prima Media en el país, ahora en cabeza de Colpensiones. A la entidad también le corresponderá el Sistema de Beneficios Económicos Periódicos BEP. Asegura que estará en capacidad de tramitar pensiones en el tiempo que lo manda la ley, es decir cuatro meses, o incluso menos y sin necesidad de acudir a una acción de tutela.

Según los abogados consultados, la situación actual de Colpensiones es insostenible y es urgente que se encuentre un camino para que la entidad salga del embrollo generado por las tutelas heredadas del ISS. De lo contrario, estaría entrando en un círculo vicioso, pues mientras resuelve tutelas, atrasa las peticiones nuevas y ello generará nuevas acciones judiciales y ese sí sería el peor de los mundos. 

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