Martes, 2 de septiembre de 2014

Los fundadores de Twitter, entre los que se encuentran Biz Stone y Evan Williams, prefieren no especular sobre el modelo de negocios de las redes sociales. No han querido hacer mayores pronunciamientos sobre el ingreso de la firma a la bolsa de valores, que se espera para comienzos de 2014. Foto: AP

| 2013/09/21 02:00

Twitter no quiere errores en la bolsa

La salida al mercado de valores de la red social será más cautelosa y discreta que la de otras compañías de internet, como Facebook.

Sin tocar trompetas y sin alardear demasiado, sino apenas con un trino de 140 caracteres en su cuenta oficial –¿de qué otra forma podía ser?– Twitter anunció la semana pasada sus intenciones de salir a bolsa en 2014. En coherencia con el perfil discreto y reposado de sus fundadores, Evan Williams, Biz Stone y Jack Dorsey, a quienes les gusta vivir alejados de las aficiones mediáticas y que han llegado a admitir públicamente que todavía no es claro un modelo de negocios para las redes sociales, Twitter no parece tener tanta prisa en entregarse a Wall Street ni en convertir su salida pública en un espectáculo. 


Varias experiencias de salida a bolsa de empresas de la llamada Web 2.0 –las plataformas de internet que se basan en el concepto de redes sociales y en la alta participación de los usuarios en la generación de los contenidos– han fracasado. El tropiezo más sonado fue el que protagonizó Facebook en mayo del año pasado. 


En la primera semana de su debut bursátil la acción se desplomó a menos de la mitad, después de generar una escandalosa expectativa en la banca a partir de una sobrevaloración de la empresa. Groupon, el pionero de los proyectos web, perdió más del 40 por ciento de su valor una vez llegó a la bolsa y Zynga, una promesa del negocio de los juegos en línea, perdió más del 70 por ciento. 


No todo ha sido malo. A Linkedin, la red social de profesionales le ha ido bien, y la misma Facebook, casi año y medio después de su salida, ha recuperado el valor de la acción hasta llevarlo a 40 dólares, un precio por encima del valor de salida, que fue de 38 dólares.


Twitter decidió acogerse a la Ley Jobs, establecida el año pasado por el gobierno de Barack Obama para permitir que empresas jóvenes que facturan menos de 1.000 millones de dólares puedan llegar al mercado bursátil buscando la expansión. Los trámites bajo este mecanismo son confidenciales, no tienen que revelar los detalles y las cifras hasta tres semanas antes del inicio de las operaciones, e incluso se pueden echar atrás poco antes de salir si la empresa no está segura de que su oferta inicial de acciones será exitosa.


La confidencialidad y la cautela  caracterizan esta decisión arriesgada de Twitter, pero el anuncio era esperado desde hace tiempo, pues la compañía necesita con urgencia liquidez y fuertes sumas de capital fresco para invertir en innovación. 


Se sabía que Twitter planeaba salir a bolsa cuando compró, tres semanas atrás, una empresa de publicidad en teléfonos llamada MobPub, con la cual espera explotar mejor el negocio de anuncios sobre plataformas móviles, que es uno de los errores que se dice cometió Facebook cuando inició su oferta accionaria. No se conocen las cifras oficiales del crecimiento de la empresa y solo está confirmado que Goldman Sachs será la encargada de liderar la colocación de acciones, cuando se haga efectiva la salida a bolsa, posiblemente en enero de 2014.


Podría ser más de lo mismo que ya vimos durante años anteriores: empresas de internet que facturan apenas un 10 por ciento del valor que dicen tener en el mercado, o que valen porque prometen llegar a ser algún día rentables basadas en su asombrosa masa de usuarios, pero que no tienen todavía ni siquiera un modelo de negocio claro a la vista. 


Facebook recauda por publicidad cerca de 4.000 millones de dólares al año, frente a costos operativos por encima de los 12.000 millones. Pero llegaron a valorarla en 100.000 millones. Twitter, que se ha esforzado por esconder sus cifras, no recaudó por publicidad más de medio millón de dólares  en el último año, según estimaciones de eMarketer, pero está valorada en 10.500 millones de dólares. 


El gran dolor de cabeza de las empresas de la nueva era de internet es cómo garantizar que podrán generar ingresos si ninguno de sus usuarios paga por el servicio y si la publicidad no se anima a llegar como se esperaba. Twitter recauda algo gracias a sus trinos patrocinados y Facebook ha rediseñado varias veces sus estrategias comerciales intentando sacarle el jugo a sus 1.000 millones de usuarios, pero los resultados prácticos son todavía exiguos.

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